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¿Cuántas son y qué características tienen las fases del sueño de una persona?

¿Cuántas son y qué características tienen las fases del sueño de una persona?
Dormir es uno de los aspectos más importantes para el buen funcionamiento del organismo y tiene etapas bien diferenciadas
Por Martina Stutz Dohmen
14.04.2018 09.00hs Health & Tech
El sueño es un estado fisiológico necesario para la vida, que se caracteriza por la interrupción temporal del movimiento, la capacidad sensorial y el estado de alerta. Durante el tiempo que una persona duerme se producen cambios en las funciones del organismo y se desarrolla una actividad mental imprescindible para mantener el equilibrio físico y psíquico en el día a día.

Este proceso tiene etapas bien diferenciadas que cumplen funciones específicas. En principio se distinguen dos etapas denominadas fase de sueño lento o NO REM, y fase de sueño rápido o REM -las siglas corresponden a su nombre en inglés: Rapid Eye Movements, es decir, movimientos oculares rápidos-. El sueño NO REM se divide, a su vez, en cuatro fases con características distintas. Cada una de ellas se alterna de forma cíclica mientras la persona permanece dormida; aproximadamente cada 90 minutos comienza un nuevo ciclo de sueño en el que los últimos 20 o 30 minutos se corresponden con la fase REM. Esto significa que en un período de sueño óptimo, es decir, de ocho horas se darán cuatro o cinco ciclos.
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Las fases del sueño se han descubierto a través de los numerosos estudios. Se distinguen por la actividad mental registrada en un EEG (electroencefalograma) y por diversas medidas fisiológicas.

Fase I

Es la primera etapa en la que entra una persona cuando se duerme; es el momento en que el sujeto cierra los ojos y nota esa sensación de adormecimiento se encuentra en esta fase. En general, la persona está en un estado de conciencia y es capaz de reaccionar a los estímulos de su medio, por lo que se podría definir como una fase de transición entre la vigilia y el sueño.

Fase II

Al cabo de diez minutos en la primera fase, se pasa automáticamente a la segunda etapa. En ese momento la persona se encuentra profundamente dormida, pero si alguien lo despierta no recordará haber dormido. Es una fase preparatoria para el verdadero sueño conciliador, que se produce en los períodos siguientes.
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Sueño de ondas lentas (Fases III y IV)

Pasados quince minutos aproximadamente en fase II, el individuo inicia la fase III. Es en este estadío donde realmente se produce el descanso reparador. La fase III y IV son bastante parecidas entre sí, la única diferencia se halla en la profundidad y eficacia del sueño.

En esta fase la actividad cerebral se encuentra altamente sincronizada y relajada. La persona se encuentra en un momento de fuerte actividad neuronal inhibitoria para evitar que se despierte. Las fases III y IV son sumamente importantes para los procesos de consolidación de memoria y aprendizaje.

Fase REM (Rapid Eye Movement)

Se denomina también sueño paradójico debido al contraste que supone la atonía muscular (relajación total) típica del sueño profundo, y la activación del sistema nervioso central (signo de vigilia y estado de alerta). En esta fase se presentan los sueños, en forma de narración, con un hilo argumental aunque sea absurdo, aunque recientes estudios han demostrado que no solo se puede soñar en esta fase. La actividad eléctrica cerebral en este momento es rápida, mientras que el tono muscular nulo (atonía muscular o parálisis) impide que la persona dormida materialice sus alucinaciones oníricas y pueda hacerse daño. Las alteraciones más típicas de esta fase son las pesadillas, el sueño REM sin atonía y la parálisis del sueño.

Cuatro claves para dormir mejor

Los especialistas recomiendan establecer una programación de lunes a domingo. En general, los horarios en los que la persona se duerme y se levanta deberían ser los mismos todos los días, ya que así se estabiliza el reloj biológico y el organismo descansa mejor.


Por otro lado, la cena debería ser liviana en lugar de cargada como sucede en muchos casos. En lugar de ingerir hidratos de carbono y proteínas, es aconsejable comer vegetales y frutas, para favorecer la digestión rápida. Asimismo, una infusión antes de acostarse también puede ayudar a conciliar el sueño.

El uso del celular, de una tablet o de una computadora también pueden ser factores que intervengan en el sueño. De acuerdo a los resultados de algunos estudios, las personas que dejan de utilizar este tipo de dispositivos antes del momento de acostar y, por el contrario, leen o charlan con su pareja, suelen tener una mejor calidad de descanso. A su vez, esta conducta es beneficiosa para desconectarse del trabajo y de otro tipo de estímulos externos que pueden aumentar el estrés e ir en contra de una buena noche de sueño.

Por último, cabe destacar que el cigarrillo y la cafeína son dos elementos que atentan completamente contra el descanso. Además de afectar la salud en general, ambos desencadenan procesos en el organismo que no permiten a la persona dormir bien.


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