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Índice iPhone X: por qué la Argentina es otra vez el país más caro del mundo para la compra de los equipos Apple

16-01-2018 El último teléfono tope de gama de la compañía se consigue por $45.000 (u$s2.400), más del doble del precio oficial en los Estados Unidos. Esto sucede a pesar de la reducción de impuestos a la electrónica que bajó los importes de celulares, notebooks y televisores. Las razones detrás del fenómeno
Por Federico Mc Dougall
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Esta semana, los principales revendedores oficiales de Apple lanzaron a la preventa el iPhone X, el último celular tope de gama de la compañía, a un precio supera largamente al de sus competidores del mercado argentino.

Pero no sólo eso: tal como adelantó iProfesional, el precio del teléfono en los retails argentinos supera en más del doble al importe que paga un estadounidense por el mismo equipo.

En este sentido, tanto Frávega como Garbarino venden el iPhone X de 64 GB a $45.000, lo que equivale a poco menos de unos u$s2.400. En los Apple Store de EE.UU. se consigue desde u$s999, aunque con los impuestos (en Miami, por ejemplo, rondan el 7%), no supera los u$s1.070.

Los precios alrededor del mundo dependen de múltiples factores, comenzando por los aranceles e impuestos internos de cada país.

Según el "Indice iPhone X", confeccionado en función de los mercados más relevantes a nivel global, naciones como Japón, Canadá y Hong Kong ya se posicionaron como las más económicas para adquirir el nuevo dispositivo, con valores que van de los u$s1.025 hasta los u$s1.100.

Luego, surge un "pelotón" de países en los que este equipo de 64 GB se ofrece entre los u$s1.200 y los u$s1.430, como Singapur, Suiza, Nueva Zelanda México, Rusia, India y varios miembros de la Unión Europea.

Ya en el "podio" de los mercados más costosos, posicionan a Brasil en el segundo puesto, con un valor de 6.999 reales, equivalentes a u$s2.190.

De esta forma, la Argentina vuelve a posicionarse cómodamente como el país más costoso de este ranking global, duplicar el precio vigente para los Estados Unidos y repitiendo así lo que ya viene sucediendo desde hace años con otros modelos del teléfono y hasta con las tablets iPad.

El "backstage" que explica los altos precios
Como se observa, la Argentina es y seguirá siendo el país más caro para adquirir un teléfono de iPhone. Pero no es un caso aislado y está lejos de ser una excepción.

"La realidad es que hoy el iPhone es un producto de nicho, básicamente por el precio elevado que tiene en el mercado interno", reconoce bajo off the record el gerente comercial de uno de los principales premium resellers de la marca estadounidense.

El directivo agrega que este dispositivo es casi una commodity a nivel global y que los canales minoristas no son formadores de precios, sino que la mayor proporción del valor de venta al público está conformado por impuestos y costos locales.

Y una de las grandes razones que explica por qué es tan costoso respecto de otras plazas está vinculada con la alta carga tributaria, incluyendo aranceles de importación.

En diálogo con iProfesional, el consultor Enrique Carrier destaca que "la mayor parte del precio está explicada por la importante mochila impositiva, que puede llegar a representar cerca del 70% del valor de venta".

Carrier detalla que el "castigo" que sufre el iPhone es un resumen de la pesada carga que también impacta sobre otros bienes de consumo, sean producidos o no localmente.

En el caso del equipo de Apple, todo arranca con un arancel externo del 16%. Luego, se suma un 21% de impuestos internos y un 21% de IVA.

“Como son tributos que se aplican, en algunos casos, unos sobre otros y de forma sucesiva a lo largo de la cadena, terminan teniendo un peso importante”, señala.

A esto hay que sumar los costos de transporte –la Argentina tiene los más elevados de la región, medidos en dólares- y aquellos gastos asociados a la seguridad, para proteger una operación logística muy tentadora para la piratería del asfalto.

Además, existe un componente intangible que hace a la conformación del precio de venta y que desde hace años se viene aplicando en el país: una suerte de cobertura ante el "riesgo cambiario".

Esto es, cuando un importador cobra el producto en pesos pero que necesita dólares para reponer la mercadería, una ecuación que puede verse alterada ante la mínima devaluación en el plano local.

Una operación marginal
Mientras que en el mundo los iPhone se venden como pan caliente, con más de 1.150 millones de equipos comercializados en una década, en la Argentina las tiendas oficiales tienen un papel marginal.

Según datos de Aduana (provistos por Market Research & Technology), desde enero de 2016 a mayo de 2017 se importaron apenas 17.500 teléfonos de Apple mediante despachos aduaneros formales.

Es decir, los trámites que permiten que luego esos equipos lleguen a la venta a través de operadoras de telefonía celular o de los propios retailers.

Como contrapartida, según la consultora Carrier & Asociados, en la actualidad están activos en la Argentina cerca de un millón de teléfonos iPhone.

En buen romance, aun cuando se lleguen a comercializar todos los dispositivos que las empresas importaron pagando los impuestos correspondientes, más del 98% de los equipos que están funcionando en el país fueron ingresados, o bien por turistas argentinos -desde Chile o Miami- o vía contrabando.

El hecho de que apenas 1,7% de los teléfonos de Apple hayan sido comercializados por los canales formales demuestra lo poco tentador que resulta el negocio de importar este codiciado celular y tener que ofrecerlo a estos precios.

Más que por un motivo de rentabilidad, muchos retailers lo hacen por una simple cuestión de posicionamiento.

Notebooks y TV, más baratos
Si bien el equipo de Apple es muy caro en la Argentina, tras la reducción de aranceles a la electrónica hay algunos equipos que suelen ser más económicos en comparación con Chile, uno de los destinos preferidos para el "turismo shopping" local.

"Es una realidad: está bajando el furor de viajar para traerse televisores y tecnología, porque los precios se fueron equiparando. Actualmente, en el rubro donde persisten las diferencias más grandes es en la ropa", afirma a iProfesional Martín Romano, gerente para la Argentina de Atrapalo, una agencia online creada en España y que cuenta con presencia en diez países.

En paralelo, el gerente comercial de una de las dos mayores cadenas de artículos del hogar de la Argentina, asegura a este medio que "no corre más eso de que un televisor o una notebook cruzando la cordillera cueste una quinta parte de lo que sale acá".

"Este último año incorporamos nuevas marcas y una variada oferta de modelos y a precios más competitivos. Y el público está respondiendo. La mayor demanda que registramos implica que hubo una parte de la demanda que dejó de mirar hacia Chile", recalca.

Al momento de trazar un comparativo de los valores vigentes en comercios de Buenos Aires y Santiago, se observa que los celulares y las notebooks son los artículos donde más se recortaron las diferencias.

En el caso de un teléfono Samsung modelo S8 Plus de 64GB liberado, en la Argentina se consigue a partir de los $21.000 que, al tipo de cambio oficial, representa unos u$s1.100.

Como contrapartida, en la cadena Tiendas Paris de la capital vecina este mismo modelo cotiza a casi 700.000 pesos chilenos, lo que representa unos u$s50 más (+4%).

Claro que, si un argentino adquiere este teléfono y regresa por vía terrestre (donde la franquicia libre de impuestos es de u$s150) y abona el gravamen aduanero correspondiente, este mismo dispositivo le terminará costando u$s1.657.

Como consecuencia, adquirir ese mismo teléfono en el mercado local, con la posibilidad de pagarlo en tres o seis cuotas sin interés –dependiendo de la tarjeta- y con el plus de contar con garantía local, terminará resultando un 33% más barato que hacerlo en Chile.

Si se considera otro celular, como el LG G6 de 64GB, en el país trasandino se ofrece por el equivalente a u$s660. En Buenos Aires, en tanto, se consigue por u$s772. Se trata de una exigua diferencia del 17%.

Claro que, en el caso de que el comprador regrese en auto y deba declarar el celular en la Aduana fronteriza, entonces el precio del dispositivo adquirido en la nación vecina terminará saltando hasta los u$s915.

En ese caso, el precio del teléfono en la Argentina resultará casi 16% más económico.

Con respecto a las computadoras portátiles, la llegada de más marcas y modelos a las estanterías de los comercios nacionales, sumado a la eliminación de impuestos a la importación, posibilitaron que se diera un boom de ofertas.

Así las cosas una Asus con procesador Intel Core i5, en la nación vecina se puede conseguir por unos 550.000 pesos chilenos, equivalente a u$s905. Como contrapartida, ese mismo modelo se ofrece en Garbarino a un valor más bajo: u$s899.

Pero la diferencia puede ser mayor: si el comprador viajó solo y en auto o micro y paga los gravámenes indicados, ese mismo modelo en Chile terminará costando u$s1.285.

De modo que el valor de la notebook en Buenos Aires, realizando ese comparativo, terminará saliendo un 30% menos.

En el caso de los televisores, ya no se observan brechas superiores al 100% en favor de la capital trasandina, como sí sucedía años anteriores.

Los LED o Smart TV de 32" –siempre bajo el supuesto de un único viajero y que cruce en micro o auto-, terminarán resultando apenas entre un 12% y un 30% más caros en la Argentina.

El siguiente cuadro resume el comparativo de valores y pone de manifiesto cómo determinados dispositivos pueden terminar costando menos en un local porteño que en uno de Santiago: 

Un dato no menor, que evalúan todos los turistas, es el tema de la franquicia para el ingreso de artículos. Mientras que por vía terrestre el límite libre de tributos es u$s150 por persona, quienes opten por viajar en avión cuentan con un tope de u$s300.

Al ser acumulable, una pareja que aterrice en Aeroparque o Ezeiza podrá contar con un techo de u$s600 sin tener que abonar ningún gravamen. Traspasada esa cifra, se debe tributar un 50% del excedente.

Lo interesante es que, incluso bajo estas circunstancias, hay precios de dispositivos electrónicos que resultarán similares o más económicos en la Argentina que en Chile.

Si se toma el caso de la notebook Asus, en Buenos Aires se podrá adquirir por el equivalente a u$s899, mientras que una pareja que haya optado por comprarla en Santiago, una vez abonados los impuestos en el aeropuerto, habrá tenido que desembolsar un total de u$s1.060.

Así, el precio en la Argentina resultará un 15% más bajo, con la posibilidad de pagar en cuotas. Algo similar ocurre en el caso de una notebook Lenovo Gamer Core i5: en una tienda porteña cuesta unos u$s1.243.

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