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La verdad que se esconde detrás de LCD, notebooks y celulares con sello argentino
24-06-2010 ¿Usted sabe qué origen tienen los componentes de los productos que compra para su hogar, más allá de que la etiqueta indique que el mismo es nacional? iProfesional.com investigó si existe una producción local auténtica o si el país se ha convertido en centro de ensamble de insumos chinos y coreanos
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En medio de la fiebre consumista que viven los argentinos en este último tiempo, empresas de todo tipo han salido a la cancha con agresivas propuestas comerciales para captar el interés de los consumidores.

De la mano de las 50 cuotas sin interés, un amplio abanico de productos están en el centro de una verdadera fiesta del consumo. Y la estrella indiscutible de esta tendencia, sin lugar a dudas, son los LCD, el gran objeto de deseo de la clase media argentina.

Sin embargo, el fenómeno no se agota ahí, sino que alcanza a un amplio abanico de artículos, como notebooks, celulares y reproductores de DVD, entre otros.

Al respecto, basta hojear cualquier catálogo de un supermercado o de una cadena de retail para observar que, por el momento, la gran mayoría de los productos electrónicos ofrecidos son comercializados bajo el sello "made in Argentina".

Sin embargo, detrás de cada etiqueta que asegura que el producto adquirido fue "fabricado en Tierra del Fuego", hay una realidad que impacta de lleno y derriba todos los "sueños industrialistas".

En efecto: los componentes de origen nacional, en la mayoría de estos artículos son sumamente escasos, o bien brillan por su ausencia, a tal punto que pueden representar un 0% del producto final.

En otras palabras, el grueso de las plantas instaladas en la provincia austral se limitan solamente a armar los equipos. Incluso, muchas de ellas, apenas agregan el packaging o el manual de instrucciones.

Es aquí donde cabe la pregunta: ¿hay un "made in Argentina" auténtico, o el país funciona como un centro de ensamble abastecido desde China y Taiwán?

"Hay productos de Tierra del Fuego que lo único que tienen de nacional es la etiqueta", aseguró a iProfesional.com con indignación un ex secretario del Ministerio de Relaciones Exteriores y actual asesor de cámaras empresarias, que pidió absoluta reserva de identidad.

Por su parte, el economista Tomás Bulat destacó que "el modelo que se está aplicando en Tierra del Fuego definitivamente es setentista y no tiene nada que ver con el mundo actual. El Gobierno tendría que dirigir recursos para promocionar industrias coherentes y no fábricas con rueditas, que cuando se acaban los beneficios, se van de la provincia".

El experto se declaró en contra de "la promoción industrial de armaderos", en referencia a las terminales del sur del país.

Las razones, según Bulat, están en que "el costo fiscal es mayor que el beneficio que terminan trayendo. Los consumidores pagamos fortunas para una industria que está ubicada a 3.000 kilómetros cuando ya no cumple su función para la que fue pensada originalmente, que era poblar Tierra del Fuego".

"En materia de promoción industrial, la ecuación no termina de cerrar", sintetizó Bulat.

¿Centro de ensamble chino?
El primer ejemplo de la Argentina como centro de "ensamblado asiático" está en los televisores, un mercado que en 2010 finalizará con un nivel de ventas hasta un 40% por encima del registrado el año pasado.

Así, y según datos aportados por Abeceb.com, la producción de estos equipos llegará a los 2,2 millones de unidades para diciembre. Esto es, cerca de 700.000 unidades más que las lanzadas al mercado durante 2009.

"Si bien a primera vista parece ser un mercado casi exclusivamente de producción nacional, al observar las importaciones que hace Tierra del Fuego se destaca el fuerte incremento de las compras de insumos para el ensamblado de televisores", señalaron desde la consultora.

No es para menos: según Abeceb.com, en el primer trimestre del año y al amparo del "impuestazo tecnológico", las compras de componentes asiáticos destinados al armado de equipos crecieron 500% en dólares.

¿Quiénes lideran la venta de insumos a la Argentina? Tal como puede verse en la siguiente infografía, China, Corea y Taiwán aparecen como los pilares verdaderos de una tecnología que, como se detallará más adelante, tiene un aporte local absolutamente mínimo.

Al observarse estas cifras, parecería que la actual industria nacional fueguina no está creciendo sobre bases sólidas y funciona como un centro de ensamble de insumos importados que tiene como objeto el recibir ciertos beneficios fiscales, pero con poco valor agregado en lo que a componentes desarrollados por empresas argentinas se refiere.

Voces a favor
"Hoy la Argentina no tiene nada que envidiarle a los mecanismos de fabricación vigentes en cualquier parte del mundo", aseguró en una reciente charla con iProfesional.com, Juan Manuel Aragonés, director comercial de Garbarino.

"En su momento se hablaba de que acá lo único que se hacía era ensamblar. En realidad no es tan así. Aquí también se realizan procesos de inserción automática y manual. No somos distintos a Brasil o a China. Los beneficios que obtuvo Tierra del Fuego el año pasado promovieron, en definitiva, que las marcas fabriquen cada vez más en la Argentina", añadió.

Sin embargo, los dichos de Aragonés y la postura de las empresas instaladas en territorio fueguino chocan fuertemente con la posición de cámaras como Cadieel, que aglutina a compañías electrónicas, electromecánicas y luminotécnicas de todo el país.

En esa dirección, Claudio Krämer, gerente general de Cadieel, comentó a iProfesional.com que "en Tierra del Fuego no se hace nada que conlleve algún tipo de ingeniería".

¿Fabricar o ensamblar?
"En definitiva, son licencias de producción que grandes firmas le otorgan a las empresas instaladas en el sur. Cuando se habla de fabricación, en realidad lo que se está haciendo es operar con tecnología de LG, Sanyo o Sony. No hay ni ingeniería ni diseño argentino. De hecho, en los esquemas de trabajo sólo aparece el ensamblado", puntualizó Krämer.

Según el ejecutivo, la misma modalidad de desarrollo también puede ser aplicada para la recién inaugurada producción de celulares.

"En telefonía ni siquiera se dan pasos anteriores, como pueden ser las soldaduras. En este caso, se está recibiendo todo pre ensamblado y lo único que se hace es completar el proceso. No ha habido una producción concreta en Tierra del Fuego", aseguró.

Samsung, Motorola, y LG son algunas de las empresas que "arman" celulares, beneficiadas por la reforma fiscal que hoy está vigente en la provincia austral.

A este grupo se sumó, en marzo, la firma Alcatel, que planea desarrollar alrededor de 250.000 terminales este año.

En tanto, se espera que Nokia llegue a buen puerto en las tratativas que mantiene con el grupo Mirgor, fabricante de acondicionadores de aire, para instalar en el corto plazo una planta de producción en Tierra del Fuego.

Por otro lado, a fines de abril se confirmó que la local New San comenzará a producir cámaras digitales en esa provincia, bajo las marcas JVC y Sanyo.

"Un punto a remarcar cuando se habla de fabricación es que, en la Argentina, no hay desarrollo de insumos. El componente electrónico viene de afuera. El país perdió el tren en los años 80, cuando había fabricación local de transistores y capacitores. Ahora todo lo que es chips de circuitos integrados viene del exterior", comentó Krämer.

La verdad al desnudo
Al referirse al tipo de actividad que llevan a cabo las compañías electrónicas que operan en Tierra del Fuego, el ejecutivo de Cadieel mencionó dos resoluciones de la Secretaría de Industria, Comercio y de la Pequeña y Mediana Empresa promulgadas este año.

"Hubo dos medidas, la 104 y la 194, vinculadas a la fabricación de conversores de TV digital y la producción de computadoras portátiles, que en un punto lo único que establecen como componente obligatorio de los desarrollos son productos de imprenta", señaló Krämer.

"Cajas, manuales, etiquetas y cosas de ese estilo son las que figuran como obligatorias en cuanto a insumo nacional. A lo sumo, se colocan como opcional el cordón de conexión a 220 volts. Pero como dije, eso ya es opcional", disparó el ejecutivo.

iProfesional.com repasó los aspectos más destacados de las resoluciones 104/2010 y 194/2010 –que pueden ser consultadas haciendo clic aquí y aquí, respectivamente– y, en cada caso, encontró precisiones sobre qué es considerado insumo o fabricación nacional.

En lo que se refiere a la norma 194/2010, el régimen impulsa la fabricación de computadoras portátiles. El objetivo: bajar la presencia de equipamiento importado en el escenario local, que hoy controla una porción cercana al 80% del parque total de notebooks.

Pero en cuanto se repasa el modo de producción que se lleva adelante en Tierra del Fuego, queda en evidencia lo dicho por los especialistas consultados por este medio: el trabajo rara vez excede el mero ensamblado de componentes importados.

A nivel proceso productivo, el desarrollo de portátiles presenta este primer perfil:


El proceso continúa de esta manera:

Con respecto a los insumos de origen nacional que deberán contener las notebooks, según el documento, al menos el 50% de los módulos de memoria deberán ser fabricados en la Argentina, así como la folletería y el material de embalaje, no más que eso.

Como contrapartida, la resolución nada dice de exigir la inclusión de desarrollos argentinos en materia de, por ejemplo, gabinetes, monitores, procesadores, micrófonos, discos rígidos, teclados y demás componentes que hacen a las portátiles.

El apartado que especifican los componentes "made in Argentina" que no pueden faltar en cada dispositivo electrónico es:

La televisión digital, importada
En la misma línea, la resolución 104/2010, que desde este año avala la producción de receptores y decodificadores orientados a la captación de TV digital, el proceso productivo se limita a actividades mínimas y sin valor agregado, como verificación de componentes y de la unidad ensamblada, la preparación de embalaje y una inspección de calidad.


¿Y el contenido nacional? Como en otros casos, apenas la caja de embalaje, etiquetas autoadhesivas, certificado de garantía, o pegamentos, son los componentes con sello argentino que se exigen, tal como se detalla a continuación:

"Cuando uno ve el material de origen nacional que hay que incluir, la verdad es que resulta poco serio. En la Argentina hay empresas que fabrican placas, fuentes de alimentación, cargadores y hasta fabricantes de cables que producen cordones bajo normas IRAM. Sin embargo, el año pasado se aprobó -por el denominado "impuestazo tecnológico"- un régimen que implica beneficios fiscales, pero no establece cambios respecto de cómo se fabrica en el sur", se quejó Krämer.

"Hay que insistir para que la integración de insumos producidos en el país sea mayor, y que no se trate solamente de productos de imprenta. Aunque las empresas locales tienen el problema de la escala, la calidad de lo nacional y los precios no son tan distintos a los del mundo. Acá hay capacidad de diseño, y hay que dejar de desaprovecharla", recalcó. 

En cambio, Bulat se mostró menos optimista, al considerar que el tamaño de la industria fueguina y el mercado que abastece es una limitante seria a la hora de pensar en un verdadero polo industrial: "Tierra del Fuego está condenada a ser un centro de ensamble porque no existe la escala que hay en otras economías para fabricar los componentes más importantes, como los microprocesadores, por ejemplo".

"Sin escala, es imposible", disparó el experto.

¿Incentivar o no incentivar? Esa es la cuestión
En este contexto, los analistas aseguraron que lo más "coherente" sería asignar recursos en los sectores en los que Tierra del Fuego tiene más ventajas.

Al respecto, Bulat destacó que "la provincia está creciendo mucho en turismo invernal y es receptora de grandes cruceros. Por eso, sería positivo que les den incentivos para desarrollar actividades más coherentes y no que todos paguemos más caro el acceso a la tecnología".

Por su parte, Aldo Abram, director de Exante, también coincidió en que resulta muy dificultoso "fomentar un polo a más de 3.000 kilómetros de Buenos Aires con todo lo que implica a nivel logístico".

En efecto: además de la carga impositiva que padece lo importado, se suma un costo extra por transporte de la "industria" nacional.

De este modo, en un contexto inflacionario como el actual, la lejanía de Tierra del Fuego juega en contra: mientras que un producto asiático terminado ingresa directamente por Buenos Aires a un centro de distribución, los insumos para el ensamblaje, que también provienen de Asia, viajan a la provincia austral y, desde ahí, una vez terminado el proceso de producción, cada producto debe soportar una distancia cercana a los 2.900 kilómetros. El transporte de las unidades se realiza tanto por vía marítima como terrestre.

El dato no es menor teniendo en cuenta que, según el índice que elabora la Federación de Transportistas (Fadeeac), el gasoil aumentó casi un 40% en los últimos 12 meses, mientras que los costos logísticos se incrementaron otro 16 por ciento.

"Es complicado subsidiar a una industria que esté ubicada tan lejos de los centros de consumo. El mal menor sería tenerla en Buenos Aires, en Rosario, evitando el costo que implica una planta industrial en el sur", se quejó Abram.

En la misma línea, Bulat destacó que la Argentina podría tener otros centros de ensamble más desarrollados, ubicados en lugares más cercanos como Rosario o Buenos Aires.

Patricio Eleisegui - Juan Diego Wasilevsky
(c) iProfesional.com

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