02.10.2014 Buenos Aires, Argentina.
Domingo 31 de Julio de 2011 09:21:00
EE.UU. muestra al mundo sus falencias: ¿Potencia indiscutida o gigante con pies de barro?
31-07-2011 Las negociaciones contrarreloj para aumentar el techo de endeudamiento dejaron al descubierto los grandes problemas de "disfuncionalidad" que existen en el país de Obama. El dólar lo sufre, sus habitantes también. La maquinaria quedó dañada. En tanto, otro "peso pesado" mira desde lejos
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Las cartas ya están echadas.

A esta altura, poco importa si el acuerdo por aumentar el techo de deuda se logró en tiempo de descuento.

La herida que deja la discusión es grande. Y la debilidad que ha mostrado la principal potencia económica mundial, también.

Estados Unidos dejó en evidencia sus vulnerabilidades. Y hasta el dólar volvió a quedar cuestionado en su rol de reserva de valor.

Analistas y líderes políticos quedaron en estado de alerta, ante el peligro de "disfuncionalidad" del sistema norteamericano.

"Los inversores de todo el mundo se preguntarán si vale la pena seguir apostando por los Estados Unidos", llegó a decir su Presidente, Barack Obama, en un verdadero acto de "sincericidio" y para mostrar la gravedad de la crisis.

¿Gigante con pie de barro?
Cuando algún país desarrollado se resfría y los inversores olfatean que se avecina una crisis, es sabido que se deshacen de sus activos riesgosos y se refugian en el dólar.

Es así como -paradójicamente- éste se fortalece, aunque dicha crisis se haya originado en el "país de origen" de la divisa.

Así ocurrió en el colapso de las hipotecas, allá por el 2008.

Sin embargo, ya desde aquel entonces el billete verde comenzó a ser cuestionado como "la moneda de las monedas".

Ahora surge este nuevo episodio, que ha vuelto a poner en vilo a funcionarios, empresarios y analistas de todas las latitudes.

Una vez más, la principal potencia económica mundial vuelve a sacar "los trapitos al sol" y a dejar en evidencia sus flaquezas.

A la hora de sacarle una "radiografía" algunas cifras resultan tan preocupantes como contundentes: aún mantiene 14 millones de desempleados (9,2%), un rojo comercial de u$s750 billones  y una deuda pública que equivale al 120% de su PBI.

 

Sin embargo, los mercados y gobiernos extranjeros aún confían.

Prueba de ello es que los bonos del Tesoro han mantenido una fuerte demanda, pese a la actual turbulencia.
¿Por qué? Los analistas destacan dos virtudes que inclinan el platillo de la balanza a favor de ese país.

En primer lugar, porque siempre cumplió con sus compromisos. En segundo término, porque no ha cambiado las reglas de juego.

Y esta tranquilidad, a la hora de poner "el billete" en alguna inversión, resulta de un valor incalculable. 

Sin embargo, su condición de líder económico global viene siendo desafiada por otro peso pesado del comercio global: China.

Y en este duelo hay un tema que vale destacar: la mayor parte de las reservas del gigante asiático está en deuda nominada en dólares.

Posee en sus arcas cerca de u$s1 billón de bonos del tesoro estadounidense, producto de las ventas que realiza a este país.

Ante algún eventual conflicto entre ambos, con el sólo hecho de "insinuar" que podría desprenderse de una pequeña parte de sus activos dolarizados, daría lugar a un "Pearl Harbor financiero" mundial, que hundiría al dólar a valores inimaginables.

Hasta ahora no lo ha hecho. Pero en medio de la guerra de divisas que mantienen, hace unos años un director del Banco Central chino declaró que "la divisa estadounidense ya estaba perdiendo su estatus de moneda líder".

Esta afirmación fue tomada por los analistas internacionales no como una amenaza, pero sí como una advertencia (para ver más lea: Crisis del dólar en el mundo: ¿un Pearl Harbor económico?).

Temor por la disfuncionalidad
Así las cosas, la conducción de esta reciente crisis originada en los desacuerdos por la elevación del techo de deuda -cargada de ideología y de intereses de corto plazo- ha puesto en alerta a muchos analistas sobre el peligro acerca de la "disfuncionalidad" del sistema político norteamericano.

No importa que esto sea consecuencia de la llegada al Congreso del grupo más conservador, aislacionista y aventurero que se recuerda en muchas décadas, el Tea Party (para saber que es el Tea Party haga clic aquí).

Lo que debe tenerse presente es que el país sufre en todas sus dimensiones las consecuencias, empezando por el presidente Barack Obama, cuyo liderazgo queda seriamente afectado.

La menor fortaleza del mandatario no sólo es un elemento que cuenta electoralmente fronteras adentro, sino que sus efectos se extienden principalmente a países de oriente medio.

Es verdad que la maquinaria seguirá rodando. Pero también es cierto que quedará más dañada, a partir de este último desencuentro.

"Si algo distinguía a la gran potencia americana era su estabilidad institucional y la garantía de su sistema político. Podrá seguramente terminar aprobándose el plan, pero ya nada será igual que antes", destaca un informe de la consultora Delphos Investment.

Y remarca: "El ´virus´ de la crisis parece haberse propagado primero desde las finanzas hacia la economía, y luego al sistema político. Esta es claramente una crisis política. Y lo peor es que es el comienzo de la misma".

La eventual rebaja en la calificación de riesgo de ese país (de concretarse será la primera vez en la historia que suceda) agravará aún más los problemas de déficit que afronta esa nación.

¿En cuánto? En unos u$s100.000 millones, en concepto de mayor carga por intereses.

En este contexto, son pocos los consuelos que deja una situación como esta.

Como consecuencia de este "trauma", las consecuencias del rojo fiscal se agudizarán aún más.

En el orden interno, la deuda ya pasa su factura.

Es que tanto los legisladores como Obama han pasado por alto que sus discusiones en el Capitolio están haciendo mucho daño a los ciudadanos de a pie.

¿Por qué? Porque las desavenencias para ampliar el límite de endeudamiento (que ya supera los 14,29 billones de dólares) han arrastrado consigo la confianza del consumidor, en una economía que necesita recuperar su vigor a partir de la reactivación del crédito y del consumo.

Tras la crisis de hipotecas miles de millones de dólares se destinaron -vía planes de salvataje- para revitalizar el ritmo económico.

Sin embargo, pasaron los años, y esa sobredosis de dinero no logró el efecto esperado.

"La confianza del consumidor se ha deteriorado a un ritmo mucho mayor durante las últimas semanas de lo que las variables económicas sugieren", destaca Andrew Tilton, economista de Goldman Sachs.

Según su opinión, la actual caída es mucho peor que las expectativas barajadas tanto por expertos como por el propio banco.

Los analistas que marcan posiciones más extremas ironizan al señalar que al Gobierno, "se le acabó el efectivo" para afrontar sus compromisos.

Un informe elaborado por CapIQ a mediados del mes de julio consignaba que el Departamento del Tesoro sólo disponía de u$s39.000 millones en cash para afrontar los compromisos asumidos por el país.

Una cifra muy pequeña para un gigante inmerso en deudas de mucha mayor magnitud.

En medio de este asunto, no hay que olvidar que la carrera presidencial está a punto de salir de boxes y, por el momento, el actual ocupante de la Casa Blanca no las tiene todas consigo en cuanto a la posibilidad de quedarse por otros cuatro años.

Es que la popularidad de Barack Obama sigue de capa caída.

Y sólo el 45% de los votantes apoya la gestión del Presidente.

Sucede que sus logros legislativos, como la reforma de la seguridad social norteamericana o la del sistema financiero, no han logrado calar hondo entre los ciudadanos de a pie.

La falta de una solución clara a la Gran Recesión, donde la economía de Estados Unidos llegó a contraerse hasta un 7% en un sólo trimestre y la tasa de desempleo se disparó hasta el 10%, la mayor en 26 años, sigue trayéndole fuertes dolores de cabeza.

El nivel de actividad sufre por la cuestión política.

El viernes se divulgó el PBI del segundo trimestre de 2011.

Según se informó, entre abril y junio la economía de ese país creció un 1,3% anualizado, una cifra que quedó por debajo de la esperada por analistas internacionales (1,8%).

En este contexto, la variable clave, el consumo, el factor con más peso en el dato del PBI estadounidense, registró el menor crecimiento desde la segunda mitad de 2009.

De modo tal que, para analizar la magnitud de la crisis, hay que subir un escalón, para así poder ver el árbol y no el bosque.

Y en esa mirada más profunda -con mayor perspectiva- se observa que los recientes desacuerdos son apenas la punta de un iceberg, que no hacen más que presagiar que lo que acaba de suceder es apenas un capítulo de un libro con final incierto.

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