Life & Style
Jueves 29 de Diciembre de 2011 09:45:00

Sabiduría casera: consejos sencillos y prácticos para construir la salud física y mental

29-12-2011 En una charla con Life & Style, Leandro Taub contó sobre su libro, en el que brinda consejos para mejorar nuestro día a día. Claves para reducir el estrés

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Hoy en día es usual escuchar la frase "no tengo tiempo". Muchos sienten que las horas se acortan y se pasan el día corriendo, sin detenerse un instante para pensar en lo que hacen.

Así, las actividades más cotidianas -como comer, respirar o simplemente moverse- quedan relegadas a un segundo plano, sin darles ni un minuto de atención. O al menos, sin pensar en ellas hasta que el cuerpo "pasa factura".

Sucede que ese ritmo cotidiano no es sostenible en el tiempo. Sobre todo, si se piensa en que el cuerpo funciona como un reloj, donde un desajuste en cualquiera de las piezas afecta a todo el conjunto. Y eso no sólo se refiere a nuestro físico, sino también a nuestra mente y espíritu.

En este marco, Life & Style - iProfesional.com dialogó con Leandro Taub (a la derecha en la foto de esta nota), autor del libro Sabiduría Casera, que brinda herramientas simples y gratuitas para construir esa salud física y psíquica.

Taub nos contó cómo llegó a escribir este texto de la mano de Lou Couture, un jnana yogi de India, y nos brindó algunos consejos para aplicar en nuestro día a día.

-¿Qué te motivó a escribir este libro?
-Lo que me moviliza es lo que llamamos el misterio: quién soy, qué hago acá, dónde voy, qué hay más allá de esta existencia...

Esas preguntas acercan a uno a la religión y a las terapias alternativas o disciplinas esotéricas. Y a mí me motivaban desde chico. Pero ni la religión con la que me criaron, el judaísmo, ni las otras me las contestaban. El colegio, la sociedad y la familia, menos. Lo que no me cerraba es cómo puede ser que nazcamos como enfermos, que la muerte sea como enfermos, que la vida sea con tanto síntoma... Si vinimos bien equipados, ¿qué es lo que no está funcionando bien? Y eso se sumaba a las preguntas del misterio.

-¿Qué hiciste frente a esta incertidumbre?
-Desde chico me puse a leer la literatura que llega a la Argentina (Osho, Coelho, Sai Baba...) Luego empecé a investigar ceremonias chamánicas y después me fui a vivir a India y empecé a investigar todo lo que iba más allá de lo que conocemos. Y nada me respondió las preguntas que tenía.

-¿Y qué fue lo que te permitió hacer el clic?
-Cuando me fui a India, me dediqué a limpiarme de tanta mugre mental y física y me empecé a encontrar con varios swamis vivos y muchos otros en literatura. Ellos empiezan a responder varias dudas que tenía. Y ahí, traído desde el cosmos, me encuentro con Lou Couture, mi coautor en este libro. Cuando lo conozco, en una breve charla me bajó a tierra muchas cosas que yo tenía en concepto.

Lou es un maestro de la materia, de la cosa práctica. Porque todos los demás te colocan la mente en el pensamiento sublime y te tiran datos. Uno cuando lo lee queda elevado pero cuando tiene que accionar en la vida sigue haciendo las cosas más o menos igual.

Lou me dijo que nada es un mandato, que somos un permanente devenir y que nos recreamos a nosotros en mente y cuerpo. Nuestra salud es una construcción y preservación. Vinimos equipados con lo que traemos para vivir una vida saludable e incluso morirnos sanos, sin la necesidad de los vicios físicos y mentales.

Cuando me pasó esto pensé: "El mundo entero tiene que conocer esto". Entonces estuve muchos meses charlando con él y escribiendo y después me dediqué a difundirlo por el mundo. Ya se está vendiendo el libro en México, donde se vendió mucho, y arrancó muy bien en la Argentina.

-Muchos creen que la literatura y prácticas orientales son sólo para los que llevan una vida de meditación o disponen de mucho tiempo y no ven cómo lo pueden aplicar a su día a día. ¿Cómo rompés ese prejuicio?
-Es cierto que creen que la literatura oriental es para los que practican yoga o van al gym. Pero para construir nuestra salud física y mental no necesitamos cosas de afuera. No se necesita el gimnasio, las vitaminas, o el curso de "x" o de "y"... Nosotros estamos equipados y hay cinco actividades que nos sostienen de acuerdo a cómo los hacemos:

  1. ¿Cómo nos alimentamos?
  2. ¿Cómo respiramos?
  3. ¿Cómo nos movemos?
  4. ¿Cómo dormimos?
  5. ¿Cómo pensamos?

-Justamente notaba que muchos capítulos del libro están centrados en la alimentación, el peso, la salud cardiovascular... en ayudar al cuerpo a estar bien. ¿Cómo es la simbiosis entre lo físico y la plenitud espiritual?
-Acá salud es un término mal aplicado, porque se lo asocia con el hospital, médicos y fármacos. Pero eso tiene que ver con la enfermedad. Ellos trabajan sobre el síntoma y no te dicen cómo vivir sano.

El síntoma físico es el último estadío de toda enfermedad. Para el yoga hay cuatro motivos detrás:

  1. Una prohibición psicológica, que puede tener que ver con algo que nos dijeron que no cuando éramos chicos y nos estábamos desarrollando
  2. El motivo astral, que se manifiesta por la energía en los chacras
  3. Razón karmática, que es acción-reacción
  4. Síntoma físico

Somos como un árbol, que lleva el sol y el aire desde la copa hacia la raíz y los nutrientes del suelo y el agua desde la raíz a la copa. Constantemente fluye. Entonces en el momento en el que ponés una prohibición psicológica o un bloqueo astral es como que se crea una canaleta que no deja que fluya. Y si lo dejo mucho tiempo, lo que sucede es que derrama, y es ahí cuando se manifiesta físicamente.

-Hoy en día es muy común escuchar hablar del estrés. ¿Qué recomendás para las personas que están estresadas?
-Hay dos cosas importantes en este sentido: primero trabajar el estrés, pero también cómo no llevar el estrés a depresión.

Nosotros permanentemente transmitimos energía vital. Absorbemos, nos cargamos y nos descargamos. Entonces la clave es saber cómo cargarnos con buena energía vital, no negativa, y descargarnos bien. Si hacemos eso, desaparece el estrés.

Otro gran motivo es el enraizamiento, que implica confiar en el proceso natural. Si confiás en eso, el estrés no existe porque frente a toda la ansiedad pensás: "Esto también pasará". Es saber que todo cumple su ciclo.

-¿Cómo se trabaja esto?
-Hay varios ejercicios. Uno es trabajar la tierra, porque el que lo hace sabe que si pone la semilla, lo único que tiene que hacer es regar. La tierra, el aire, el agua y el abono hacen que nazca la planta.

El tipo de ciudad, que tiene poco trabajado el enraizamiento y está dentro de la neura cosmopolita, pone la semilla y se queda pensando: "Dale, crecé, qué pasa que no crece"... Eso sólo genera estrés. Porque uno no puede acelerar el proceso natural. El sistema viene programado naturalmente para avanzar bien. Hay un punto en el que por más que hagamos lo mejor que podemos, no podemos hacer más.

-Teniendo esto en cuenta, ¿qué tips le darías a alguien que hoy se siente estresado?
-Primero, sacudir y descargar a la mañana y antes de dormir. Es un ejercicio de dos minutos: hay que pararse y empezar "limpiarse" el cuerpo.

-Como si te estuvieras sacando arena pegada a la piel...
-Tal cual. Y después hacés ejercicios de sacudirse a uno mismo y luego descargar fuerte. Ya eso te libera.

A los que hacen deporte les funciona muy bien, porque aunque sea sin saberlo, al hacer algo fuerte están descargando.

Otro tip es la respiración abdominal, con la panza, como los bebés. Es distinta de la emocional, que es con el pecho.
Uno puede pasar todo el día sin pensar en cómo está respirando, pero si prestás atención puede cambiar un montón. Cada vez que uno está en un momento emocional, si se para a mirar está respirando, ve que lo hace con el pecho, cortito, acelerado... En cambio, si en ese momento llenás los pulmones con una respiración profunda, vas a ver como ese problema que parecía que se terminaba el mundo se desinfla.

Otro ejercicio es la autorelajación. Esto es, en medio del caos, irse a un lugar alejado de todo el lío por un par de minutos. Si puede ser en la naturaleza mejor, si no, no importa. Ahí te dedicás a relajar el cuello y los hombros, que es el lugar donde primero se carga toda la tensión. Dos minutos así y cuando volvés, sos un samurai de nuevo.

-Claro, es cortar un ratito...
-Y también hay que tomarse tiempo para hacer las cosas. El tipo que está con estrés generalmente está corriendo. Pero si venís acelerado, cuando vas a hacer otra cosa, entre la respiración que entra y la que sale hay un momento de vacío. Si hacés ese segundo con conciencia, dejás la mochila que veías cargando y te enfocás en lo nuevo que vas a hacer, y estás ahí, presente. Así evitás muchas equivocaciones.

Otra cuestión es la autosugestión positiva. Cargamos con muchas neuras de la infancia (ordenanzas, mandato, sociedad, educación...) que nos intoxican cuerpo y mente. Entonces si uno puede hay que tomarse un ratito todos los días para verse desnudo frente al espejo, y al mirarse pensar: "Qué lindo, qué inteligente...".

-Sería algo así como quererse a uno mismo para que nos quiera el resto...
-El otro nos ve como nosotros nos vemos. Por eso lo ideal es hacer esto al principio y final del día.

Y si hay depresión, lo primero es trabajar el enraizamiento, que tiene que ver con la naturaleza y la energía vital.

También hay ejercicios de digitopuntura. Hay puntos corporales como las palmas de las manos o puntos en la cabeza, a los costados de la rodilla o debajo del ombligo, entre otros, que si uno los aprieta, activa ahí como motorcitos.

Y, además, hay aceites vegetales que ayudan y está el tema de la buena alimentación.

-¿A qué te referís con "buena alimentación"?
-La alimentación es lo que sostiene nuestra materia densa, nuestro cuerpo, pero también alimenta la mente.

La uña que me va a crecer o la piel que se regenera están hechas de lo que me metí en la boca. Ser consiente de eso implica pensar si me quiero meter algo natural o algo envasado, super procesado...

Por eso, al hablar de alimentarnos, primero decimos que hay que comer con todos los sentidos. La comida es un ritual. Uno está ingiriendo también lo que ve, por lo que no hay que hacerlo viendo la televisión o pegado a la computadora.

-Como decíamos antes, tomarse el tiempo para hacer las cosas.
-Si uno está presente en la comida, reconecta mente con cuerpo y sabe hasta qué punto necesita comer. No termina "a punto de explotar".

Hay que comer de acuerdo a la energía que uno utiliza y frenando la inercia. Nunca hay que hacerlo si no hay hambre.

Y otra cosa es agradecer la comida. No hay que ser religioso para hacerlo, ni se necesita una gran ceremonia. Es, por ejemplo, rodear la taza con las manos y decir gracias. Para el Reiki, las plantas de los pies y las palmas de las manos son grandes trasmisores de energía.

Por otro lado, lo ideal es que la comida sea lo más fresca posible, porque así conserva su aura. Y no hay que tomar sobre la comida, porque la bebida licua. Hay que tomar media hora antes o después. Y lo mejor es que no sea muy fría, porque eso congela.

Otra cosa ideal es cocinarse lo que uno come, porque le estás transmitiendo tu aura y tu prana.

Asimismo, como el proceso de digestión se activa con el movimiento, es bueno caminar un minuto al aire libre, preferentemente.

Y otra cosa importante es el vegetarianismo.

-¿Por qué?
-Todo ser vivo en última instancia come sol. Las plantas metabolizan el sol a través de la fotosíntesis. Nosotros comemos a las plantas y, para hacernos los exquisitos, comemos a los animales que comen a las plantas que comen sol. Los más exquisitos aún comen a los animales carnívoros, que comen a los animales que comen las plantas que comen sol.
Entonces, comemos sol de segunda, tercera o cuarta mano.

Por más que esté cortado o congelado y no lo veamos, un pedazo de carne es un cadáver en proceso de descomposición.

Antes, el ser humano tenía garras y un estómago chiquito para comer carne. Pero ahora no tenemos las garras ni los colmillos y nuestro estómago se abombó para alojar la comida. Por eso, si comemos carne, nos intoxica más del bien que nos hace. Procesar un pedazo de carne a nuestro cuerpo le cuesta tres o cuatro horas. En cambio, una fruta o una ensalada, lo hace en un par de minutos.

Además, astralmente la carne tiene una energía de tensión y excitación. Mientras que los vegetales y legumbres tienen una energía que apacigua. Y las harinas tienen una energía que aplasta. Mirá la diferencia entre un animal vegetariano y uno carnívoro. Si acercás dos vacas entre sí, no pasa nada. Acercás a dos perros entre sí y se gruñen.

-Al principio mencionabas el tema de la muerte, que es muchas veces un tabú que a muchos les resulta difícil afrontar porque hay como un miedo a algo que no podemos entender...
-Hay una parte filosófica de la muerte, que tiene que ver con lo que no conocemos. Si uno pudiera tener un decodificador del bebé en la placenta seguro escucharía "No me saquen que estoy bárbaro". Cuando estamos en casa y tenemos que ir al colegio el primer día es un "Mamá me quiero quedar con vos". Y siempre que hay un cambio de etapa es así.

Permanentemente nos vamos transformando y todo salto representa una resistencia, el temor de abandonar lo antiguo. De acuerdo al nivel de esa resistencia uno pasa o no. Por eso vivimos en una sociedad como la nuestra, donde todavía no saben cómo ir en contra de la evolución física, pero donde hay una superpoblación de "niños emocionales", de tipos que tienen 60 pero son como de 15 años. El tema emocional es el tabú de esta generación.

En cuanto a lo práctico, no podemos ir en contra de la muerte. Concientes de que nos vamos a morir, lo que hay que hacer es acompañar la muerte lo mejor posible.

Una persona que está cerca de ese estadío tiene que darle menos bola a lo físico y más a lo espiritual. Porque siempre de acuerdo a lo que hacemos hoy sucede lo siguiente. Somos un continuo devenir. Por eso, de acuerdo a cómo nos morimos es lo que viene después. No sabemos qué viene, pero si nos vamos bien, recibimos bien lo que sea que venga. Tenemos que elevar la mente a lo sublime.

Hace poco estuve en un velatorio donde todos decían "¿por qué me la llevaste?". Y así lo que hacen es agarrar. En cambio, es maravilloso ver velatorios en Tibet o India, donde los monjes están rezando al lado de la persona muerta y están diciendo "Anda. Anímate. Avanza".

Si uno camina mirando para adelante, avanza. Pero si uno camina con la vista para atrás se choca con cualquier cosa. Y en la vida es así.

En otras palabras, hay que saber que la muerte es física solamente. Toda la materia pasa por cinco estadíos: nace, crece, se transforma, decrece y muere. Lo espiritual no lo sabemos porque es un misterio, pero sí sabemos respecto de lo físico, por lo que tenemos que aceptar ese viaje.

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