Miércoles, 22/05/2013
Buenos Aires, Argentina.
Actualizado 01:33 hs.

Sin dólares: agencias de viaje acusan impacto y argentinos buscan "saltar" corralito cambiario

Negocios o placer, suele preguntarse en Migraciones. Sea cual fuere el motivo, la falta de divisas complica en ambos casos. En Uruguay, por cada billete verde debe pagarse seis pesos. En Brasil es difícil cambiar moneda local. Ante ello, una opción de contratación resulta favorecida
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Última actualización:
17/05/2012 7:05:00 am

Marcela y Federico, desde hace tiempo, tenían entre sus planes viajar a Chile. Hugo es un ejecutivo de una empresa autopartista que frecuenta Brasil por motivos comerciales.

Carlos y María quieren llevar por primera vez a su nieto a Orlando, en Estados Unidos. Alberto cruza el charco con frecuencia ya que tiene su familia en Uruguay y está vinculado con el negocio del Real Estate.

Destinos diferentes, objetivos distintos, pero todos con un problema en común: no pueden comprar dólares en la Argentina.

No saben de cuevas ni tampoco están familiarizados con esa "cosa rara" del "mercado paralelo", al que no han tenido el gusto de conocer. Pero entienden que, quizá, las circunstancias obliguen a indagar un poco más y a tener que salir a la "caza" del dólar blue.

Pero, de avanzar en este sentido, son conscientes de que tendrán que pagar entre un 20% y un 25% más por cada billete, dependiendo del día. En "lenguaje bolsillo", no significa otra cosa que afrontar un mayor gasto al previsto.

Echar mano a las tarjetas de crédito es una opción, pero limitada a los topes de gasto que poseen. Por otro lado, resulta impensado planear un viaje al exterior con la billetera vacía de dólares.

Cómo manejarse
Los argentinos que viajen al exterior encuentran estas alternativas para enfrentar sus pagos en moneda extranjera:

• Extraer divisas de los cajeros, siempre que dispongan en la Argentina de una cuenta en dólares.
• El pago con tarjetas de crédito.
• La compra de cheques del viajero.

En relación al primer punto, su ventaja radica en que se pueden retirar fondos en la moneda del país de destino que luego se debitan de la cuenta al tipo de cambio oficial.

No obstante, fuente de entidades bancarias advierten que cabe la posibilidad de tener que explicar el origen de los fondos y de los saldos, ante una AFIP que se muestra "inflexible".

En el segundo caso, es decir apelando al uso de las tarjetas, la operatoria reviste ciertas ventajas, con limitaciones.

Es la mejor opción para quienes no tienen billetes verdes ahorrados. A diferencia de la opción anterior, que sólo está disponible para aquellos que tienen cuentas en dólares en la Argentina, la tarjeta permite pagar en esta moneda y, al regreso del viaje, cancelar el saldo desde una cuenta en pesos, al tipo de cambio oficial.

En otras palabras, en el restrictivo menú que hoy está disponible, es lo más parecido a comprar divisas estadounidenses para viajar.

Claro que no conviene confiar en exceso sobre la vigencia de esta metodología de pago.

Cuando, semanas atrás fue suspendida la posibilidad de retirar dólares de los cajeros del exterior para aquellos que no tuvieran cuentas en dólares, la especulación que inmediatamente comenzó a circular en el mercado era que la próxima medida restrictiva podría ser un límite -si no la prohibición lisa y llana- del uso del plástico afuera para quienes no contasen con una cuenta nominada en moneda extranjera.

Sería una pésima sorpresa "quemar" la tarjeta en un viaje, confiando en que al regreso se podrá cancelar desde una cuenta en pesos, y luego enterarse de que el banco sólo le aceptará billetes verdes.

Lo más importante, por ahora, es que cuando el banco emisor contabiliza la operación, lo hace al tipo de cambio oficial.

Sin embargo, su uso está acotado a un tope y a determinados pagos pues, según el destino, no todos los negocios en el exterior están adheridos a los diversos plásticos.

Finalmente, puede pensarse que los "travelerschecks" pueden ayudar a saltar el corralito cambiario. Pero no es así, también está sujetos a la aprobación de la AFIP, por lo que su comercialización sufrió el mismo freno que el que se diera en los billetes físicos.

Agencias de viaje con cancelaciones
"Hay dos grandes afectados por las restricciones al mercado cambiario: el sector importador, que necesita dólares para pagarle a su socio vendedor, y el turismo, sobre todo por los argentinos que viajan al exterior", detalla Alonso Schwarz, economista jefe de la Fundación Mediterránea.

Sus afirmaciones quedan plasmadas en la práctica, si se revisa la situación de las agencias de viaje que captan al público de clase media.

Desde Arenas Viajes afirman: "Sufrimos una caída de casi 30% en la demanda de viajes al exterior en los segmentos de clientes de clase media o que dependen de un sueldo".

"Para esta fecha, el año pasado estábamos tapados de e-mails de consultas para viajar en agosto o septiembre. Ahora, si bien hay preguntas, resulta notoria la caída", agrega Natalia, ejecutiva de cuentas de dicha compañía.

"En las últimas semanas la demanda de pasajes a toda América Latina cayó con fuerza. A buena parte del público se lo ve desorientado", asegura desde Astatej un representante de la firma que solicitó reserva de identidad.

En general, las personas consultadas de las distintas agencias coinciden en señalar que observan una contracción en la cantidad de consultas y en las ventas, a partir de lo que ocurre en el mercado de cambios.

Desde Agarve Turismo sostienen que "se produjo una notable baja en la demanda. Los acuerdos que ya estaban cerrados no se cancelaron. Pero sí vemos que muchas personas que estaban en vías de hacerlo decidieron posponer sus viajes, hasta tanto se despeje el panorama".

"La caída de las consultas se produjo en estos últimos días, en coincidencia con la falta de dólares en plaza", señala una fuente de la agencia en diálogo con iProfesional.com.

Al igual que sus colegas, Alejandro Motillo, de Europar, subraya que "en mayo registramos una disminución tanto en la cantidad de consultas como en la compra de pasajes".

"Se han enfriado los pedidos. Antes, los clientes no sabían cuánto era el máximo de compra de dólares que les permitía la AFIP. Ahora directamente no pueden hacerse de divisas. Eso los desalienta a pensar en viajar", concluye.

También desde Neo Viajes describen el mismo panorama: "Este mes hemos sentido la baja de manera pronunciada".

Un ganador del "corralito" al dólar
La falta de dólares y sus consecuencias en el sector, encuentra a un ganador: los paquetes "all inclusive".

En efecto, en momentos de "sequía verde" quienes ofrecen la posibilidad de abonar en pesos observan que la demanda no se ha visto alterada.

Al respecto, desde la Sucursal Caballito de Ati Turismo, afirman: "Nuestros niveles de ventas no se vieron afectados por este problema, debido al tipo de productos que ofrecemos".

Desde Europar brindan una visión similar: "Por lo general no hay inconvenientes para abonar los paquetes porque se pueden hacer en moneda local".

A la hora de determinar si consideran para la conversión el dólar oficial o el paralelo, en la mayoría de los casos se rigen por un dólar "turístico" que se ubica a mitad de camino entre el oficial y el blue.

Cuando un dólar vale un euro
Las desventuras de los viajeros se multiplican en destinos mucho más cercanos.

Para quienes llegan con pesos al Uruguay y se quieren hacer de dólares, la primera reacción que surge cuando hacen las cuentas es de una profunda sorpresa.

No es para menos, en las casas de cambio de la vecina orilla la moneda argentina cotiza a $3,40 para la compra, mientras que el dólar se vende a $20,35.

La simple división entre ambas cifras arroja una cotización que asusta: por cada dólar que se quiera recibir, deberá pagarse la friolera de 6 pesos argentinos.

Si se compara este precio con el del euro en Buenos Aires, incluso el verde billete vale unos once centavos más. Avatares de los controles.

Para quienes viajan a Brasil la situación se complica un poco. En general el cambiar pesos argentinos a otra moneda resulta un tanto complejo, sino una odisea.

Incluso, un directivo que suele viajar con frecuencia a ese destino advierte que se encontró con la sorpresa de que el Banco Nación con sucursal en San Pablo no se los tomó.

"Afuera nadie te cambia. Si no vas con dólares estás muerto", afirma un empresario del rubro vitivinícola.

Los códigos del Banco Central
Cuando un cliente se acerca al mostrador de una casa de cambio o un banco, para intentar comprar divisas, sin saberlo está ingresando en el laberíntico mundo de las normativas del Banco Central.

A través de diversas circulares, tal como se denomina a las resoluciones que emite la autoridad monetaria -que comienzan con la "A 3840" y concluyen con la reciente "A 5063"- la entidad divide al mercado de cambios, en cuanto a su acceso para la adquisición de divisas, en cinco grandes rubros. En rasgos generales éstos son:

Mercancías: comprende el pago de importaciones.
Servicios: incluye turismo, fletes, seguros, regalías o gastos en el extranjero, entre otros.
Rentas: nuclea el cobro y cancelación de intereses, dividendos, pago de haberes en el exterior.
Otros: agrupa las ayudas familiares, becas y otros gastos de estudio.
Capitales: en este ítem se destaca el rubor "Atesoramiento", bajo el código 856.

856, el número de la suerte
Con las últimas medidas oficiales, todo lo relacionado con la adquisición de billetes pasa exclusivamente por el rubro "Atesoramiento".

En la práctica, ese código 856 es bajo el que se decide la suerte de quien efectúa la consulta, ya que es la única vía que se puede utilizar para la "compra de billetes de otra denominación".

Demás está decir que actualmente ésta resulta ser la única forma de hacerse de los mismos, para los ciudadanos argentinos.

Tal es así que la normativa actual no prevé ninguna excepción para quienes deben salir fuera de Argentina, por lo que aquella idea que se había instalado tiempo atrás -que sostenía que yendo a la sucursal de la AFIP para lograr la autorización- pasajes emitidos en mano y pasaporte en condiciones, pasó a ser casi un"mito".

Rubro 635

Por otro lado, la normativa vigente consigna que las compras que se pueden incluir en el item "Turismo"-que se encuentra dentro del rubro "Servicios", bajo el código 635- corresponden al pago de obligaciones contraídas con terceros en el exterior.

Por ejemplo, "este ítem es el que utiliza la AFIP y el Banco Central para validar las cancelaciones de agencias de viajes que tienen que abonar hotelería o alquileres de autos", afirma Gustavo Giraldez, director de ZonaBancos.com.

"En este caso, lo que se autoriza es el pago de divisas vía transferencia. Es decir, no hay movimiento de billetes físicos", sostiene el experto.

Pero para acceder a este mercado se debe sortear un escollo adicional: la entidad bancaria en la que se realiza la operación tiene la potestad de establecer o no la razonabilidad de la transacción y, por lo tanto, puede rechazarla.

En su oportunidad y en el caso de los particulares, el uso del ítem "Turismo" dio lugar a fuertes controversias, habida cuenta de que se usaba para fugar dólares bajo el paraguas de contratos suscriptos.

Por ejemplo, "esta situación surgió luego de que en el verano se detectara que se utilizó dicho rubro para ‘abonar' supuestos alquileres en Uruguay y en otros destinos, por sumas muy superiores a los estándares del mercado", considera Agustín Cramo.

En busca de una explicación
Al cerrar prácticamente por completo el grifo de dólares, el Gobierno intenta frenar el drenaje de casi u$s600 millones mensuales que se siguen "evaporando" del sistema financiero por compras de particulares, una canilla que ha seguido goteando pese al cepo cambiario establecido en noviembre de 2011.

"Estos controles, cada vez más severos, van en línea con la necesidad del Ejecutivo de afrontar unos u$s5.600 millones que requerirá para cancelar deuda en dólares, al tener dificultades para tomar fondos del exterior", explica Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein.

Sin embargo, muchos analistas ven en "el corralito al dólar" un remedio que puede ser peor que la enfermedad.

En efecto, razonan que al restringir la venta no se hace otra cosa que atraer más el interés de los ahorristas, darle vida al mercado paralelo, impulsar la cotización de la divisa en este circuito y hacer que este valor se constituya como referencia para particulares y empresas.

"Genera más ruido e incertidumbre en la población", destaca el expresidente del Banco Central, Aldo Pignanelli.

"Si se busca prohibir algo que la gente quiere, es lógico que se asuste y compre más por las dudas", argumenta el experto.

En el mismo sentido opina el directivo de un banco que se ubica en el "top ten" del mercado local: "El problema es que cuando se difunde el temor empieza el comportamiento tipo manada, ingresamos en el terreno de lo irracional y ahí no hay análisis técnico que importe".