Sábado, 18/05/2013
Buenos Aires, Argentina.
Actualizado 13:10 hs.

"Dolarización forzosa": argentinos apelan a opciones para refugiarse en activos "verdes"

Mientras el Gobierno busca pesificar "por las buenas buenas" y apela al "poder del relato", parte de la sociedad parece ir por otro camino. No encuentran billetes físicos, pero sí un abanico de alternativas que siguen a la divisa estadounidense y que son más afines a sus mentes dolarizadas
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Última actualización:
12/06/2012 7:06:00 am

A esta altura, está quedando más que claro que la gran "batalla cultural" que el Gobierno libra contra la dolarización va a ser dura y muy difícil de ganar.

Las primeras evidencias muestran que, más allá de las apelaciones emocionales y de las medidas restrictivas a la compra, el apego argentino por la moneda estadounidense será un adversario casi imposible de vencer.

Quienes buscan billetes no los encuentran. Y eso hace que vayan en busca de activos alternativos que lo sigan, en una suerte de "dolarización compulsiva".

Quienes ya los poseen no quieren desprenderse. Prueba de ello lo da un informe de la consultora AMF, que da cuenta de que la venta de tenencias por parte de particulares en este primer trimestre del año cayó a su menor nivel en la última década, es decir, desde la salida de la convertibilidad.

"Hoy, la restricción a la compra de dólares tiene consecuencias opuestas a las que, intuyo, se desean: más dolarización y, con el tiempo, más inflación, si las expectativas se desanclan del dólar oficial para anclarse en el paralelo", afirma Eduardo Levy Yeyati, docente y exejecutivo del banco Barclays.

Los analistas creen que, a diferencia de lo que afirma el exviceministro kirchnerista Roberto Feletti, no son los "sectores dominantes" los que tienen vocación de evitar la moneda local.

"Cada vez que el Gobierno habla de pesificación nace un nuevo arbolito", sentencia Gustavo Lazzari, docente y economista de la Fundación Libertad y Progreso.

"Lo ha demostrado la historia, desde los babilonios hasta la Argentina de los '80: es imposible obligar a un pueblo a mantener sus ahorros en una moneda en la que no confía como activo de resguardo", señala el analista.

Y agrega que "si no lo dejan refugiarse en una divisa que sus habitantes consideran de refugio, entonces irá en busca de atesorar otros bienes físicos. Comprará autos, electrodomésticos, lo que sea, pero no va a permitir que le confisquen su riqueza".

En el mismo sentido, el consultor financiero Salvador Di Stefano añade que "el Gobierno se empeña en pesificar la economía. Pero la gente está dolarizada, sojizada, llena de propiedades, pero nadie, absolutamente nadie, ahorra en pesos".

"Ante un intento de pesificación, la reacción de la sociedad será la de valorar más al billete verde", agrega, para luego destacar que "ya se nota una tendencia de los productores de soja a retener el stock como forma de conservar un activo que les funciona como resguardo de valor".

En tanto, Lazzari resume una idea que cobra fuerza en estos días: para los argentinos es posible vivir sin pensar en dólares, pero lo que sigue siendo imposible es vivir pensando en pesos.

Al menos, esto es lo que casi la totalidad de los analistas creen que ocurrirá mientras la inflación siga carcomiendo los ingresos de los consumidores y ahorristas.

"Es una falacia decir que los argentinos quieren dólares por razones culturales. Es una cuestión de racionalidad económica, porque el peso no es considerado un activo de refugio y sí lo es la divisa estadounidense. Si se conserva a largo plazo, la moneda local pierde mucho valor con respecto al resto de los bienes", afirma Gabriel Caamaño Gómez, economista jefe de la consultora Ledesma.

Esto ha hecho que, según informó la propia Reserva Federal de Estados Unidos, la Argentina sea, después de Rusia, el segundo país del mundo donde circula la mayor cantidad de dólares (en billetes físicos).

Y si el cálculo se hace por habitante, entonces lidera cómodamente el ranking mundial, con un promedio de u$s1.300 per capita. Para tener una referencia de lo que esto significa, basta comparar con Brasil, que tiene una posesión promedio de u$s6 por individuo.

En busca del dólar "no billete"
Los argentinos, ya entrenados y con una gran gimnasia para acomodarse a las crisis económicas, han aprendido que no solamente uno puede "dolarizarse" por la vía de comprar billetes verdes.

A fin de cuentas, tal como dicen los funcionarios kirchneristas, el mercado del "blue" no ha tenido -al menos hasta ahora- dimensiones importantes.

Pero esto no implica que no existan muchas mentes dolarizadas que hayan buscaron mecanismos alternativos de ahorro que vienen aplicando para no perder su capital en manos de la inflación.

Y todo vale para lograr tal fin. Ladrillos, soja, autos, cualquier tipo de bien, insumo o inversiones financieras que sigan a esa moneda.

En relación con este último punto, el "blue" o dólar para fugar capitales (conta con liqui) son las expresiones más visibles. Pero hay otras.

No por nada -tal como diera cuenta iProfesional.com- los fondos comunes de inversión (FCI) que siguen a acciones y bonos del exterior vienen creciendo al doble de ritmo que los plazos fijos e incrementaron su valor patrimonial un 30% en el año (ver nota: Sin alta "exposición mediática", una alternativa de inversión acumula ganancias de hasta 30% y supera el alza del blue).

Otro exponente lo da el uso de tarjetas de crédito en el exterior, que permite comprar bienes y pagarlos al precio oficial en el mercado local.

En definitiva, mientras el Gobierno busca avanzar -con el poder del relato a pleno- en una pesificación natural de la economía, los argentinos van más por el lado de una "dolarización forzosa" de su dinero, como forma de no perder ante la inflación.

Otra forma de medir cuán importante es el refugio en un activo de valor es lo que sucede con las propiedades (que siguen a esa divisa) y el mercado de alquileres.

Por más que el "bono renta", es decir, la ganancia que obtienen los inversores por volcar sus unidades al mercado locativo se derrumbara a un 3% o 4% anual neto, hay una fuerte reticencia a desprenderse de ellas.

Juan José Cruces, docente de la Universidad Di Tella, hace referencia a la ganancia que ofrece hoy un alquiler y la compara incluso con la de los activos considerados como los más seguros del mundo, como son los bonos del tesoro estadounidense.

Justifica que esta percepción de un mayor "riesgo político" ha dado lugar a que los argentinos se hayan resignado a aceptar un 3% (neto) por la locación de una vivienda cuando, años atrás, esa cifra trepaba a valores cercanos al 10%.

Otra evidencia de la "dolarización forzosa" lo da el mercado de compraventa: las operaciones se derrumban a tasas alarmantes, del 25% al 30%, ya que los dueños no quieren quedarse en pesos y los interesados en adquirir una unidad dudan en deshacerse de sus billetes verdes.

"Los dueños retiran sus unidades y los potenciales clientes optan por sentarse sobre sus dólares", expresa Germán Gómez Picasso, director de Reporte Inmobiliario.

En el sector rural, eligen "sentarse" sobre la soja. Tal es así que se estima que hay unos u$s8.000 millones stockeados en silobolsas.

Algunos tienen la expectativa de una suba más acelerada del dólar, que les permita un mayor retorno. Y, de hecho, no hicieron un mal cálculo ya que -tras haber empezado el año con un ritmo devaluatorio mensual de 2,5 centavos por mes- el tipo de cambio oficial se movió 7 centavos en mayo y en lo que va de junio.

Según Di Stefano, que está basado en la zona sojera de Santa Fe, esto también obedece a la situación del mercado cambiario, dado que el productor que no puede acceder al dólar, no tiene un incentivo para comercializar su producto: "Si la vende, no sabe qué hacer con los pesos". 

Otra forma de "dolarización forzosa" se encuentra en la refacción de inmuebles, que no se ha contagiado del frío de la economía.

Aquellos que tienen un excedente de pesos, que no pueden volcar a moneda extranjera, encuentran en esta alternativa una salida a no quedar pesificados y a darle más valor a su patrimonio dolarizado.

"La venta de cemento se redujo en el primer cuatrimestre. En el resto de los materiales el consumo se mantiene, y vemos que la persona que tiene efectivo es la que está comprando", indica el gerente de un corralón consultado por iProfesional.com.

Autos importados, pintados de "verde"
Otro sector que se ha transformado en refugio de valor es el de los automóviles.

Pese a que los analistas financieros remarcan que no son una inversión -si se consideran los elevados costos de mantenimiento- los argentinos optan por resguardar su dinero en vehículos antes que dejarlo en pesos.

La prueba de ello es que, contra todos los pronósticos de enfriamiento, las ventas siguen en alza. En mayo, el sector logró alcanzar su mejor mes de venta de la historia (casi 76.000 vehículos).

De hecho, directivos del sector señalan que hasta podrían verse beneficiados indirectamente por el cepo cambiario, por ese dinero que no puede transformarse en billetes físicos, pero sí en activos reales.

Al respecto, el presidente de una red de concesionarias que comercializa vehículos importados señaló a este medio que -en estas últimas semanas- recibió una ola de pedidos de reservas que lo tomó por sorpresa.

La situación llegó a tal punto que debió establecer un cupo a los pedidos de anticipos, por no contar con la certeza de poder reponer el stock al mismo valor del dólar oficial actual.

Todo vale, también los electrodomésticos
De la misma manera, la compra de electrodomésticos -que venía mostrando una ralentización- puede recibir un nuevo impulso, en la medida en que se genere una percepción de abaratamiento de los productos tecnológicos.

Así lo describe consultor Di Stefano: "Un LCD de última generación vale unos $5.000, u$s1.110 al cambio oficial y u$s830 al valor del blue. Si lo comprás con tarjeta lográs 25% de descuento, (u$s660 a valor marginal)".

Y agrega: "Esto implica que ya vale la mitad que antes. Por si todo esto fuera poco, el LCD lo podes adquirir en 12 cuotas sin interés".

Y se pregunta: "¿Qué es más negocio, comprar el dólar marginal o el ´dólar LCD´?".

De momento, las grandes cadenas de electrodomésticos se muestran confiadas en mantener buenos niveles de venta, si bien no se entusiasman con igualar los registros logrados en 2011. 

"En el primer cuatrimestre, el consumo de electrodomésticos, en pesos, no en volumen, creció 35% respecto del año pasado", afirma César Trivillino, director de electrodomésticos de Carrefour.

Indica que, en este momento, los repuntes más fuertes se están notando en informática, LCDs, televisores LED, celulares y videojuegos.

"Los consumidores continúan viendo la compra de un electrodoméstico como una inversión a mediano plazo", comenta el ejecutivo.

Otro rubro de consumo que mantiene su vitalidad es el de los viajes.

Es claro que, a diferencia de las refacciones del hogar, los autos y los electrodomésticos, no se trata de una inversión propiamente dicha sino de un gusto personal.

Pero también ha tenido un fuerte impacto por la situación cambiaria. Ocurre que, luego del endurecimiento de los controles, la población asumió que la única forma de comprar dólares a $4,50 es viajando, ya que el atesoramiento está virtualmente prohibido.

En este caso, el factor clave es el hecho de poder comprar en pesos -y con crédito- el paquete dolarizado, que incluye traslado aéreo y hotel. Un escenario de alta inflación y mayores expectativas devaluatorias exacerba las condiciones para que, quien ya tenía pensado viajaradelante la decisión de hacerlo.

En ese sentido, el director de una de las principales agencias del mercado deja en claro cómo salir al exterior se transforma en una vía para huir del peso: "Este es un sector que se bancarizó totalmente y hoy el 98% de las ventas de viajes se cancelan con tarjeta de crédito".

Así, el ejecutivo destaca que, lejos de contratarse en dólares, la mayoría de las operaciones se pactan en moneda nacional como forma de sacar rédito al "efecto licuación".