"Ya estamos en julio y el año todavía no arrancó. Después de febrero se suponía que iban a entrar los inmuebles para la venta, pero no tenemos ni siquiera oferta de alquileres. Menos mal que la semana pasada a un cliente le salió un crédito hipotecario y pudo comprar dólares a precio oficial para adquirir una vivienda, pero ahora ni eso tendremos", se lamenta Verónica Munbrú, de la inmobiliaria Gora.
Si bien los préstamos hipotecarios representan apenas el 6% de las operaciones del mercado nacional de real estate, era la única vía que tenían en el sector para comprar divisas a $ 4,55, que se acabó por completo a partir de la nueva disposición del Banco Central.
"Ahora, el solicitante de un hipotecario debe pedir un 30% más, ya que la cotización del dólar se la tomarán a $ 6. El dólar a $ 4,55 no existe para el mercado inmobiliario, y pasar la cotización al paralelo no es ninguna solución", afirma José Rozados, presidente de Reporte Inmobiliario.
Algunos vendedores, necesitados de efectivo, tomaban una cotización intermedia entre el billete oficial y el paralelo, pero ahora todos en el sector del real estate vernáculo se manejan con la misma cotización del blue: dólar a $ 6.
Néstor Walenten, presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina y titular de Walenten Propiedades, sostiene que "el ladrillo siempre se cambió por dólar billete, por lo que el mercado se encuentra muy resentido, no sólo por una cuestión cambiaria, sino de incertidumbre: Cada día los mensajes que bajan del gobierno son más inciertos y menos alentadores. Si tuviéramos alguna señal clara, concreta y confiable de las autoridades, el mercado se puede volver a dinamizar".
Walenten comenta que, ante el parate generalizado, las inmobiliarias grandes están prescindiendo de los empleados, al igual que las empresas constructoras.
A su juicio, lo poco que están vendiendo las inmobiliarias son los fideicomisos al costo en pesos, una solución que encontraron los desarrolladores para salir del paso, ya que esos pesos les sirven para pagar mano de obra y materiales.
En este tipo de fideicomisos se pedía un anticipo del 30%, luego cuotas mensuales y el 20% restante al momento de escriturar.
Ahora, en muchos casos la ecuación es otra: se debe poner sobre la mesa la mitad del dinero total en forma de anticipo y luego el resto en cuotas mensuales. Al momento de la escritura ya debe estar todo pago. Quedarán pendientes sólo los ajustes por inflación.
"Estamos en el medio de un cambio forzado, obligado por las circunstancias. Y el precio de las propiedades está atado a un costo de reposición: para tener una idea, en un barrio medio de la ciudad de Buenos Aires el valor del metro cuadrado no baja los $ 10.700, si se toma en cuenta el precio del terreno, el costo de obra y un margen de ganancia muy ajustado para el administrador", informa Rozados, según El Cronista.