Domingo, 26/05/2013
Buenos Aires, Argentina.
Actualizado 02:32 hs.

S.O.S. piden las casas de cambio: se hunden y nadie les tira un salvavidas para rescatarlas

Los empresarios del sector, al igual que los del rubro inmobiliario, son fieles exponentes de cómo en Argentina se puede pasar de la euforia a la total desazón. Sienten que están a la deriva y sufren la agonía de saber que la actual situación difícilmente cambie. La crisis, contada por ellos mismos
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Última actualización:
03/08/2012 11:08:00 am

Es sabido que los argentinos ya están duchos en cambios de clima económico.

En el país, suele ser muy delgada la línea que separa la euforia de la desazón, el ganar plata a pasar a trabajar a pérdida, e incluso tener que bajar las persianas.

Lo que fue negocio ayer puede ser un lastre hoy. Y si hay algunos que pueden dar fe de que esto es así son los titulares de inmobiliarias y casas de cambio.

Por supuesto que no son los únicos, también están las firmas importadoras, entre otros casos. Pero sí sirven para ilustrar cómo en la Argentina siempre conviene estar prevenidos, tener algún "dinerillo" guardado, festejar cuando se gana plata pero, a la vez, no dejar de tomar precauciones ante una nueva crisis.

En el caso de las casas de cambio, no hay que hacer un gran ejercicio de memoria para recordar aquellos días en los que las calles del microcentro porteño se colmaban de clientes para comprar divisas, ya sean turistas o quienes formaban parte de la llamada "fuga hormiga" al dólar.

En menos de un año eso ya pasó a ser historia. Y los empresarios de este sector fueron sometidos a una inesperada "operación sin anestesia".

No entienden bien por qué, o que culpa tuvieron, de que el Gobierno se haya quedado sin dólares por tener que usar buena parte de ellos para comprarle energía a otros países, luego de haber perdido la autosuficiencia energética.

Se hunden
y nadie les tira un "salvavidas".

Los locales están vacíos de gente, los empleados juegan a las cartas o a algún jueguito en la PC.

Cada día que llegan a sus trabajos van con el miedo típico de que los pueda llamar su jefe para decirles que ese será su último día.

Saben que los directivos no tienen la culpa (ellos tampoco) y que mucho no se puede hacer cuando el volumen de operaciones se derrumba un 80%.

Tampoco están en condiciones de compartir palabras alentadoras entre empleados y jefes. Porque no hay nada que decir, nada que vaya a cambiar a corto plazo y ninguna actividad que sirva para suplir el core business, que es justamente cambiar plata.

En un ruego casi desesperado muchos directivos elevaron a los funcionarios la idea de que puedan participar en actividades vinculadas con el comercio exterior como la prefinanciación de exportaciones.

No han podido "digerir" el cepo cambiario. Y la estocada final se las dio el Banco Central cuando emitió una normativa que les impide cambiar dinero a quienes se presenten con cash en los mostradores.

"Estoy desesperado. Nunca me tocó vivir un momento así. Mirá que tengo más de 20 años en esto y me banqué muchas", confiesa a iProfesional.com el director de una de estas casas.

Según pudo relevar este medio, varias firmas ya despidieron personal, otras optaron por darle vacaciones adelantadas a aquellos empleados que los vienen acompañando desde hace años, con la esperanza de que algo pueda cambiar, aunque en sus fueros más íntimos saben (ambos) que difícilmente esto pase.

Pero también existen casos extremos en los que sus directivos ya han pedido lisa y llanamente al Banco Central la suspensión temporaria de actividades.

"El freno es tal que varias compañías, con décadas en el mercado, debieron dar un paso al costado. Ahora quedaron a la espera de que surja alguna alternativa para encarar ese u otro negocio", comenta otro directivo -off the récord- de una casa que opera en la calle San Martín.

Entre los que sí se anima a hablar "en on" está Hugo Paz, de la firma Italtur: "A partir de agosto cerramos por seis meses", señala de manera tajante.

"Realizamos el pedido de suspensión al Banco Central pero no hemos decidido si vamos a devolver la licencia", agrega, con una voz que entremezcla, bronca y tristeza.

En cuanto a la reducción de su nómina de personal, Paz afirma que "quedamos cuatro de diecisiete".

Esta empresa sigue los pasos de Aeromar que, en las últimas horas, renovó su pedido de suspensión ante el BCRA.

En la actualidad, unas cinco ya están en plena tramitación y se estima que en las próximas semanas más de media docena seguirán sus pasos.

Pero al "calvario" que padecen se suma otra cuestión hasta insólita: no se están aceptando todas las solicitudes de baja y entonces los cambistas se ven obligados a seguir operando.

S.O.S
Ante este panorama desolador, varios directivos de la cámara que las agrupa plantearon a funcionarios la posibilidad de que las firmas sean autorizadas a prefinanciar exportaciones.

Hasta la fecha su petición no fue aprobada por el Banco Central, que es la autoridad de aplicación, respaldada por la Secretaría de Comercio Interior.

Otra posibilidad que se manejó, y de la que aún no se tuvo respuesta, fue la creación de una nueva categoría, similar a las compañías de servicios financieros que funcionan desde hace un tiempo en Uruguay.

Tampoco eso prosperó a la fecha. "Por lo que están haciendo de un tiempo a esta parte, creo que los actuales funcionarios no tienen mucha voluntad de salvar a las casas de cambio", señala Aldo Pignanelli, ex Presidente del Banco Central.

"La realidad es que el único órgano que rige su actividad es el propio Central y las operaciones que llevan adelante pueden ser realizadas por los bancos", afirma.

¿Hay esperanzas de que el actual escenario cambie? Ante la pregunta de iProfesional.com Piganelli responde de manera categórica: "Pueden solicitar la suspensión de su actividad. Y es lo que están haciendo para ganar un poco de tiempo y ver si algo cambia, pero creo que mientras siga esta administración su situación difícilmente mejore".

A que se dedican las casas de cambio
En el portal del consumidor bancario que publica el Banco Central aún se menciona que pueden realizar un amplio menú de actividades:

  • Compraventa de monedas y billetes extranjeros.
  • Compraventa y emisión de cheques.
  • Transferencias postales, telegráficas y telefónicas.
  • Emisión de vales postales, giros y cheques de viajero, en moneda extranjera.
  • Compraventa de oro amonedado y en barras de "buena entrega".
  • Intervención en la negociación de títulos en el marco del régimen de oferta pública.

Pero lo cierto es que "si no hay cambio no hay negocio", tal como remarca un directivo, al tiempo que agrega que "ya no se puede seguir. Cada vez nos imponen más medidas que restringen la actividad".

Afirma que en sus negocios "se instalaron algunos posnet para hacer algo con tarjeta, pero eso no sirve de mucho. Tuve que despedir a la mitad de la gente y la que viene no tiene muchas tareas para hacer".

En el caso de otra firma que opera en la calle Lavalle, la fuente consultada comenta que "se dispusieron de terminales para tratar de canalizar algunas operaciones para turismo. Pero el mostrador está desierto de gente casi todo el día".

¿Cuánto cayó la actividad?
La abrupta caída de las operaciones no sólo se refleja en la falta de clientes en los mostradores, sino también en las cifras oficiales provistas tanto por la Cámara que los agrupa (Cadecac) y de la autoridad monetaria.

Según datos del Banco Central, en el primer trimestre del año el conjunto del sistema - incluyendo bancos y casas de cambio - concretó un 60% menos de operaciones que en el mismo lapso de 2011. Pero si se compara con dos años atrás, la merma supera el 80 por ciento.

En el caso particular de las casas de cambio, el frenazo es del orden del 40%, en tanto que el número de contratos bajó un 36 por ciento.

Cabe destacar que las cifras muestran sólo la caída de enero a marzo, si bien el desplome casi total se dio en el segundo trimestre, que es cuando se profundizó el cepo -hasta prohibir 100% la compra de dólares para atesoramiento- y período en el que BCRA lanzara la circular que prohíbe las transacciones en cash.

Unas 45 entidades conforman la cámara empresaria y el total de empleados vinculados con la actividad es de unos 3.000.

Cabe señalar que, a diferencia de otros sectores, el negocio cambiario es seguido muy de cerca por la autoridad de aplicación, que le presta especial atención a los resultados contables de cada una de ellas.

"El seguimiento es tal que si se registran pérdidas comienzan los cuestionamientos sobre las medidas que se tomarán para superar el rojo", manifiesta preocupado el responsable de una casa ubicada en plena Avenida Corrientes.

En tal sentido, desde el propio Banco Central trascendió que una de cada tres casas arroja quebranto y, de no mostrar un plan para reencauzar su actividad, pueden verse obligadas a cerrar sus puertas.

Ante un escenario tan adverso como el actual, algunos analistas ya comparan la situación de hoy con la vigente en Venezuela, donde la actividad de este sector fue prohibida (ver nota: "Corralito al dólar: cómo funciona en el país de Chávez y cuán lejos está Argentina de Venenzuela").

Un empresario que opera en la calle 25 de mayo resume la situación así: "Estamos a la deriva. Nadie nos tira un salvavida, nos miramos unos a otros en medio del naufragio, vemos que nos estamos hundiendo y nos preguntamos quién será el próximo".