Jueves, 23/05/2013
Buenos Aires, Argentina.
Actualizado 08:14 hs.

La Presidenta volvió y redobló la apuesta: "No hay cepo" y los caceroleros que "se busquen algún dirigente"

"Se puede viajar con libertad absoluta, he visto un montón de argentinos en Nueva York", sentenció. Además, se refirió a la agresión contra Guillermo Moreno pero no habló del maltrato del funcionario a la titular de Adecua                               
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Última actualización:
02/10/2012 7:10:00 am

La gran cantidad de críticas que despertó la gira realizada por la Presidenta en los Estados Unidos dio lugar a que la primera mandataria salga a brindar un discurso "aclaratorio" este lunes sobre los diversos temas que generaron fricciones, como sus comentarios comparativos entre Harvard y La Matanza. También hizo referencia a la definición mediática del "cepo cambiario" y al cacerolazo.

Esto se da en un contexto en el que, según la consultora Management & Fit, la imagen de la Jefa de Estado se encuentra en caída.

En efecto, de acuerdo a su relevamiento, casi el 60% de los entrevistados afirmó que desaprueba su actual gestión. También, del mismo se desprende que su imagen positiva retrocedió otros cinco puntos en el último mes y ya se encuentra en el 24 por ciento.

Según la consultora, la misma "viene descendiendo entre 3 y 5 puntos mes a mes".

En este contexto, la mandataria realizó algunas aclaraciones luego de su llegada desde Nueva York.

Más allá que empleó un tono tranquilo y más "conciliador" respecto al utilizado durante en días anteriores, desde lo discursivo reforzó su postura.

Cepo o no cepo
A Cristina se la vio molesta tras las numerosas críticas que recibiera cuando afirmó en EE.UU. que el cepo cambiario "no existe".

Por ello, se vio obligada a aclarar tras su arribo al país que esa denominación es un "título mediático", que se debe cambiar porque la palabra "cepo no va".

¿A qué se refería la Presidenta? A que ese término es un sinónimo de "no movilidad", de que "todo está quieto". Y citó que eso justamente no ocurre en la Argentina, porque entre enero y septiembre salieron del país u$s79.088 millones a través del mercado oficial para pagar importaciones, turismo y servicios.

Tras esta afirmación, el economista Eduardo Levy Yeyati, profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, expresó: "Coincido con CFK que cepo no es la analogía correcta. Más preciso es el término ´corralito de pesos´".

¿Qué significa esto? Para el experto, la moneda local sólo sirve para ser utilizada dentro del país, no el exterior.

Cristina se dirigió este lunes a los argentinos que están molestos por las restricciones para adquirir dólares y, curiosamente, recalcó: "Los que quieren viajar pueden hacerlo todo lo que quieran".

Y acotó: "He visto un montón de argentinos en Nueva York, así que doy fe de que pueden viajar, estudiar, una libertad absoluta", para luego sentenciar que "ningún economista serio puede hablar de cepo cambiario".

Ante estas afirmaciones de la Presidenta, las replicas no se hicieron esperar. Es que, en la práctica, a todos los ciudadanos que quieren cruzar las fronteras -a la hora de solicitar la autorización de compra de divisas- se les niega la cantidad solicitada o se les otorga muy poco.

Es decir, se les da una cifra promedio de u$s50 por persona y por día, a veces menos. Este monto ni siquiera es suficiente para pagar media estadía en un hotel, o apenas cubre un almuerzo o cena.

De acuerdo con el experto en opinión pública, Carlos Fara, por más que la Presidenta lo niegue, "para la mayoria de la gente existe un cepo".

Por lo tanto, "la discusión, desde ese punto de vista, ya la perdió".

Respecto a las cifras que mencionó Cristina para justificar sus dichos y destacar la cantidad de dólares utilizados para "financiar" el turismo, Fara agregó: "Con las estadísticas nunca se ganan las discusiones, sino que se debe observar cómo se articula el discurso con la percepción de la realidad. Más, en un contexto donde la opinión publica está muy irritada".

El economista Tomás Bulat tampoco coincidió con el relato oficial y aseguró que el "cepo" cambiario en la Argentina no fue efectivo para evitar la caída de reservas ya que, en lo que va del año, "hay u$s1.400 millones menos y aún falta el fuerte pago de un bono en diciembre".

Además, aclaró que los ingresos más importantes de las exportaciones han terminado. Por lo tanto, "la baja de reservas va a seguir de acá hasta fin de año y descenderán en otros u$s1.200 millones", señaló.

"El problema es que mientras más se prohíbe la salida de divisas, automáticamente dejan de entrar cada vez más. Es decir, dólar que salió, dólar que no vuelve", sentenció Bulat.

Protesta social
Un aspecto que llamó la atención del discurso de la mandataria es que hizo referencia al cacerolazo ocurrido a mediados de septiembre.

Al respecto, pese a su tono moderado, fue categórica en no aceptar una autocrítica frente a la dimensión del reclamo. Tampoco mostró un acercamiento hacia los ciudadanos molestos con ciertas políticas y actitudes del Gobierno ya que -pese a que admitió que cada persona puede expresar sus pensamientos- alertó que "no se enojen con nosotros porque no expresamos sus ideas".

A la vez, según especialistas consultados por iProfesional.com, la mandataria siguió con su misma postura.

Es decir, la de restarle importancia a la movilización popular, ya que les aconsejó a los manifestantes "buscar a algún dirigente que se ponga al frente de sus reclamos".

Esto puede ser leído, tal como vienen sosteniendo diversos analistas en el último tiempo, como que la Presidenta no teme a que se expandan las manifestaciones.

"El Gobierno piensa que la protesta es más de lo mismo y que proviene de sectores que siempre se opusieron a sus políticas", estimó Julio Burdman de Analytica.

Por otra parte, a raíz del escrache que sufrió el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, Cristina Kirchner aprovechó su discurso para cuestionar la "virulencia, la agresión y la violencia" de algunos sectores opositores.

Lo que no cuestionó es la misma violencia verbal y física en la que habría incurrido el funcionario al maltratar a la representante de la asociación de consumidores de Adecua, Sandra Gonzalez, hace unos días atrás, entre otros casos en los que fuera denunciado o criticado el secretario.

"Esta defensa hacia Moreno forma parte del estilo del Gobierno, que bajo presión no toma decisiones" que lo puedan perjudicar, analiza Analía del Franco, directora de la consultora Analogías.

Lo que viene
Respecto a cómo puede seguir su estrategia el Gobierno, el analista Carlos Fara es contundente: "Por el momento no veo que cambie nada de fondo. Más aun, reafirmará su posición".

A ello, Alejandro Corbacho agrega: "El Gobierno es victima de su propio discurso, por un lado se lo cree y, por otra parte, considera que si acepta alguna crítica eso significa rendirse".

Una frase mencionada este lunes que sustenta que la Presidenta seguirá bajo el mismo eje fue la dirigida a medios y economistas, cuando deslizó: "Tienen todo el derecho a no estar de acuerdo con nuestra política".

Así, estos intentos de rearticular el discurso llevan a los analistas a pensar que los ideólogos del Gobierno, lejos de buscar una suavización o armar una versión "light" del discurso, no harán otra cosa que duplicar la apuesta.

"Mientras las encuestas demuestren que su propia tropa sigue apoyando, no habrá un cambio significativo del discurso", opinó Burdman.

Más allá de eso, ciertos expertos plantean que, aun si se lo propusiera, la Presidenta encontraría dificultades en modificar su "relato" sin que ello fuese percibido como una señal de debilidad.

"Su política es la de la confrontación. Su prioridad ahora será la de mantener disciplinada a su propia tropa", resume Fara.

Ante ello, Jorge Asís, con su picardía de siempre, señala: "Los peronistas desplazados sospechan que, para ganar elecciones, nuestra César (tal como llama a la Presidenta) no les sirve más".

Mientras tanto, para evitar que esto ocurra, los mayores esfuerzos en el discurso estuvieron centrados también en subsanar sus dichos en Harvard sobre La Matanza, el emblemático bastión peronista del conurbano, con su padrón de 890.000 electores.

Así, este lunes afirmó que apoya la educación pública y que fue a La Matanza más de 20 veces.

Lo primordial para que el kirchnerismo no siga perdiendo apoyo popular será, en este momento, y tal como dijo la misma Cristina, seguir adelante con "mucha gestión y militancia".