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ALERTA

Con el lujo a otra parte: éxodo de marcas internacionales continúa y ya son diez las que abandonaron el paí­s

Ahora Kenzo y Louis Vuitton, pero antes Cartier, Polo Ralph Lauren, entre otras, optaron por bajar las persianas debido a las trabas a los importados
05/10/2012 - 12:03hs
Con el lujo a otra parte: éxodo de marcas internacionales continúa y ya son diez las que abandonaron el paí­s

Al principio parecía que eran una o dos. Pero luego se fueron sumando más y más, hasta conformar una larga lista.

En la Argentina, el éxodo iniciado por las marcas de lujo viene siendo tan pronunciado que obliga a mirar ya no sólo las que se han ido, sino a contabilizar las pocas que quedan.

La característica en común de todas ellas es que están presentes en las principales capitales del mundo y suelen ser muy buscadas por los turistas, más allá del interés local.

El cepo a los productos importados se encargó de comprarles el "ticket de despedida".

Desde las empresas, los directivos reconocen que aguantaron todo lo que pudieron, hasta que no les quedó otra alternativa que bajar las persianas y mudarse a otros países "menos complicados".

El cerrojo oficial, según pudo relevar iProfesional.com, ya se ha cobrado la presencia de al menos diez marcas de lujo que tuvieron presencia sostenida en la Argentina.

Y todo hace prever que este éxodo se irá profundizando con el correr de los meses.

Calvin Klein, Ermenegildo Zegna, Cartier o Polo Ralph Lauren, son algunas de las etiquetas que optaron por emprender la retirada, en un contexto en el que comercializar productos premium de firmas con presencia en el mundo se ha transformado en una suerte de "pecado".

Recientemente se conoció que tras cinco años de operar en el país, Kenzo decidió cerrar la tienda que operaba en Patio Bullrich, el shopping que el grupo IRSA posee en el barrio porteño de Recoleta.

Y la empresa Chanel, que desde hace un tiempo está presente en Galerías Pacífico, se debate entre bajar las persianas o sostener una presencia acotada por las dificultades que enfrenta a la hora de querer ingresar mercadería a la Argentina.

Todo esto se da a días de que Louis Vuitton -la marca que pertenece al grupo LVMH, del magnate y coleccionista francés Bernard Arnault- comunicara que cerrará el local que funciona en la emblemática esquina de avenida Alvear y Ayacucho.

La envergadura de estos movimientos de salida es tal que hasta el mismo Gobierno ha tenido que pronunciarse al respecto. Aunque, claro, en un tono más bien crítico frente a los argumentos que enarbolan las empresas al momento de dejar el país.

"Louis Vuitton está en todos lados, hasta por demás. En algunos, incluso, está nada más que para mostrar su cartel. A lo mejor en Champs Elysees (París) marcan presencia, no venden, no les va bien, pero tienen que estar", llegó a decir la semana pasada Enrique Meyer, ministro de Turismo.

En su exposición, el funcionario consideró que la decisión de varias marcas internacionales de emprender la retirada, no afecta a la Argentina.

Por el contrario, hizo foco en la "expansión de la Marca País y todas las submarcas, como Cardon o Freddo, que están desde Londres hasta Dubai".

Y profundizó: "Nosotros tenemos insignias que están creciendo cada vez más, como Cardon, Pampero, El Noble Repulgue. Es más, Cardon creo que está abriendo varios locales en Medio Oriente y a lo mejor en Brasil".

El ministro de Turismo añadió que la cadena de heladerías Freddo "tiene 15 locales fuera del país, además de los 76 que posee internamente". Y señaló que "los españoles venían a la Argentina por La Martina, directamente a comprar" ropa.

Aquellos que son críticos a la postura oficial remarcan que la presencia de marcas internacionales contribuye al turismo en una ciudad, del mismo modo en el que los argentinos, cuando viajan, buscan a estas etiquetas no necesariamente para comprar o "chusmear", sino como referencia para identificar las zonas de consumo más gravitantes.

La siguiente infografía permite apreciar cuáles optaron por salir y las que están complicadas:

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La magnitud del control para evitar el ingreso de productos importados no sólo afecta a las compañías internacionales.

La semana pasada, la firma de indumentaria femenina Tissage, de origen nacional, abandonó su local de avenida Alvear, afectada "por las limitaciones a las importaciones de telas".

El caso Kenzo
En cuanto a la salida de Kenzo, fuentes cercanas a la compañía alegaron que "cansan las trabas para trabajar, las dificultades para vender productos y el tener que pedirle permiso a Guillermo Moreno por cada cosa".

Su retirada quedó ratificada en un comunicado oficial, si bien la firma buscó darle otro tinte al mensaje: "La decisión de cerrar las puertas en Argentina se debe estrictamente a una desaceleración económica del país", argumentaron.

Según se informó, el local de Kenzo de 150 metros cuadrados, ubicado en el Patio Bullrich, mantendrá sus puertas abiertas hasta el 10 de octubre, es decir, la semana que viene. 

La marca había desembarcado en Buenos Aires en 2007, tras años de ausencia, como parte de un plan de expansión en América latina. Pero la Argentina ya no será de la partida.

El caso Louis Vuitton
Por el lado de Louis Vuitton (LV), la marca anunció que su tienda en avenida Alvear y Ayacucho funcionará sólo hasta este viernes 5 de octubre.

Su retirada puede verse casi como la crónica de una salida anunciada.

Desde hacía un año que la tienda LV, famosa por sus carteras, valijas y marroquinería, mostraba un ostensible desabastecimiento de stock.

Incluso, durante meses, mostró gran parte de sus estanterías vacías de sus objetos insignia: las carteras marrones con su clásico monograma en tonos beige.

A diferencia de su competidor Hermès, los productos LV sufrieron limitaciones infranqueables, debido a que una gran parte de sus productos están realizados sobre un tipo de algodón engomado en base a enduidos, sobre el que luego se estampa el clásico monograma de la marca.

Al momento de dar cuenta del inminente cierre, voceros de la firma se negaron a brindar mayor información y sólo se limitaron a señalar: "Louis Vuitton interrumpe sus actividades comerciales hasta el regreso de un período más favorable en el país".

El caso Cartier
La compañía confirmó que el próximo 31 de octubre cerrará definitivamente las puertas de su local de la avenida Alvear y Ayacucho.

Cartier, fabricante de relojes y joyas desde hace más de 100 años, es propiedad del grupo suizo Richmond, radicado en la Argentina desde la década del 90.

Según trascendió, la firma ya comenzó a comunicarles a sus clientes la decisión de retirarse del país.

En su reemplazo, se instalará en la misma esquina -una de las más cotizadas de la ciudad- la boutique Design Destrict.

En el caso de Cartier habrían pesado, además de las trabas para importar mercadería, las presiones de la AFIP sobre el mercado de relojes de lujo.

En concreto, en el caso de las joyerías premium, los clientes que realizan compras anuales por más de $50.000 deben presentar una declaración jurada, lo que desalentaría algunas operaciones.

A Cartier podría sumársele, en breve, la también francesa Hermés, que por estas horas enfrenta serias complicaciones para poder abastecer su punto de venta en Recoleta.

"Todas las marcas de alta gama están peleando para quedarse en el país y no es una situación que se vaya a resolver de un día para el otro", sostuvo una fuente de la firma que optó por el off the record.

"En Hermès entran muy pocos productos, pero aún no se tomó la decisión de dejar el país. Aunque sin mercadería no hay forma de seguir", agregó la fuente. 

El caso Chanel
En el horizonte, otras de las etiquetas premium que avizora meses complicados es Chanel, que opera en la Argentina en Galerías Pacífico desde hace poco más de nueve meses.

Respecto de esta apuesta, Mirtha Conde, encargada de la filial, aseguró que la boutique porteña es igual a las de otros lugares del mundo, con el mismo diseño, igual mobiliario, importado directamente desde Francia.

Como regla interna, "los lanzamientos y novedades se hacen al mismo tiempo en todas las tiendas a nivel internacional, pero aquí se tuvieron que demorar y muchos productos todavía no se pudieron lanzar", lo que derivó en las quejas de muchos de sus clientes.

Si bien esta firma pudo anticiparse al faltante de stock y se hizo de un mayor inventario antes del cierre de las importaciones, Conde sostuvo que la medida oficial "afectó mucho el primer semestre del año".

En paralelo, el control al dólar también dificulta la operatoria de la marca en la Argentina. De ahí que Chanel tuvo que verse obligada a cambiar disposiciones internas.

"En la boutique ya no aceptamos más dólares, porque no se pueden depositar sin antes pasar por un conjunto de requisitos que impone la AFIP", indicó Conde.

El caso Polo Ralph Lauren
Por su parte, la estadounidense Polo Ralph Lauren dispuso hace pocas semanas el cierre "temporario" de sus operaciones en el país ante la dificultad de abastecerse de prendas desarrolladas en el exterior.

Al momento de explicar las razones de esta decisión, la firma apeló a una declaración pensada para eludir la polémica.

"La empresa Ralph Lauren evaluó su situación en la Argentina y decidió cerrar temporariamente sus tres locales. La intención es continuar sus negocios en el país, enfocados en este esfuerzo, por lo que es una decisión temporaria", informó la compañía.

A raíz de lo que describió como "dificultades" para ingresar productos confeccionados en el exterior y "particularidades" propias del mercado local, la empresa bajó la persiana de sus tiendas ubicadas en la exclusiva avenida Alvear, en Recoleta, Galerías Pacífico y en el shopping Unicenter.

Más allá de la versión oficial, fuentes del sector explicaron que, además de las trabas a las importaciones, las restricciones cambiarias, la inflación en dólares del país -con su consecuente impacto en el gasto de turistas- fueron otras de las causas que perjudicaron tanto a Ralph Lauren como al resto de las marcas de lujo.

El caso Calvin Klein y Escada
En la escalada de restricciones a los productos importados, una muestra consistente de qué tan duro resulta el bloqueo oficial puede observarse en lo sucedido con Calvin Klein.

La división de la exitosa marca norteamericana había desembarcado en el país en 2008, con el objetivo de inaugurar cuatro tiendas. Sin embargo, esa idea quedó trunca.

El grupo norteamericano Warnaco Group era el que tenía la licencia para comercializar Calvin Klein Underwear en la Argentina.

En una primera instancia, la compañía se vio obligada a bajar las cortinas de tres de sus tiendas -ubicadas en Alto Palermo, Paseo Alcorta y Patio Bullrich- y concentrar todos sus productos en Unicenter.

Luego, en este punto de venta, comenzó con descuentos del 50% al 75%, a modo de preanuncio de su eventual salida del país.

Así, hasta que este último "bastión" corrió la misma suerte que el resto de los locales.

Por su parte, la alemana Escada tuvo que cerrar su tienda sobre la avenida Alvear. La compañía implementó una liquidación de ropa y comunicó que bajaba la persiana debido a los problemas para abastecerse de mercadería importada.

Escada fue fundada por Margaretha y Wolfgang Ley en 1978, en la ciudad de Munich, Alemania, y en la actualidad está presente en más de 60 países.

Las marcas se van, los espacios quedan vacíos, la polémica abierta. Una parte de la sociedad se muestra a favor, otra indiferente y otra muy crítica.

Para algunos la Argentina no las necesita. Para otros, el hecho de que se vaya una gran cantidad de firmas de renombre da una mala imagen del país y le saca esas vidrieras que tanto son buscadas por los turistas.