El blue rebotó tras restricciones a retiro de dólares en cajeros de afuera y cerró a $8,80
Luego de diez días corridos de caída, el dólar blue retomó la tendencia creciente, pues cotizó a $8,80 para la venta, frente a los $8,43 del miércoles. Es decir, tuvo un alza del 4,4% (37 centavos).
El crecimiento del billete fue tan marcado que, incluso, durante un lapso de la jornada llegó a tocar los $8,93.
Los analistas consultados por iProfesional afirmaron que esta reacción se debió, entre otros motivos, a que su precio ya estaba encontrando su piso a lo que se sumó la anunciada, aunque no confirmada, decisión de las emisoras de tarjetas de restringir las extracciones de fondos en cajeros del exterior.
En tanto, la divisa estadounidense operó con pocas variaciones en las principales casas de cambio y bancos de la city porteña a $5,215 para la compra y a $5,27 para la venta.
De esta manera, la brecha entre el blue y el billete fijado por el Banco Central se acrecentó al 67 por ciento.
En el segmento mayorista, la moneda estadounidense cotizó estable a $5,263 para la compra y a $5,268 para la venta.
Según los operadores, en la plaza cambiaria se redujo sensiblemente el caudal de negocios desde que se anunció el blanqueo de divisas, con una pronunciada caída de los valores que surgen del dólar arbitraje, el tipo de cambio que resulta de la compra de activos financieros -bonos y acciones- y su liquidación en el exterior.
"Las nuevas limitaciones para las extracciones con tarjetas de crédito tienden a acrecentar un poco la demanda de dólares. Es una traba más, y como todo control, suele no gustar", dijo un agente de cambios.
Esta variación en el comportamiento del blue fue graficada por otro operador: "Si me preguntabas ayer, todo pintaba para que siguiera bajando, porque había quedado vendedor, pero la noticia del fin de los adelantos en efectivo por cajero y la suba de las asignaciones familiares dieron vuelta al mercado".
Respecto a esta última causa, la explicación es que la plaza tomó los incrementos a las ayudas sociales "como una expansión adicional de la emisión, que va a terminar yendo a los precios", agregó el cambista.
Repercusiones
Esta trepada del dólar informal ocasionó una serie de comentarios entre los analistas del mercado. Entre ellos, el economista de Econviews Miguel Kiguel opinó que: "La calma duró poco, de nuevo rozó los $9. Tanto esfuerzo para bajarlo...".
Esta referencia se relaciona a que, para "tranquilizar" la plaza cambiaria, el Gobierno vendió bonos en dólares a través de la Anses y otras entidades para bajar la cotización del "contado con liquidación", lo cual ocasionó también el buscado descenso del blue, que llegó hasta $8,43 el pasado miércoles.
Luciano Cohan, economista jefe de Elypsis, agregó: "La semana pasada no fueron los controles los que ocasionaron la baja, sino que hicieron política monetaria contractiva y obligaron a los bancos a vender bonos".
En definitiva, "el precio del billete no se puede controlar gritándole a las cuevas", resumió el experto, ya que, "en el corto plazo, si las autoridades se ponen firmes podrán bajar más el paralelo, pero en el largo va a seguir aumentando su cotización si no se generan políticas económicas claras", comentó Cohan.
"De $8,50 no lo podrán bajar porque el costo de mantenerlo en ese valor sería muy caro, porque si llegase a cotizar entre 8 a 8,50 pesos la gente lo percibiría como ´barato´ y saldría a comprarlo en forma sostenida", destacó Mariano Lamothe, economista jefe de Abeceb.com.
De la suba a la baja y de la baja a la suba
En lo que va del año, la cotización del blue mostró una aceleración en enero, cierta estabilización en febrero y una nueva suba en forma escalonada que se extendió hasta la primera quincena de abril.
Como resultado de estos movimientos, pasó de $6,80 a fin de diciembre a $8,42 en esa fecha. Pero desde ese momento, todo se aceleró y en cuestión de días subió unos dos pesos por unidad, para llegar a su nivel récord de $10,45 el pasado 8 de mayo.
Luego comenzó un progresivo descenso hasta el miércoles pasado, cuando cerró en los 8,43 pesos.
Finalmente, este jueves retomó la carrera alcista y cotizó a 8,80 pesos.
Previo a este repunte, los analistas ya habían pronosticado que el mínimo del billete informal era de $8,50, y se preguntaban "cuánto va a durar ese piso, porque es evidente que a estos precios son muchos los que van a querer entrar, aunque sea para tratar de licuar la pérdida de haber comprado más caro".
Por eso, ya se especulaba en que el Gobierno no iba a poder sostener durante mucho tiempo la baja del blue, tal como finalmente sucedió.
Así lo advirtió un operador: "La cuestión es dilucidar quién pondrá los billetes para frenar esa demanda, sobre todo cuando los controles sean menos intensos y las manos amigas dejen de colaborar como hasta ahora".
Es relevante aclarar que los mayores saltos que tuvo el paralelo ocurrieron cada vez que la Casa Rosada efectuó una nueva restricción al acceso legal de divisas y, por lo tanto, "ajustó más" el cepo cambiario.
Y el gran desafío para el Gobierno será lo que ocurra en los días previos a las vacaciones de invierno. "No hay que olvidarse que en julio del año pasado, el precio se disparó en un par de días y en enero ocurrió algo parecido", recordó otro cambista.
Incluso, hasta la propia presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont, reconoció que, en esos momentos, el aumento respondió a cuestiones estacionales.
El argumento que esgrimen los economistas es que las autoridades pretenden controlar el precio, pero no enfrentan los problemas de fondo del modelo, como una emisión monetaria del 40%, un elevado gasto público y un déficit de las cuentas que se incrementa en forma sostenida.
Para graficar lo que sucede, los analistas mencionaron el ejemplo de un paciente de hospital: en vez de atacar el problema de fondo y curarlo, lo que se está haciendo es aplicarle un calmante para que el dolor se le pase momentáneamente, pero luego el padecimiento volverá ya que la enfermedad sigue estando presente.
De hecho, en el último reporte de la consultora Economía y Regiones, se afirmó que "no hay ningún viro hacia la prudencia monetaria. El Banco Central no modificó el sesgo de su política y no comenzó a aplicar un plan integral para controlar la inflación y hacer bajar al dólar paralelo en forma sostenida y sustentable".
"No se solucionaron los problemas de fondo que impulsaban el ascenso del blue, sino que hubo una intervención directa del Gobierno. Es decir, cualquier baja será temporal, porque los temas estructurales siguen firmes", completó Belén Olaiz, economista de la misma consultora.
"Tarde o temprano las presiones del mercado impulsan el billete al alza. Es una plaza chica y difícil de predecir", agregó Olaiz.
El objetivo de la Casa Rosada será intentar llegar a las próximas elecciones sin sorpresas, ni corridas, en el mercado cambiario, "aunque en el medio puede haber sobresaltos respecto al financiamiento del gasto", opinó la experta.
"Hace pocos meses nadie pensaba que iba a llegar a los 10 pesos, es un mercado volátil y difícil de predecir. Las condiciones para que vuelva a subir están. Mientras no se corrija la financiación del déficit público y los controles cambiarios, seguirá la presión para que siga subiendo", concluyó Olaiz.