Vinos & Bodegas
Nuevo espacio en Palermo: Ninina Bakery, o cómo combinar repostería con platos simples y frescos
11-02-2014 El ambiente, que conjuga toques modernos y vintage, ofrece un excelente marco para desayunar, almorzar o pasar un buen rato en horas de la tarde
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Si estás por Palermo, cerca de Plaza Serrano, pero buscás escapar un poco del circuito tradicional y ver qué hay de nuevo en el barrio, una buena apuesta es conocer Ninina Bakery, en Gorriti 4738. 

A partir de un diseño que combina estética moderna y minimalista, con toques vintage, y una cocina a la vista -que incluso alberga una mesa a pasos de los chefs, ideal para grupos de seis personas pero que también funciona tipo "one table"-, este nuevo espacio se propone ofrecer platos donde el eje principal son los ingredientes frescos y naturales y las preparaciones simples.

Claro que, antes que nada, uno de los fuertes del lugar es la repostería, lo cual lo vuelve un lugar ideal para desayunar o darse una vuelta en horas de la tarde.

De la mano de una larga tradición familiar, Ninina ofrece brownies, medialuna y scones de todo tipo (con peras, jengibre y almendras, o banana chocolate y nueces) hasta los clásicos budines de zanahoria o coco con un toque de cilantro. Por si fuese poco, el gran caballito de batalla son las tortas, que suman un abanico de 14 variedades.


Uno de los fuertes está en sus variedades de e infusiones. Si bien las importaciones todavía no le permiten a la carta gozar de todas las opciones que pretenden los dueños, las alternativas son variadas e incluyen las opciones de rigor (negro, verde y rojo) hasta infusiones a base de rooibos con menta, especias o vainilla natural. El precio resulta bastante accsible: un té cuesta unos $22. Si se quiere acompañar con una porción de torta hay que pensar en unos $70.

En cuanto al café, desde Ninina se muestran orgullosos de su espresso ($19), que consiste en un blend de variedades orgánicas de Papua Nueva Guinea, Etiopía y Colombia.

Para presupuestos más holgados ($185), a partir de las 16 horas se puede acceder a una merienda completa que incluye infusiones, jugo, cookies, brownies y sandwiches y otras preparaciones dulces.

Un valor similar tiene el brunch, que se ofrece todos los días entre las 9 y las 15 horas. Se sirve con café o pero también agrega Aperol Spritz, junto a una canasta de panes artesanales, huevos revueltos de campo (comprobado), salmón ahumado y granola (hecha con miel orgánica).

Si bien están ultimando detalles para abrir por las noches, por ahora sólo se puede almorzar. En ese caso, a olvidarse de las pastas, de los clásicos bifes de chorizo o de la pesca del día.

Las estrellas son las hamburguesas ($68), que pueden ser de carne o veggies y que son versátiles en tanto y en cuanto que permiten incorporar seis ingredientes extra a partir de un abanico de 30 opciones. Son realmente suculentas, con ingredientes verdaderamente frescos (la intensidad del color de la yema al cortar la hamburguesa habla por sí sola).

Otra buena opción son las ensaladas (desde $73 a $89): la de langostinos -que incluye palta, berro, rúcula, pomelo y aderezo a base de mango y jalapeño- cumple con creces.

Para ir abriendo el apetito, ideal pedirse el plato armenio ($69). Consiste en una bandeja que incluye tres pastas clásicas de esa cocina: hummus, babaganush y babouleh.

A la hora de matizar la comida, ofrecen orgullosos cerveza rubia y roja artesanal, elaborada por una pequeña cervecería llamada Grunge Brewing Company ($42 el vaso de 500 cc).

En cuanto a la carta de vinos, las opciones todavía están bastante acotadas, dado que sólo trabajan con una bodega. La buena noticia es que se trata de la siempre rendidora Ernesto Catena Vineyards, con precios razonables, especialmente en lo que hace a vinos por copa: la de Animal Malbec cuesta $38, en tanto que la de Chardonnay está en $34.

Si preferís opciones sin alcohol, ideales son los jugos naturales ($32). El de pera y pepino por ejemplo, sin el agregado de azúcar, es súper fresco y recomendable.

Como datos al pie, desde Ninina destacan la decoración como un elemento que resume la esencia del lugar.

"La arquitectura que refleja nuestro pensamiento; materiales nobles, una ambientación simple pero sofisticada, moderna y joven pero a la vez detenida en el tiempo, la fábrica integrada al salón que expone al público a la elaboración artesanal y exigente de nuestros productos", explicó al respecto Emmanuel Paglayan, uno de los accionistas de Ninina e hijo de Marta Gueikian, quien a su vez fue creadora de Selvi, una empresa dedicada al rubro de la repostería y que ganó masividad en las décadas de los ´80 y ´90. 

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