Miércoles 26 de Marzo de 2014 05:10:00

Lecciones de alto vuelo: el fenómeno de los drones aterriza en las universidades argentinas

26-03-2014 Desde que compañías como Amazon y Rolls-Royce, e incluso organismos del Gobierno, empezaron a utilizar estos vehículos no tripulados, aparecieron en el mundo capacitaciones y posgrados vinculados a su desarrollo. ¿Cuál es la oferta de formación en el país?

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El manejo de vehículos no tripulados o drones no es tema nuevo. Muchos aficionados los construyen y operan desde hace años. Pero en diciembre estos curiosos aparatos dejaron de ser monopolio de los "geeks" o fanáticos de la tecnología y comenzaron a atraer el interés de los emprendedores, cuando el portal de e-commerce Amazon informó que los utilizaría para realizar envíos en Estados Unidos. 

Una vez "blanqueada" la intención de Amazon, UPS también hizo público que está evaluando el uso de los aviones no tripulados. Más aún, empresas de seguridad y de servicios se sumaron rápidamente a la tendencia, como Endesa, que los empleó para revisar a distancia redes de electricidad en España.

Estos vehículos están en el foco de las principales empresas del mundo, desde Google y Nissan, en el caso de los automóviles sin conductor, hasta Rolls-Royce, que diseñó una flota de barcos de carga que se operarán a control remoto. Incluso trascendió que Facebook estaría interesada en adquirir Titan Aeroespace, una compañía que fabrica drones que funcionan con energía solar.

Tan populares resultaron estos simpáticos dispositivos que hasta el excéntrico diseñador Karl Lagerfeld los utilizó en el desfile de otoño/invierno 2014-2015 de Fendi, en la Semana de la Moda de Milán, para filmar a las modelos desde el aire.

Pero no hace falta ir hasta Estados Unidos o Europa para encontrarlos. En la Argentina ya complementan el sistema de las cámaras de seguridad en el Municipio de Tigre. Y también la Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) los empleó en los operativos para detectar viviendas en la Costa Atlántica que pagaban impuestos como si fueran terrenos baldíos.

Esta rápida expansión de los drones tuvo lugar en los últimos diez años, y se produjo en gran parte graciasa la miniaturización de las computadoras de vuelo y otros componentes, según explicó Ariel Lutenberg, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (FIUBA).

También colaboró el hecho de que no hacen falta conocimientos de aeronáutica para volarlos. Los aparatos más simples cuentan con un comando similar a un joystick, y por eso cualquier persona con algo de práctica en simulación de vuelo puede aprender a utilizarlos.

Sin embargo, el diseño y desarrollo de drones para actividades profesionales es una tarea que sí requiere una formación avanzada, aclaró el docente que junto a su colega de la FIUBA, Juan Ignacio Giribet, se encuentra fabricando un prototipo que será un producto comercial, financiado por una empresa privada.

Así es que este auge tímidamente está teniendo su réplica dentro de las universidades, que comienzan a abordar con mayor interés este tema en la Argentina.

Sobrevolando el aula
En la Argentina la formación en materia de drones es incipiente pero avanza a paso firme. Si bien no cuenta con carreras específicas aún -como si sucede en otros países- en las universidades vinculadas a la educación técnica e ingeniería ya se incluye la temática en la currícula de estudios.

"Estamos empezando a abordar el tema a partir de cuadricópteros, mediante una serie de asignaturas electivas que conducen a este campo de aplicación", indicó a Campus-iProfesional Alejandro Furfaro, director de la carrera de Ingeniería Electrónica de la Facultad Regional de Buenos Aires de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN).

De igual modo, en la Facultad Regional de Resistencia de la UTN se diseñó el aeroplano a control remoto con el cual la Dirección de Bosques de Chaco monitorea el territorio para evaluar el avance de la deforestación.

A diferencia de un drone, que tiene la posibilidad de volar de forma autónoma y sortear obstáculos para completar una ruta de vuelo, un cuadricóptero se maneja a distancia por control remoto, en un espacio relativamente reducido. 

Furfaro confestó que en la Argentina las universidades se encuentran por el momento en "etapa de cuadricóptero", lo que "ya implica una cantidad de problemáticas a resolver para un alumno, como la estabilización en el aire por ejemplo". Según el docente, esta práctica "es una base para empezar", pero hasta que sean capaces de diseñar un drone hay un largo trecho. 

"Por lo pronto, tenemos una asignatura en Sistemas de Control Moderno que aborda lo que en la industria se denomina ‘Control Robusto'. Allí se preparan las bases para poder implementar el primer paso, que es un cuadricóptero o hexacóptero", continuó el académico de la UTN, en cuya carrera también se comenzaron a desarrollar investigaciones en este campo.

En ese marco, no descarta que en un futuro pueda haber en la universidad tesis de maestría o de doctorado que sí logren desarrollar un drone. En ese caso, el problema no es ya la complejidad del trabajo sino la falta de recursos humanos: "No hay muchos chicos que se reciban en ingeniería. De ellos, son pocos los que siguen posgrados porque luego en el mercado laboral no se los compensan". 

También la Universidad de Palermo actualmente empieza a adentrarse en esta temática, aunque solo desde el punto de vista del diseño y construcción de pilotos automáticos. "La navegación de estas naves va a requerir de sensores, controladores, inteligencia artificial y mucho desarrollo. Es posible que alguno de nuestros ingenieros deban trabajar en esto en el futuro y entonces podrán aprovechar la participación que tiene en nuestros proyectos de control de vuelo", dijo al respecto Alejandro Popovsky, Director del Departamento de Electrónica de la Facultad de Ingeniería de la UP.

Por el momento, la actividad vinculada a drones en la UP no es un tema obligatorio en ninguna carrera sino que se desarrolla a partir de proyectos de alumnos y profesores. Algo similar sucede en la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA) donde la cátedra de Fertilidad y Fertilizantes trabaja con cámaras montadas en aviones tripulados a distancia para relevar terrenos cultivados con maíz en la Pampa Arenosa, construir índices de vegetación y predecir la respuesta de los cultivos a la fertilización.

Hace una década, cuando en la FAUBA se comenzaron a investigar estas tecnologías, se utilizaron películas fotográficas visibles e infrarrojas montadas sobre avionetas. Luego, los trabajos continuaron con un radiómetro multiespectral. Mercedes Zubillaga, docente de la cátedra a cargo de la investigación que inició el año pasado aseguró que "con estas plataformas no sólo podemos capturar la información completa del lote, sino que además logramos mejorar la resolución espacial de las imágenes capturadas con satélites, debido a la menor altura de vuelo".

También en la FIUBA se interesaron por el tema. "Fomentamos que los alumnos hagan trabajos finales de la carrera relacionados con drones", dijo Lutenberg. De hecho, uno de los proyectos de tesis desarrollados por sus alumnos -una computadora de vuelo para un vehículo autónomo no tripulado- ganó en 2012 un premio INNOVAR.

"Más allá de las modas a nosotros nos interesa el tema porque hay un montón de cosas muy concretas que se pueden aprender a partir de los cuadricópteros", indicó el docente de la FIUBA, y continuó: "En realidad es un sistema más de los que enseñamos, pero es también un sistema más atractivo. Hay materias, por ejemplo, donde los chicos aprenden a diseñar algoritmos para control del nivel de agua dentro de un tanque. Es un sistema complejo, pero no es muy motivador. Diseñar el de un cuadricóptero es mucho más entretenido".

Posgrados y ¿salida laboral?
A nivel mundial, se preveé que los drones jugarán un papel cada vez más importante en distintas industrias. Serán aplicados por empresas de seguridad o firmas de logística, pero también en la arquitectura para fotometría y para detectar fallas en edificios o espacios altos; en el control de campos para la agricultura; la filmación de películas, eventos o cobertura de noticias; el diseño de obras de ingeniería, entre otras actividades.

De concretarse esta previsión, y en vista de las inversiones que realizarían firmas como Google, Nissan, Amazon, UPS, entre otras, no faltan emprendedores que quieran proveerles servicios asociados con vehículos no tripulados. A simple vista, las cifras son prometedoras: se calcula que, hasta 2015, esta industria habrá creado unos 70.000 puestos de trabajo en Estados Unidos, y en la década posterior, otros 100 mil. Los datos son de un estudio de la Asociación de Sistemas de Vehículos No Tripulados Internacionales (AUVSI), que representa a más de 7.000 empresas relacionadas con drones en 60 países.

Bajo esta premisa, varias universidades estadounidenses ya ofrecen cursos, posgrados e incluso doctorados para formar a los estudiantes en el emergente campo de los aviones no tripulados.

La más popular de estas academias es Unmanned Vehicle University, un centro universitario en Phoenix (EE.UU.) que forma a futuros pilotos de drones, también a expertos en su ingeniería y fotógrafos aéreos profesionales. Esta casa de estudios tiene una maestría ingeniería de sistemas no tripulados. La currícula incluye cursos de arquitectura, desarrollo, simulación, análisis e integración de sistemas complejos y procesos. Los graduados pueden cursar un doctorado en la misma institución.

Universidades como la de Dakota del Norte y la de Kansas también tienen en funcionamiento carreras en esta materia. Los estudiantes se forman en matemática, física e ingeniería, entre otras especialidades.

No obstante, en la Argentina las expectativas respecto del potencial de estos dispositivos para generar una industria -con su consecuente demanda laboral- son mucho más moderadas, y los expertos son cautos antes de anticipar una especie de "boom" de los drones.

Para Furfaro, es posible que todo este movimiento de grandes empresas en relación a los drones despierte cierto interés en los estudiantes, "pero lo que rápidamente comprenden es que los artefactos se van a desarrollar fuera de la Argentina" y lo único que una compañía podría llegar a necesitar aquí son técnicos que puedan operar o arreglar esos dispositivos.

"A veces los cuadricópteros se ponen de moda, y si bien tienen muchas aplicaciones, en el volumen del mercado global son una fracción muy pequeña. No sé cuanta gente va a poder conseguir trabajo o tener una cantidad de clientes importante operando drones", opinó Lutenberg al respecto.

"Es probable que sea una moda y que en 5 años estemos hablando de otras cosas que sean más asombrosas todavía", coincidió su colega de la UTN Buenos Aires. Sin embargo, Furfaro también reconoce el papel que deberían jugar las universidades para incentivar la incubación de emprendimientos de los alumnos en esta materia: "Los chicos que adquieren el know how quizás quieran hacer una investigación de tesis al respecto y se podría incubar así una Pyme".

Por el momento, está en los planes de las casas de estudio seguir sumando unidades de estudio sobre vehículos no tripulados por su valor académico. Por caso, en la UTN ya tienen algunos proyectos en desarrollo: "Nos encontramos abocados a incluir un paquete de materias electivas para abordar los temas que permitan a largo plazo llegar a la capacidad de desarrollar un drone, como ser, Sistemas de Navegación, Visión artificial, etc.", adelantó Furfaro.

"Se puede incluir el tema no como una materia central, pero si para hacer prácticas, para enseñar sistemas de control con variables del mundo real, con un sistema electrónico, etc. Los drones son una forma muy espectacular de que los alumnos hagan cosas con un valor académico importante, una complejidad concreta, y de forma atractiva", sentenció Lutenberg.

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