Tecnología

La biometría sobrepasa la huella dactilar para explorar las venas de la mano

16-06-2014 Fujitsu desarrolló una tecnología que capta el reflejo de las venas de las manos y monitoriza su disposición en las palmas de las manos
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A la huella dactilar le salió un competidor: un escáner infrarrojo fotografía el mapa de las venas de las palmas de las manos de las personas para identificarlas y además confirma automáticamente si están vivas o muertas, al captar el flujo sanguíneo.

Las venas tienen la particularidad de permanecer invariables a lo largo de toda la vida, y por ello, son carta de presentación infalible que algunas empresas han sabido vincular a la tecnología biométrica o de identificación a partir de parámetros humanos.

La disposición fisiológica de las venas en las palmas de las manos es muy compleja, y por tanto casi imposible de falsificar, además única en cada persona, incluso entre gemelos; las características de la extremidad izquierda son distintas a las de la derecha.

Teniendo en cuenta todo este potencial fisiológico, la empresa Fujitsu ha desarrollado una tecnología que capta el reflejo de las venas de las manos y monitoriza su disposición en las palmas de las manos; además confirma si las venas fluyen y su dueño está realmente vivo lo que evita situaciones de fraude como la suplantación de identidades.

Esta tecnología, cuya implantación empieza a popularizarse dado el abaratamiento de sus componentes, por ejemplo los sensores y los chips, capta el retorno venoso y la presencia o no de oxígeno a partir de la emisión de haces infrarrojos (inocuos para el ser humano) que devuelven un patrón de venas negras tras ser absorbidos los tonos rojos.

Las ventajas de esta tecnología, respecto a la huella digital, es que es mucho más segura dado que las venas ofrecen un patrón mucho más complicado de falsificar, explicó a la agencia Efe el informático Jesús Cabañas, responsable de marketing de Fujitsu.

Para confirmar su identidad, la persona coloca las manos sobre un escáner, sin contacto físico, por temas higiénicos, y el aparato contrasta la información con una base de datos que confirma automáticamente si la persona es o no quien dice ser.

El proceso de fotografiado implica la captura de más de cinco millones de puntos de referencia de las venas de la mano.

La confirmación de la veracidad del patrón de las venas puede realizarse con tecnologías complementarias, por ejemplo con chips incorporados a tarjetas “inteligentes” que procesarían la autenticación de las identidades en lugar de un ordenador y que almacenarían encriptada la información personal del individuo.

Los códigos bidi, una tecnología de módulos para almacenar información en una matriz de puntos o código de barras bidimensional, también permiten incorporar datos encriptados del mapa de las venas de las manos de una persona.

Esto permite confirmar que la persona que compra una entrada para un concierto o cualquier otro evento con un código bidi es realmente quien dice ser.

Autentifica que una compra virtual es enviada al comprador y no a un impostor, y también que la persona que accede a una empresa está realmente acreditada para ello.

Se trata de una tecnología con un margen de error prácticamente nulo y que puede ser usada por todo el mundo, independientemente del color de su piel o su tono más o menos oscuro.

Las contraseñas, los números de identificación y las tarjetas de identificación son herramientas que pueden olvidarse o ser robadas y a veces resultan engorrosas porque requieren memorizar muchos dígitos.

Además, tres de cada cuatro usuarios utilizan las mismas claves para su banca “on line” y otros servicios no financieros, lo que eleva el riesgo en caso de robo de contraseñas.

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