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Domingo 17 de Agosto de 2014 10:05:00

Un empresario kirchnerista ya hace gestiones para quedarse con Donnelley

17-08-2014 En medio de las negociaciones con los directivos, el Gobierno estaría ayudando a Sergio Szpolski  para que se quede con la imprenta. El sábado, Jorge Capitanich había asegurado que el Ejecutivo buscará un "inversor privado" para salvar los puestos de trabajo 

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En medio de las negociaciones que encara el Gobierno con los directivos de la imprenta Donnelley apareció un nuevo jugador que en las últimas horas se interesó por comprar los activos de la compañía. Se trata del empresario K Sergio Szpolski, titular del Grupo Veintitrés, que edita la revista homónima, el diario Tiempo Argentino y posee la señal de cable oficialista CN23.

Respresentantes comerciales de Szpolski ya mantuvieron diversas reuniones con asesores de Débora Giorgi, ministra de Industria, aunque una compra de ese tipo debería contar con la aprobación de la mesa chica del Ejecutivo.

Además, el empresario K envió emisarios a una ronda de consultas con los directivos de la imprenta.

Pidió balances y estudió los números.

Fuentes del Grupo Ventitrés no desmintieron las negociaciones, aunque sí negaron que efectivamente la operación vaya a concretarse, según publicó el diario Perfil.

El sábado, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se reunió con representantes de la Federación Gráfica Bonarense y confirmó que el Ejecutivo intentará buscar un "inversor privado" para salvar a Donnelley de la quiebra. ¿Estaba hablando de Szpolski o de un ex chofer de un presidente devenido en empresario K patagónico, que también se habría interesado en comprarla?

El objetivo del Gobierno es evitar la quiebra de la imprenta y frenar el despido de 400 trabajadores.

Además, la propia Presidenta anunció que el Gobierno presentará una denuncia por "alteración al orden económico y financiero", luego de asociar la quiebra con una presunta maniobra de los fondos buitre.

Básicamente, la imprenta pierde plata desde 2010. Los empresarios K que se interesaron en Donnelley saben que necesitarán la ayuda del Gobierno para absorber las indemnizaciones de los 200 empleados que, estiman, tienen que ser despedidos para reconvertirla en una empresa rentable.

 

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