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Cómo Anna Kournikova se convirtió en una de las deportistas más comercializables de la historia. Exentrenadores permiten saber qué aprendió la industria
10/11/2015 - 21:05hs

La primera vez que el legendario entrenador de tenis Nick Bolletieri puso su mirada en Anna Kournikova, de 10 años de edad, no lo podía creer.

Incluso después de un cuarto de siglo, la hora y el lugar exacto de la reunión está grabado en la mente del hombre de 84 años con la precisión de una pistola de radar: 8:50 a.m., cancha 40.

"Esta pequeña niña viene, salta hacia mi canasta de pelotas y dice '¡Vine a mi clase!'", recuerda el famoso e intenso entrenador detrás de tenistas que llegaron a ser no. 1 del mundo como Andre Agassi, Jim Courier y Monica Seles.

"Pensé '¿quién es ella?'", añade Bollettieri, y la imagen de una niñita segura con colitas rubias se hace cada vez más clara en su mente. "No le grité... porque fue increíble ver que una pequeñita simplemente saliera y dijera 'Ya vine. Estoy lista'".

Si una de las deportistas más comercializable de la historia también estaba lista para el fuerte escrutinio de los medios es otro asunto, indica Cnn.

Justo más de una década después, a la edad de 22 años, Kournikova salió del WTA Tour con graves lesiones en su espalda. Ella había llegado a ser la no. 8 del mundo, ganó dos grand slams dobles junto a Martina Hingis y llegó a las semifinales de Wimbledon cuando tenía solo 16 años.

Sin embargo, el título más preciado de todos, y el que siempre se le escapó, fue un trofeo por un torneo en la categoría individual.

Desde entonces, han nombrado a manos de póker en honor a la belleza rusa: "A-K: Se ve muy bien, pero no gana".

Luego se dieron los chistes de "La jugada del día de Anna Kournikova" de David Letterman, los cuales involucraron imágenes denigrantes en las que aparece tomando agua de una botella.

El sexo vende

Pero aparte de sus logros deportivos que a menudo son pasados por alto, Kournikova, quien no quiso concederle una entrevista a CNN, ha ganado en maneras que el deporte rara vez había visto antes.

Ella ganó acuerdos de patrocinio con un valor de millones de dólares, y el afecto de las personas que normalmente no veían tenis. Vaya, hasta ganó en el Internet, al convertirse en la deportista más buscada en Google en el mundo.

Una de las campañas de publicidad más memorables para Kournikova fue la que realizó para Berlei y sus corpiños que absorben el impacto.

Mientras tanto, el infame virus informático "Anna Kournikova" atraía a las víctimas con un correo electrónico que presuntamente mostraba imágenes en las que la famosa tenista aparecía desnuda. Este error informático de 2001 fue tan popular que incluso apareció en un episodio de "Friends".

Como te lo dirá cualquier adolescente que ha tenido un poster de Kournikova pegado en una pared de su habitación, la hermosa joven iba más allá del tenis, señala Cnn.

"Obreros y empresarios veían tenis. Ya no eran solo los clientes corporativos de los country clubs los que veían tenis", dice Ken Merritt, quien también entrenó a Kournikova en la famosa academia de Bollettieri en Florida.

"El tenis femenino generó muchos acuerdos por televisión luego de que ella empezó a jugar. Son muchas cosas las que Anna hizo por el deporte que fueron más allá de los resultados de victorias y derrotas".

El apetito global por la "marca Kournikova" parecía insaciable, y la valiente era del Internet de los años noventa se mostraba dispuesta a alimentarlo, al hacer que la apariencia de modelo de la tenista fuera mucho más allá de las contraportadas del deporte.

"Las tenistas habían sido tratadas como un objeto, o habían sido vistas como símbolos sexuales de una forma que superaba lo que hacían en realidad, pero considero que en esa época, se intensificó un poco", dice el consultor de marketing y relaciones públicas para atletas profesionales, David Skilling.

Los organizadores de torneos rápidamente se aprovecharon de su fama, y a menudo ponían a Kournikova en canchas mucho más grandes de las que alguien de su clasificación sugeriría, recuerda el periodista sobre tenis, Ben Rothenberg.

"Creo que muchas otras jugadoras se sentían celosas de ella, y quizá con razón", dijo.

Los oponentes también tenían que enfrentarse al dedicado ejército de seguidores de Kournikova, y Bollettieri da a entender que quizá la impresionante tenista no se mostraba tan reacia a alentarlos.

Admiradores

Kournikova podría no tener un título en la categoría individual, pero ha ganado muchos admiradores.

"Cuando estábamos en un torneo importante, si Anna Kournikova estaba entrenando, y no había un encuentro entre jugadores conocidos en el estadio, todos los hombres estaban viendo a Anna Kournikova", dice Bollettieri.

Por muy lucrativo que haya sido ser el centro de atención de los medios, Skilling cree que esto también podría haber distraído a la adolescente del trofeo en la categoría individual que nunca logró ganar.

Si Kournikova fuera una de los clientes de Skilling de hoy en día, el gerente de mercadeo dice que él limitaría su exposición a los medios, pasaría más tiempo concentrándose en su juego y suavizaría el estatus de símbolo sexual.

"Se convirtió en un monstruo de mercadeo que terminó comiéndose a sí mismo. Parece que fue demasiado, demasiado rápido. Y simplemente no fue sostenible", añade Skilling.

Los mejores gerentes son los que pueden dividir el tiempo de su jugador entre patrocinios, trabajo en equipo y el desarrollo mental y físico, añadió Bollettieri.

La madre de Kournikova, Alla fue una gran influencia en su carrera, ya que la familia tuvo que trasladarse de Rusia a Estados Unidos para que ella fuera entrenada. El medio hermano de Kournikova, Allan, de 11 años de edad, es una estrella del golf en ciernes.

El arma asesina que nunca lo fueMás de una década después de dejar el tenis ¿acaso sus logros deportivos se han visto opacados por su apariencia lucrativa?

"Si ella tan solo hubiera ganado un título en la categoría individual, esto habría consolidado la reputación de Kournikova en el deporte más allá de toda duda", cree Rothenberg.

Y mientras Bollettieri rápidamente elogia las habilidades generales de Kournikova en la cancha, si el entrenador pudiera tener de nuevo su tiempo con ella, él se habría enfocado en el arma asesina que nunca lo fue: su derecha.

"Los Andres, Couriers, las Serenas, las Sharapovas... la mayoría de ellos tenían una derecha impresionante. No lo vimos en Anna", dice.

Ha reído mejor

Hoy en día, es más probable que veas a Kournikova como entrenadora de fitness en el reality show "The Biggest Loser", o mientras es fotografiada por paparazzi cuando sale a cenar con el cantante de música pop, Enrique Iglesias, que en el circuito profesional... aunque se sigue presentando en torneos con fines benéficos.

Pero a pesar de todos los maliciosos nombres en el póker, Kournikova tuvo una carrera con la que la mayoría de tenistas solo pudieron haber soñado, al convertirse en pionera para la próxima generación de estrellas rusas como Maria Sharapova.

"En términos de comerciabilidad en el deporte, existe un límite respecto a cuán bien se ven las personas", explicó Skilling.

Y si juzgas la carrera de una persona solo por su potencial de ingresos, de acuerdo a esa medida, Kournikova "se sentía muy feliz por lo que había obtenido, a pesar de las críticas", añade Rothenberg.

"Por mucho que se rieran de ella, era ella la que estaba ganando. Ella sabía lo que estaba haciendo", dijo.

En su corta carrera, Kournikova también ganó un total de 3,5 millones de dólares en premios monetarios en el tour de la WTA, relativamente poco en comparación con los 10 millones en patrocinios que supuestamente ganó todos los años por medio de patrocinadores como Adidas, Omega y Berlei.

Es casi extraño ahora leer entrevistas en las que Bolletieri habla sobre quien fuera su protegida de 10 años de edad en aquel momento: "El desafío no va a ser cómo convertirla en campeona, sino cómo mantenerla bajo control hasta que llegue el momento correcto", le dijo al New York Times en 1992.

Veinticinco años después, quizá el gigante de la "Marca Kournikova" dejó huella en Bollettieri -y al mundo del tenis- en formas que aún se pueden sentir.

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