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Lunes 17 de Octubre de 2016 10:51:00

Four Seasons: la cadena de hoteles que surgió en las entrañas de la prostitución canadiense

17-10-2016 La historia de la compañía de hospedaje muestra lo que se logra con objetivos y perseverancia. También con animarse a innovar aún en zona de prejuicios

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Un título. Un proyecto pergeñado durante años. Perseverancia. Y apuesta por comenzar, aunque no fuera en el mejor lugar. Así podría resumirse la historia de Isadore "Issy" Sharp, el canadiense creador de la cadena Four Seasons que hoy cuenta con 99 hoteles en 33 países a través de los que genera más de u$s 4.000 millones anuales.

Isadore levantó su primer hotel en Toronto en 1960. En un lugar que, en aquel entonces, seguramente nadie hubiese tomado en cuenta para establecer una piedra fundamental de proyecto alguno.

Nació en Toronto en 1931. Descendiente de polacos que emigraron a Canadá en los primeros años de ese siglo, su vida parece haber estado signada por el esfuerzo.

En la década del 50 obtuvo su título de arquitecto, actividad a la que llegó por influencia de su padre, que trabajaba en el negocio de la construcción. Con su diploma bajo el brazo comenzó a desarrollar la actividad en el seno familiar.

Fue así que en la empresa de su padre encaró la primera obra: la construcción de un hotel para un cliente. Le gustó tanto realizar esa tarea, que decidió levantar su propio establecimiento.

Diseñó su proyecto y salió en busca de inversores. Pero no resultó fácil emprender esa actividad. Como no tenía experiencia en el negocio hotelero nadie se atrevía a darle su apoyo financiero.

"No podía entender por qué la gente no lo veía como una buena idea. En las tardes, después del trabajo, pasaba el tiempo hablando con gente y promocionando la idea. Me llevó cinco años encontrar todos los inversores necesarios", comentó Isadore Sharp en una entrevista que le hizo la BBC. "Cuando tenés una pasión, un convencimiento sobre algo, esto te permite perseverar", agregó.

Si esta fue la primera demostración de perseverancia en la concreción de su objetivo, tras obtener el dinero, debió sortear una segunda dificultad, no menor.

Debía encontrar el terreno en el cual levantar el hotel. No podía ser cualquier predio. Debía estar en un lugar alto, y ser lo suficientemente grande como para desplegar el proyecto tal como se había diseñado.

Después de mucho tiempo de búsqueda, Sharp optó por un espacio en una parte desvalorizada del centro de Toronto. Un lugar donde había mucha tierra para adquirir a un precio barato. Solo que se trataba de una zona sórdida, donde las prostitutas ejercían su actividad y todo lo que eso generaba a su alrededor.

Issy decidió que allí levantaría su primer hotel de lujo. Pese a estar ubicado en un área más relacionada con los tugurios que con los cafés elegantes, encaró el proyecto e inauguró su hotel en 1960. En poco tiempo, el establecimiento tuvo gran éxito, y Sharp decidió encarar la construcción del segundo hotel.

Siempre orientado al mercado de lujo, en la primera década la cadena ya estaba expandiéndose al extranjero. Sharp abría dos hoteles por año. Estaba convencido de que la gente siempre pagaría más por estar en un ambiente de lujo donde, además, se le diera el mejor servicio. Y siempre privilegió ese concepto por sobre cualquier otro.

En su entrevista, el canadiense recordó que la cadena Four Seasons fue una de las primeras en introducir el champagne gratuito, el servicio de habitación las 24 horas y el lavado y planchado de la ropa en el mismo día.

"Siempre nos centramos en la innovación", aseguró Sharp quien, al mismo tiempo, definió a los resultados obtenidos a lo largo de más de 50 años de actividad como de "éxito razonable".

Con 85 años, Isadore sigue involucrado en el día a día de la empresa. 

"Todavía participo en el proceso de aprobación de los hoteles que estamos vendiendo, los conceptos estéticos y arquitectónicos y los cambios que ocurren en la empresa. Todavía llegan a mi mesa para su aprobación final", manifestó.

E insistió en que la fórmula del éxito se debe a ofrecer siempre el mejor servicio posible. "Todo se reduce a un principio que trasciende el tiempo y la geografía, la religión y la cultura. Es la regla de oro: trata a los demás como te gustaría que te trataran a ti", aseguró.

La revista Fortune nombró a Four Seasons como una de las 100 mejores empresas para trabajar, hecho que se repite cada año desde que empezó a hacer el ranking, en 1998.

Four Seasons es conocida también por tener una de la tasa de rotación de empleados más baja de la industria hotelera.

Su éxito también reside en la manera en que Sharp pudo enfrentar los malos tiempos.

Durante la recesión que siguió a la crisis del petróleo de 1973, la cadena pasó por una serie de dificultades financieras como el daño que provocó la inflación, que le impidió devolver el dinero prestado para construir un hotel en Vancouver.

Tras renegociar los términos del contrato, el ejecutivo debió modificar el modelo de negocios de la empresa. Si antes construía y financiaba sus propios hoteles, a partir de ese momento decidió opera hoteles financiados y construidos por inversores y dueños de propiedades.

En 1986 la compañía salió a cotizar en la Bolsa. Y en 2007 Bill Gates, el fundador de Microsoft, y el príncipe Al-Waleed bin Talal de Arabia Saudita compraron el 95% de la empresa por u$s 3.800 millones.

Sharp se quedó sólo con el 5% y continuó siendo el jefe de la cadena hasta 2010 cuando pasó a ser el presidente.

Hoy el canadiense continúa trabajando para que la empresa se mantenga "en una dirección que se basa en desarrollar la marca, preservar nuestros acuerdos existentes y asegurarnos que nuestros nuevos socios puedan elevar el negocio", aseguró.

Pero también admitió que nada de lo alcanzado lo hubiera logrado si no hubiese sido por el apoyo de su esposa Rosalie, con quien está casado desde hace 60 años.

"Durante años trabajé seis, siete días a la semana, muchas horas. Me casé con alguien que lo hizo muy bien encargándose de las cosas que a mi se me escapaban".

"En la vida personal, el tiempo con la familia, no siempre estuve ahí cuando hubiera debido. Pero son las decisiones que tomamos, y en el momento no tenía la madurez o la opción de hacer otra cosa", concluyó.

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