Negocios
Aníbal Fernández, sobre Cresta Roja: "Los Rasic vaciaron la empresa"
18-10-2016 La ex gerenta e hija del dueño de la empresa aseguró el fin de semana que Cristina Kirchner les quiso robar la compañía. "Es una pavada", contestó el ex funcionario y aseguró que el problema con la segunda avícola más importante del país fue que sobredimensionó su estructura
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El ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, negó que la ex presidenta Cristina Kirchner haya querido quedarse con la avícola Cresta Roja, la segunda en importancia del país que quebró en diciembre del año pasado y actualmente es administrada por Proteinsa.

"Mires por donde lo mires los que vaciaron la empresa fueron los Rasic", aseguró el ex funcionario luego de que Karina Rasic, la ex gerenta e hija del dueño de la empresa denunciara públicamente que el gobierno kirchnerista les había sacado la compañía.

Durante la administración K, beneficiaron al sector a través de la política de precios máximos y subsidios.

En septiembre de 2015, el gobierno bonaerense se comprometió a girar $250 millones como rescate de la empresa, pero a cambio puso a un hombre de su confianza.

Según la ex gerenta Karina Rasic, hija de Milenko Rasic, ex dueños de Cresta Roja, de ese monto sólo se giraron $50 millones que se usaron para alimentar a los pollos y pagar sueldos, otros $100 millones nunca se giraron directamente de la gobernación bonaerense, pero aseguró que hubo un faltante de otros $100 millones.

Fernández lo negó. "Todos los movimientos quedaban registrados", dijo a La Nación. Además responsabilizó a la gerencia de Cresta Roja por haber tomado mucho personal. "Por mí, que digan lo quieran. Ellos la vaciaron. Si vos no paras de tomar gente, es tu problema", añadió.

Para el ex funcionario kirchnerista, la avícola había sobredimensionado su estructura.

En total, empleaba a 3.700 empleados y cuando se desató la crisis por -según denuncian- falta de pagos de subsidios para mantener bajo el precio de los pollos en los supermercados, la pérdida del mercado venezolano y el retraso cambiario y quisieron despedir a 700 trabajadores, les fue imposible por que el gremio de Alimentación se negó, al igual que la administración kirchnerista.

"Tratamos de ayudar cuando vimos la situación de la empresa, pero tampoco teníamos plata para andar regalando", dijo Fernández.

 

 

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