Vinos & Bodegas

Los nuevos vinos rosados argentinos cada vez miran más hacia el Viejo Mundo

27-10-2016 Más bodegas están en la búsqueda de ejemplares más elegantes y el modelo a imitar es el estilo de la Provence, en Francia. Ejemplares que marcan tendencia
Por Juan Diego Wasilevsky - juandiego@iprofesional.com
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En los últimos tiempos es común escuchar la frase “cada vez se toma más rosado”.

Pero la realidad es que el consumo de esta categoría de vinos ha venido en descenso.

Según datos del Observatorio Vitivinícola, en los primeros ocho meses del año, los despachos de vinos rosados al mercado interno alcanzaron los 20 millones de litros, lo que representó un share de 3 puntos sobre el total.

Hace diez años, en tanto, la comercialización de esta categoría había alcanzado los 38 millones de litros para el mismo período, lo que representaba una participación del 5%. Es decir, 2 puntos por encima del nivel actual.

Como se observa, en materia de volúmenes se registró una importante caída del 47%.

Sin embargo, esta contracción tiene un correlato positivo: a contramano de lo que sucedía diez años atrás, cuando el grueso de la oferta de vinos rosados eran de bajo precio, hoy lo que prima es la calidad.

En efecto: en los últimos años, más bodegas están presentes en el mercado con propuestas que representan un verdadero salto de calidad.

En esta transición claramente influyeron las mejores prácticas enológicas: si bien todavía queda mucho rosado elaborado a partir de sangría de uvas tintas, también es cierto que en las estanterías de las vinotecas y supermercados se han empezado a observar ejemplares que fueron pensados desde el propio viñedo para ser rosados.

Y esto requiere una búsqueda de estilo diferentes desde el manejo agronómico.

Estos cuidados, y el hecho de que los ejemplares mejor elaborados no sean producto de un descarte sino que hayan sido concebidos desde la finca, necesariamente implica un mayor precio.

Y lo positivo es que hay más consumidores dispuestos a pagar más por una buena botella de vino rosado.

La otra variable que marca este cambio de tendencia es el estilo al que está virando la producción en la Argentina: los nuevos ejemplares, especialmente los de alta gama, cada vez están más inspirados en los ejemplares de la Provence.

Estos rosados del Viejo Mundo se caracterizan por su elegancia y frescura, con colores pálidos, tipo piel de cebolla o salmón bien tenue; aromas menos estridentes y un pulso bien seco.

Es verdad que en las góndolas todavía se observan muchas etiquetas de colores eléctricos (casi rojo flúo), que en nariz son una bomba de fruta roja y con ciertos niveles de azúcar residual. Y esto también es positivo, porque si hay algo importante en la industria vitivinícola es la diversidad.

Pero también es cierto que hay una nueva tendencia que avanza en pos de alumbrar ejemplares mucho más elegantes. Y, como se dijo, la región francesa de Provence, es una de las mayores inspiraciones para los enólogos locales.

Ejemplares que marcan tendencia
Una de las últimas novedades las aportó la bodega Susana Balbo Wines, que acaba de presentar en sociedad su rosado de alta gama: Susana Balbo Signature Rosé del Valle de Uco 2016

Se trata de una cofermentación de Malbec y Pinot Noir y que tiene la particularidad de ser la etiqueta más cara del mercado argentino en esta categoría: $572.

En nariz es un rosado que ofrece notas cítricas y de frutas rojas. En boca ataca seco, con un recorrido que ofrece un buen peso y una gran carga aromática, que repite lo percibido en un comienzo. Es un vino elegante y de excelente frescura, que además posee un volumen suficiente como para volverlo gastronómico.

Desde la propia bodega reconcoen que se trata de un rosado “a la Provence”, para el cual el equipo enológico “utiliza técnicas similares a las implementadas para los blancos”.

Esto es, cosecha temprana, una sutil presión para alcanzar ese rosa suave que recuerda a la piel de la cebolla o al salmón.

Familia Zuccardi es otra de las bodegas que está apostando por este estilo de vinos. En este sentido, la bodega avanzó con una edición especial de Santa Julia Syrah Rosé, añada 2016 ($88).

Esta edición especial no sólo propone un cambio en el packaging (en el que hacen un juego de palabras entre “rosado” y “osado”) sino que además también se nota una modificación radical en cuanto al estilo enológico.

Se trata de rosado de Syrah que tiene una vuelta de tuerca y que lo saca de su usual zona de confort: hay fruta roja, pero también un dejo especiado, sutil y envolvente. En boca muestra un pulso bien seco pero no es etéreo. Tiene algo de peso. Suma una acidez equilibrada, que aporta frescura, y una buena persistencia.

Otra bodega que está apostando por rosados estilos Provence es Piedra Negra, que en estos días acaba de anunciar su relanzamiento en el mercado interno, tras el cambio de nombre (antes se llamaba François Lurton) y un par de años durante los cuales estuvieron un poco corridos de la escena por cambios de distribuidores.

Ahora, con fuerza comercial propia, la bodega está presentando sus nuevas añadas. Y uno de sus grandes hits, sin duda, es su renovado Vuelá Rosado Pinot Gris 2016 ($140).

Según explicó Thibault Lepourtre, director general de Piedra Negra, “hace cinco años, cuando lanzamos este rosado, tenía más color y era más intenso. Con el tiempo, fuimos bajándole un poco esa intensidad”.

La Pinot Gris es una cepa que suele asociarse a los vinos blancos pero que, con una maceración de algunas horas suele entregar vinos color salmón pálido.

Se trata de un vino de elegante aromática, con trazos lábiles de fruta roja y una suave pátina floral. En el paladar se presenta como un vino fresquísimo, de recorrido largo y bien delgado, ideal para quienes buscan un rosado con aires franceses, de cuerpo algo etéreo y una frescura bordeando lo mordiente. Sus $140, sin dudas lo convierten en uno de los rosados con mejor relación calidad-precio del mercado argentino.

Dentro de este listado de ejemplares estilo Provence, no hay que olvidarse de A Rosé, is a Rosé is a Rosé, el último lanzamiento de Luigi Bosca y que se convirtió en una de las grandes novedades del año.

Este rosado –cuyo nombre evoca un poema de la escritora estadounidense Gertrude Stein, de principios del siglo XX– sale del estándar porque demuestra que en la Argentina se pueden lograr soberbios ejemplares.

A Rosé, is a Rosé is a Rosé 2015 ($280) es un corte de Pinot Gris y Syrah que escapa un poco a los parámetros del Nuevo Mundo. Está pensado desde el inicio como esos lábiles y elegantes rosados de la Provence, de suaves colores tipo piel de cebolla, con tenues notas frutadas, florales y herbáceas. Por eso, a olvidarse de los rosados explosivos. En boca es redondo, bien sedoso y rinde culto a los grandes y delicados rosados de esa parte del Viejo Mundo.

© Por Juan Diego Wasilevsky - Editor Vinos & Bodegas 

juandiego@iprofesional.com

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