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¿Podrá el recuento de votos en Estados Unidos cambiar el resultado electoral?
29-11-2016 Es improbable, pero no ha impedido algunas reflexiones, bastantes especulaciones descontroladas y una diatriba en Twitter del presidente electo Trump
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Gracias a los esfuerzos de la candidata del Partido Verde, Jill Stein, está a punto de empezar un recuento de los votos presidenciales en varios estados clave en los que Donald Trump obtuvo la victoria en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

¿Puede este proceso revelar evidencia de fraude electoral o entregar la presidencia a Hillary Clinton? Parece sumamente improbable. Pero no ha impedido algunas reflexiones consideradas, bastantes especulaciones descontroladas y una diatriba en Twitter del presidente electo Donald Trump el pasado domingo.

¿Qué estados están involucrados? Los esfuerzos del Partido Verde están centrados en tres estados que Trump ganó: Wisconsin (por 22.177 votos), Michigan (por 10.704 votos) y Pensilvania (71.313 votos).

La semana pasada Stein comenzó una campaña en internet para reunir los fondos necesarios para llevar a cabo el proceso, ya que los tres estados establecen que el partido que hace la petición pague por el recuento.

Hasta ahora, se han obtenido más de u$s6 millones, los cuales deben cubrir el costo, con dinero de sobra (lo cual llevó a que el comentarista liberal Joshua Marshall sugiriera que todo el proyecto es un "recurso publicitario" para obtener fondos para el Partido Verde).

Los funcionarios de los condados en todo el estado podrán elegir si entregan todas las papeletas o si ellos las vuelven a introducir a sus máquinas tabuladoras.

Stein dijo que presentará una demanda para forzar a que todos los votos sean contados a mano.

 

La fecha límite para solicitar un recuento en Michigan es el miércoles.

Los tres estados suman 46 votos en el Colegio Electoral, más que suficientes para inclinar el resultado a favor de Clinton.

Según las leyes federales, todos los recuentos tienen que concluirse a los 35 días de las elecciones.

Si los simpatizantes de Clinton están atravesando el periodo de duelo postelectoral, los millones de dólares que se han reunido para los esfuerzos de recuento muestran que muchos siguen todavía en la etapa de negación.

Para que Clinton sea declarada victoriosa se requeriría una oscilación de más de 100.000 votos en los tres estados, una medida que empequeñecería todos los recuentos de resultados previos.

Una petición de recuento solicitada por el Partido Verde en Ohio en 2004 resultó en que el demócrata John Kerry captara un gran total de 285 votos más que el presidente George W Bush, por ejemplo.

La infame batalla del recuento de Florida en 2000 requirió cambios en el conteo de votos que llegaban a los cientos.

Incluso Stein concedió que los recuentos probablemente no cambiarán el resultado de esta elección.

"Estos recuentos forman parte de un movimiento de integridad electoral para intentar destacar lo poco confiable que es el sistema electoral de EE.UU.", escribió en su página web.

También existe la posibilidad de que el recuento, aunque no reúna suficientes votos para ayudar a Clinton, pueda revelar que los resultados fueron alterados, posiblemente por hackers extranjeros.

Aunque el gobierno de Barack Obama ha dicho que no hay evidencia que sustente esto, hay indicios de que hackers apoyados por Rusia entraron en las bases de datos de electores en Arizona e Illinois a principios de este año y fueron responsables de publicar emails privados de funcionarios de alto nivel del partido Demócrata y de la campaña de Clinton.

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