Economía
Con una capacidad ociosa de 30%, el temor de los industriales es que venga un 2017 con "rebote pero sin crecimiento"
30-11-2016 Las medidas de estímulo anunciadas en los últimos días por los funcionarios no terminaron de disipar el malhumor ni las dudas en un sector que no ve un horizonte de recuperación. La perspectiva de un nuevo ciclo de atraso cambiario complica a los sectores más expuestos a la competencia externa
Por Claudio Zlotnik
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Son horas de tensión para los miembros del equipo económico.

Y no es para menos. Se sienten atrapados, en medio del fuego cruzado producto de las peleas internas, presiones de los empresarios y de la ansiedad del "ala política", que ya empieza a temer por el resultado electoral del año próximo.

Tal es así que, por ejemplo, Francisco "Pancho" Cabrera, ministro de Producción, llegó al fin de semana con apenas un hilo de voz. 

No fueron fáciles sus últimas jornadas, ya que es apuntado como uno de los hombres del Gabinete nacional más criticado en la intimidad de la Quinta de Olivos por el propio Mauricio Macri

En un principio, el funcionario sintió que había tenido su revancha cuando se dio el gusto de llevarles anuncios concretos a los industriales, en el marco de la convención de la UIA, en Parque Norte. 

Sin embargo, no han sido suficientes como para disipar el malhumor reinante. 

Tal es así que uno de los "capitanes" del sector alzó su voz para plantearle, frente a sus colegas y a otros funcionarios, una frase tan hiriente como tajante: "Si nosotros tuviésemos una Carolina Stanley (ministra de Desarrollo Social) en Producción, nos iría muchísimo mejor". 

No conforme con eso, el ejecutivo de negocios le asestó: "Ella se mueve, influye y consigue cosas. Trabaja mucho".

Frente a este malhumor manifiesto de los industriales, el Gobierno había preparado un set de medidas para apaciguar las aguas. La más aplaudida fue la vuelta de los reintegros a las exportaciones

No hay cálculos fehacientes sobre su impacto, pero los empresarios argumentan que la presión impositiva que sufren es tan elevada que cualquier alivio es visto como un incentivo para invertir.

Precisamente, en este terreno es donde se jugará el partido los próximos meses. En concreto, qué volumen y tipo de desembolsos pueden esperarse para 2017 que sirvan para darle grosor a una eventual recuperación de la actividad industrial.

Esa cumbre de empresarios se dio en un contexto en el que el Banco Central viene anunciando rebajas de las tasas de referencia (cuatro consecutivas), habiendo llevado la de las Lebac a 35 días al 24,75% anual. 

Sin embargo, los ejecutivos de negocios entienden que ese nivel aún sigue siendo elevado y siguen reclamando una baja en el costo del dinero.

Razón no les falta para elevar sus críticas. Advierten que los altos tipos de interés son los que vienen generando gran cantidad de complicaciones en la cadena de pagos.

Afirman que algunas de las grandes empresas, en vez de cancelarles las deudas a sus proveedores, están subidas a la "bicicleta financiera" y así perjudican a las pequeñas y medianas compañías, que son la gran mayoría.

En otras palabras, al ver que el Gobierno ofrece una tasa de interés muy alta en pesos- en un contexto de dólar planchado- vuelcan su capital a la adquisición de Lebac para luego, con lo obtenido, recomprar más billetes verdes.

Esto les genera una rentabilidad en dólares difícil de lograr en otras latitudes, incluso a un riesgo mucho más bajo que el asociado a cualquier inversión productiva. 

¿Rebote sin crecimiento?
El economista y experto en el sector industrial, Bernardo Kosacoff, es uno de los que no oculta sus dudas sobre el futuro inmediato de la industria.

"Existe un contexto desfavorable para el sector: tipo de cambio atrasado, presión impositiva elevadísima -de las más altas de la historia- y tasas de interés costosas", expresa.

A Kosacoff, hay dos variables clave que le generan incertidumbre: capacidad ociosa y tipo de cambio.

-En relación con la primera (capacidad ociosa), la industria muestra un nivel de entre el 30% y el 33%. Una cifra muy alta en la comparación histórica. "Lo normal es que ronde el 20%, no más que eso", señala a iProfesional.

-La otra (tipo de cambio), aun cuando pueda mejorarse en términos reales, hace que a las empresas se les haga muy cuesta arriba vender al exterior. "No hay demasiados mercados para exportar, en un mundo muy competitivo y sin compañías preparadas para competir", apunta.

Juan Luis Bour, economista jefe de FIEL, aporta otro punto clave a la hora de analizar qué puede esperarse en materia de actividad y empleo.

"La gran pregunta es si vamos a un año con crecimiento o a uno de simple rebote. Hoy día estamos más cerca de lo segundo que de un repunte sólido y duradero", expresa.

En su visión, puede esperarse "una suba del PBI de apenas el 2%.  A lo sumo del 3%, motorizado por el agro".

En otro orden, señala que más allá de las medidas anunciadas, "el Gobierno adolece de un programa creíble de largo plazo. Y el riesgo principal es que crea que se podrá crecer con un mayor déficit fiscal".

Los últimos datos oficiales no son para nada alentadores: la producción se desplomó 7,3% en septiembre, en comparación con igual mes del año pasado. Más aun, acumula una contracción del 4,6% en los primeros nueve meses del año, según Indec.

Kosacoff, identifica tres grupos industriales bien diferenciados:

● Uno moderno, compuesto por unas 500 grandes compañías.

Este conjunto de firmas es capaz de atender al mercado interno y también a sus clientes del exterior. Se ve obligado a mantener su plan de inversiones ya que, de otro modo, perdería mercados que le llevó años conquistar. 

En general, se trata de empresas de insumos básicos, como aluminio, papel, acero, químicos y automotrices.

● Otro grupo informal, que reúne a unos 70.000 talleres 

Incluye emprendimientos de tipo familiar que dependen básicamente del mercado interno.

● El de las pequeñas y medianas empresas, que suman 35.000

Este es, precisamente, el grupo que define la suerte de la industria en su conjunto, ya que engloba nada menos que dos de cada tres empleos.

También tiene como rasgo distintivo su lejanía con los mercados del exterior. Dependen del consumo interno y, por ende, la viene pasando mal desde 2012, cuando el Gobierno le había puesto un freno al ingreso de insumos importados. 

Se trata de fábricas de muebles, matricerías, químicas, imprentas y metalmecánicas, entre otros.

De acuerdo con la medición oficial, las producciones han caído y muy fuerte: productos editoriales e imprentas (16,2%), industria textil (12%), productos de caucho y plásticos (11%), metalmecánica (10,9%) y papel y cartón (8,3%).

"A las plantas de este tercer grupo hay que modernizarlas radicalmente ya que el freno en las inversiones data de 2011. Desde entonces, no hubo cambios en sus estructuras", apunta Kosacoff a iProfesional

"Para levantar requieren que la economía vuelva a crecer con fuerza. Necesitan un período propicio, como lo fue el de 2002 al 2007", precisa.

Extrañando al dólar alto
Una clave de aquellos años fue, justamente, algo que le está faltando hoy a la industria: un tipo de cambio competitivo. 

Miguel Ángel Broda se ocupó de hacer la cuenta: "El promedio 2003-2008 tuvo un dólar (a precios de hoy) de $26,80". 

El economista también estima esta referencia pero ampliando el período de análisis a los últimos 60 años: traído a valor presente, alcanzaría los $21,10. 

En tanto, "el promedio de los últimos 20 años es de $19,60", apunta.

Está claro que un tipo de cambio de esa magnitud -impensable para la Argentina de hoy- funcionó como un verdadero colchón de protección frente a los productos importados

Es decir, en la actualidad las empresas fabriles necesitan de un valor más elevado no sólo para poder exportar más, sino también para estar protegidas de la "invasión china".

"La Argentina precisa salir del estancamiento en el que cayó hace ya varios años y la razón es clara: la industria es un sector que genera puestos de trabajo", señala Kosacoff.

Y añade: "Es la gran multiplicadora de empleo, porque da lugar al encadenamiento entre ramas productivas necesario para un país con más de 40 millones de habitantes".

Tanto Kosacoff como otros analistas creen que la salida de la recesión actual será lenta.

Además, argumentan que aún no está del todo claro cuál es el camino que lleva a la salida de la recesión.

Marina dal Poggetto, economista del Estudio Bein asegura que "no hay duda" de que 2017 será un año de rebote económico pero no de crecimiento sólido

Esta consultora, que venía siendo una de las más optimistas para el año que viene, ha dejado de serlo. 

Bein-Dal Poggetto corrigieron sus proyecciones a la baja y ahora asignan mayor probabilidad a una suba del 3% del PBI que del 5%, tal como pronosticaban antes. 

Sin chances de reducir más la carga impositiva de la industria ni de ofrendarle una mayor protección vía mejora del tipo de cambio -en un año electoral- los expertos suponen que el 2017 sólo servirá para recuperar parte del terreno perdido en 2016

Y creen que, salvo el empuje que pueda dar Brasil, no existen demasiados brotes verdes que esperar.

Con el campo como el gran motor de la economía, la industria se valdrá de la capacidad ya instalada

Como dato positivo, Kosacoff piensa que el nivel de empleo se sostendrá. Cree que en el país escasean técnicos capaces de emplearse en las industrias más especializadas como por ejemplo la química.

Pero, en todo caso, eso será el escenario para más adelante.

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