Finanzas
De aquel pánico de febrero a esta indiferencia actual: dos devaluaciones bien diferentes
01-12-2016 No hubo sobresaltos en el mercado por el alza del billete verde. Los especialistas creen que ahora el Gobierno está mucho mejor blindado que antes
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El antecedentes histórico más cercano -y el único de la gestión Macri- de una devaluacíon forzada por el mercado es el ocurrido a comienzos de marzo, cuando la divisa trepó por encima de $16.

A diferencia de lo que ocurre ahora, en aquel momento, sí hubo inquietud, tanto por parte de los operadores como del mercado. Prueba de ello es que, por estricta indicación política, Federico Sturzenegger salió a "quemar" las entonces muy escasas reservas del Banco Central en un intento de domar al mercado. El temor que existía en aquel momento era que una disparada del dólar resultara indetenible y llevara a una espiralización inflacionaria.

Pero, aunque pasaron apenas nueve meses, los contextos de ese verano y estos días son bien diferentes.

"No hay punto de comparación. Hoy pulsear contra este Banco Central es imposible", resume un banquero cuando se le pregunta por las diferencias entre este dólar a $16 y la vez anterior cuando tocó esos niveles.

Por lo pronto, el pánico que generó esos valores a comienzo de año es una gran diferencia con lo que sucedió en esta oportunidad. Otra, muy notable, es la no intervención del Banco Central ahora. En febrero cuando había empezado a escalar el Central salió a domarlo con poco más de U$S 100 millones en cash, más alguna mano de bancos estatales como el Nación. En minutos lo hizo caer casi 30 centavos.

Pero el contexto es la gran diferencia entre lo que sucede ahora y lo que aconteció en febrero-marzo. Por un lado, destacan los analistas, sobran los dólares. Puntualmente, el acuerdo con los holdouts produjo un aluvión de dólares financieros que antes no había. Eso no sólo agiganta la oferta de divisas sino que actúa como un reaseguro para conseguir más.

"El Gobierno si le faltan dólares emite un bono por miles de millones de dólares y consigue las divisas en 48 horas. Eso hace que no haya apuestas a la escasez", señalaban desde otra entidad financiera. 

En febrero, el Gobierno no tenía el acuerdo con los holdouts cerrado, con lo cual el acceso a los mercados no era una opción. Si bien el Central se había blindado con U$S 5.000 millones de un préstamo de bancos de inversión, la ventana financiera no estaba tan fluida como ahora. "Los dólares por emisiones de bonos van a seguir llegando. Quizás sea más caro que antes. Pero seguirán entrando dólares por colocaciones de deuda. Eso de piso te permite estar tranquilo con el flujo de divisas", remarcaron.

En los bancos no hubo llamados ni nada que se le pareciera por la suba del billete a $16. La tasa en pesos, a pesar de la poda del Central, es aún elevada. Calculan en la city que el dólar debería subir mucho para compensar la ganancia en pesos. En febrero la intranquilidad con el billete por los pocos días de Gobierno fue un condimento adicional. "Ya todos saben que la flotación es así. No hubo nada raro esta vez y se empieza a tomarle la mano a la estrategia del Central", acotaban en la city porteña.  

 

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