Economía

"Súper peso" y dólar quieto: cómo está Argentina en ranking de precios de ropa, autos y tecnología

05-01-2017 Cada fin de semana, Chile se convierte en un imán para los turistas por sus bajos precios. Pero las diferencias de precios también se dan respecto a otros países, como Perú, Colombia o México. Analistas ponen el foco en la suba de costos interna, que ya barrió con gran parte de la devaluación
Por Juan Diego Wasilevsky
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

A la hora de calcular cuán alto o bajo está el nivel del dólar en la Argentina, pocos “termómetros” se han vuelto tan determinantes como el flujo de turistas que cruzan, por ejemplo, hacia Chile cada fin de semana largo. 

Las largas colas en los pasos fronterizos, con embotellamientos que pueden extenderse durante kilómetros, forman parte de los síntomas que demuestran que “algo pasa” en el país vecino.

Es que los argentinos que se deciden a viajar no sólo lo hacen por placer.

También lo hacen por una cuestión puramente económica: desde los servicios (como los gastos de hospedaje) hasta los bienes de consumo durables y semidurables (incluyendo tecnología hasta indumentaria), muestran cotizaciones en dólares sustancialmente menores que las que rigen en el mercado doméstico.

Chile, para muchos turistas, es además la principal elección básicamente por una cuestión de cercanía.

Pero la realidad es que si el comparativo de precios -medidos en divisa estadounidense- se realiza contra una larga lista de naciones, como Perú, MéxicoColombia y en algunos casos Brasil, la Argentina sigue liderando el podio regional como la plaza más costosa.

Pero este “termómetrono es el único que pone en evidencia los problemas que arrastra la economía en materia de competitividad cambiaria.

Otras variables, como el nivel de exportaciones de manufacturas y de bienes con valor agregado también son síntomas de las dificultades que tiene la Argentina para transforme en el “supermercado del mundo”, tal como pregonaba Mauricio Macri en sus primeros discursos, tras resultar electo Presidente.  

Desde Ecolatina marcan que, a poco más de un año desde que el macrismo llegó al poder, el control de la inflación y por ende, la mejora de la competitividad, se ha convertido en una de sus principales asignaturas pendientes.

“El Gobierno eliminó la brecha cambiaria pero no pudo corregir el atraso del tipo de cambio oficial", indican desde la consultora.  

El debate, por cierto, está abierto. Mientras que el flamante ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, afirma que en la Argentina no hay un problema de atraso cambiario, hay economistas como Miguel Ángel Broda que plantean que si se pretende alcanzar el valor promedio de la divisa en términos reales (descontando inflación) de las últimas dos décadas, entonces debería sobrepasar los $19.

El siguiente cuadro muestra cómo el dólar en términos reales (sin el efecto precios) hoy está por debajo de los $1,10, un nivel apenas superior al de algunos momentos complejos de la economía, como fue el período anterior a la crisis del 2001 o la época de la “tablita” de Martínez de Hoz. 

Para el ex ministro de Economía Ricardo López Murphy, era previsible este nivel de atraso cambiario, como consecuencia de una “política fiscal muy laxa y una política monetaria muy dura”. 

La Argentina, cara en dólares
En el último tramo del kirchnerismo, a medida que se fue cerrando la economía, acelerando el índice de precios y "maniatando" el tipo de cambio oficial-, la Argentina pasó a ser un país caro en dólares, independientemente de si el producto era fabricado localmente o era importado.

Tras la devaluación de fines de 2015 y luego de algunas correcciones que introdujo el macrismo –como una mayor apertura comercial- se podía pensar en una rápida mejora en los rankings.

Pero la realidad es que el país sigue siendo de los más caros (siempre en dólares) del "vecindario" en una multiplicidad de categorías, como indumentaria, tecnología, línea blanca y hasta en autos 0Km.

Así las cosas, quien hoy quiera adquirir el jean de hombre más económico comercializado por la tienda Zara, deberá abonar cerca de $1.100, lo que equivale a cerca de u$s68.

Como contrapartida, un pantalón similar cotiza en una tienda de México de esa misma cadena a u$s29. Es decir que el precio en el mercado interno resulta un 134% más elevado que el vigente en aquel país.

En el caso de las remeras básicas, también se observa un amplio gap: la prenda que aquí cuesta el equivalente a u$s13, en territorio azteca se consigue a u$s7. La brecha en este caso es de casi 85%.

En el rubro tecnológico también se pueden encontrar grandes diferencias: una tablet iPad Pro de 32GB se ofrece en Chile a menos de u$s1.100. En una tienda oficial Apple de Buenos Aires el mismo equipo cotiza a cerca de u$s2.050, un 90% más.

Si el producto elegido es una notebook marca Acer, con procesador Intel Core i5 y disco de 500 GB, en Lima podrá conseguirse a unos u$s528, unos u$s465 menos que en la Argentina (u$s993).

En la categoría “electro”, una heladera side by side de Samsung con capacidad de 600 litros se ofrece en comercios porteños a un valor que ronda los u$s4.700. En Perú, un modelo similar de la misma marca cotiza a u$s2.900 (diferencia de casi 65%).

En el caso de los televisores marca Samsung también se observan grandes diferencias: si el país escogido es Colombia, un modelo Full HD de 50” no cuesta más de u$s650. En un retail argentino, en cambio, sobrepasa los u$s1.000. En este caso, la diferencia es de cerca del 70% (ver cuadro).  

Los altos precios en dólares alcanzan hasta al rubro automotor.

En Chile, por ejemplo, una Fiat Strada Working se consigue por u$s10.750. Se trata de un modelo que en la Argentina ronda los u$s16.000, casi 50% más.

En ese mismo país, la Chery Tiggo 4x2 más económica cotiza a u$s13.600, cuando en el plano doméstico orilla los u$s21.000 (diferencia del 52%).

También pueden encontrarse brechas importantes en Perú, donde un Kia Picanto manual con motor 1.2 se ofrece a u$s11.500, unos u$s5.00 menos que en la Argentina

"Guerra" de monedas 
Al analizar el movimiento de las monedas del vecindario, el “efecto Trump” -que elevó las expectativas de mayores tasas de interés en los EE.UU. y ratificó un escenario con un billete verde más fuerte globalmente- impactó sobre la cotización del dólar en la región.

Sin embargo, a dos meses del triunfo del líder republicano, muchos signos monetarios revirtieron la tendencia y recortaron parte de lo cedido frente al dólar.

-El real brasileño, que llegó a depreciarse casi 9%, recuperó terreno y achicó esa cifra a tan sólo 1,5%.

-El peso chileno, de caer casi 5% frente al dólar, fue recortando el gap hasta un 3% actual.

-El sol peruano, que llegó a devaluarse un 2%, ahora prácticamente está igualado al valor que tenía en la jornada anterior a las elecciones de los EE.UU.

-La excepción es el peso mexicano, que acumula una depreciación del 17% .

¿Qué sucedió con el tipo de cambio en la Argentina? En los últimos dos meses, la devaluación acumulada rondó casi el 7%.

Esto significa que el "sacudón" que implicó la llegada de Trump a la Casa Blanca terminó siendo amortiguado o, incluso, más que compensado por la apreciación del dólar que convalidó el BCRA en las últimas semanas.

Sin embargo, este movimiento luce exiguo si se observa la película completa y entra en escena un protagonista clave: la inflación.

Si bien el triunfo del republicano implicó un cambio del tablero económico mundial, lo cierto es que la Argentina ya venía perdiendo competitividad cambiaria desde mucho antes, ante la avanzada de los precios domésticos.

Así, el avance de la inflación terminó barriendo con más dos tercios de la ganancia obtenida en términos nominales por la devaluación de 2015.  

Como contrapartida, en Chile y en Perú se registró un nivel inflacionario de apenas 3%. En México, en tanto, se apunta a una tasa anual del 4%, mientras que en Colombia, se aspira a una meta del 6%, por nombrar algunos ejemplos.

Desde el IERAL trazan un análisis inquietante: no hay perspectivas de que la competitividad, al menos por la vía cambiaria, mejore sustancialmente en 2017. 

Argumentan que, dada la mayor oferta de dólares derivada del combo conformado por "blanqueo -endeudamiento- cosecha agrícola", no es de esperar un repunte adicional relevante para el tipo de cambio real.

Son varios los analistas que creen que las mejoras en la competitividad que puedan lograrse de ahora en más tendrán que provenir de otras iniciativas del Gobierno y no tanto de una nueva devaluación.

Por ejemplo, por el lado de la presión impositiva, que en los últimos quince años aumentó cerca de 10 puntos del PBI.

- Así es como hoy día el 40% del precio de un jean, por ejemplo, está explicado por impuestos 

- En el caso de los autos o los dispositivos electrónicos, el peso de la "mochila tributaria" puede llegar a ser del 50%

En esta línea, el Gobierno está avanzando con algunos proyectos para reducir la estructura de costos que soportan las empresas. 

Objetivo Dujovne: competitividad sin devaluar
Para el titular de Hacienda, Nicolás Dujovne, es un error pensar en incrementar el precio del dólar como única forma para ganar en competitividad.

El economista le asigna la misma importancia a los altísimos costos del transporte interno, al proteccionismo y a la presencia de numerosos impuestos distorsivos.

Estos tres aspectos, tal como diera cuenta iProfesional, formarán parte de su agenda inmediata de temas.

- En cuanto al primero (transporte), sostiene que los costos logísticos son mucho más caros en la Argentina que en el resto del mundo.  

En lo que se refiere al segundo aspecto (proteccionismo), entiende que es uno de los factores que inhibe la posibilidad de incrementar el ritmo de las exportaciones.

En cuanto al tercero (carga impositiva), ya se encuentra trabajando una comisión para elevar en marzo al Congreso una amplia reforma tributaria.

El Gobierno impulsará cambios en Ingresos Brutos, el impuesto al cheque, el nivel del IVA y el de aportes patronales, entre otros tributos.

"El Presidente me pidió que baje los impuestos al trabajo para aumentar el empleo", remarcó Dujovne, al tiempo que añadió: "Uno de los principales objetivos es reducir los impuestos distorsivos".

En cuanto al IVA, consideró que tiene una productividad muy baja: con una alícuota del 21% hoy se recauda menos de 10% en términos de PBI. "Tener una alícuota tan alta genera evasión", expresa Dujovne.

En relación con el impuesto al cheque, afirmó que es "un enorme incentivo a la informalidad".

Por el lado de Ingresos Brutos, sostuvo que se ha transformado en "un problema muy grande para la economía argentina".

De prosperar estos cambios, tendientes a reducir la pesada mochila impositiva, es probable que la Argentina deje de ocupar los primeros lugares en el podio de países más caros en dólares. O, al menos, habrá dado un importante primer paso sin recurrir a otra efímera devaluación.

SECCIÓN Economía