Finanzas

Petrolera de Arabia Saudita prepara la mayor salida a la Bolsa de la historia

11-01-2017 El Gobierno de su país, que sitúa el valor de la compañía en u$s2.000 millones, quiere que sea la empresa cotizada con mayor valoración bursátil del mundo
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Hace un año, Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudí, sorprendió a la industria energética global al anunciar un plan para sacar a Bolsa al primer productor de crudo del mundo.

La ambiciosa propuesta para el debut bursátil de la estatal Saudi Aramco es una parte vital de un proyecto que pretende reestructurar una economía que se considera demasiado dependiente de los recursos naturales.

Un año después de las declaraciones del príncipe Mohamed, quedan muchos aspectos por resolver. En concreto, cómo será Saudi Aramco tras su salida a Bolsa, cuál será su política de dividendos y en qué mercado cotizará. Si en algo están de acuerdo las autoridades saudíes y los asesores de la operación es que no será una salida a Bolsa habitual.

"Esta operación es distinta del resto en tamaño, en la incertidumbre que la rodea, en la naturaleza de la oferta, en los tiempos y en el proceso", explica uno de los asesores que ha hablado del proyecto con las autoridades saudíes.

Riad, que sitúa el valor de la compañía en 2.000 millones de dólares, quiere que Saudi Aramco se convierta en la empresa cotizada con mayor valoración bursátil del mundo. Las personas cercanas a la operación aseguran que la venta de una participación del 5% (unos u$s100.000 millones) debería producirse el año que viene, aunque el número de acciones en venta podría aumentar.

Los asesores de la operación son conscientes de que la salida al mercado será dirigida por el príncipe Mohammed bin Salman. En su opinión, el éxito de la salida a Bolsa es fundamental para el heredero al trono y su programa Vision 2030, que pretende diversificar la economía saudí y fomentar la creación de empleo.

La caída de los precios del crudo desde 2014 provocó una fuerte ralentización económica y una pérdida de popularidad de la familia real saudí. El príncipe Mohammed bin Salman pretende destinar los beneficios de la OPV a inversiones en sectores no energéticos como el tecnológico y el turismo.

Qué actividades se incluirán en la OPV
Saudi Aramco tiene una estrecha relación con el Estado saudí. Aunque sus principales operaciones se centran en las actividades de producción y refino, la empresa lleva a cabo una serie de actividades en representación del Gobierno saudí. Entre éstas se incluyen la gestión de hospitales y la creación de programas educativos y estadios deportivos.

No obstante, de cara a conseguir una mayor valoración en la oferta, hay una operación en marcha para hacer que la empresa parezca más una de las grandes petroleras internacionales en lugar de un enorme conglomerado. El personal de Saudi Aramco ha pasado meses separando las cuentas de la compañía de las del Gobierno y sus principales operaciones de crudo de los proyectos más enfocados a la sociedad saudí.

Saudi Aramco quiere excluir los proyectos no vinculados al petróleo de la empresa que saque a Bolsa mediante la creación de una serie de joint ventures. La compañía colabora con el Gobierno para crear una entidad capaz de gestionar el desarrollo de infraestructuras, que considera de vital importancia.

Política fiscal y reparto de dividendos
El Ejecutivo saudí seguirá siendo el principal accionista de Saudi Aramco y tendrá la última opinión sobre los niveles de producción y la gestión de las reservas de crudo del Arabia Saudí.

A lo largo de su historia, Saudi Aramco ha pagado al Estado saudí un 85% de impuestos sobre sus beneficios y un 20% sobre la producción de petróleo. Ahora, la empresa intenta negociar una reducción fiscal al 50%, aunque se desconoce cuál será el resultado, ya que dicha negociación necesita la aprobación del Ejecutivo.

El calendario es de vital importancia
Conseguir una salida a Bolsa en 2018 no es tarea fácil para Khalid Al Falih, ministro de Energía saudí y presidente de Saudi Aramco.

Saudi Aramco presionó el año pasado para hacer una revisión de sus cuentas de cara al informe de 2017 que presentará a los reguladores para su debut en el parqué.

El Gobierno saudí tendrá que crear un nuevo régimen fiscal para Saudi Aramco antes de que la compañía pueda presentar sus resultados de 2017. Además, se ha llevado a cabo una auditoría independiente sobre las reservas del crudo del país, que el año pasado fueron de 260.000 millones de barriles en el caso de Saudi Aramco.

¿Dónde cotizará Saudi Aramco?
Otra cuestión que queda pendiente es en qué mercado cotizará Saudi Aramco. Personas cercanas a la operación creen que su salida a Bolsa se producirá en el extranjero y que también cotizará en el parqué de Riad.

Aunque se está estudiando Nueva York como primera opción, la legislación de EE.UU. permite a las familias de las víctimas del 11-S demandar a Arabia Saudí, lo que complica las cosas. Londres sería la segunda opción, aunque tampoco se descartan Bolsas asiáticas como las de Hong Kong y Tokio.

La normativa asociada a los distintos mercados bursátiles será de vital importancia a la hora de seleccionar un emplazamiento para el debut bursátil de la compañía.

Por ejemplo, las empresas que cotizan en la London Stock Exchange han de tener un capital de libre circulación de, como mínimo, el 25% de sus acciones, aunque las autoridades pueden permitir excepciones en determinadas circunstancias.

 

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