Economía

El dólar, gran enemigo del consumo: la compra de billetes verdes sextuplica las ventas en los shopping

17-01-2017 Cada mes, miles de personas eligen atesorar divisas y ese dinero se aleja de los comercios. El Gobierno enfrenta dos "bretes": el atraso cambiario y el de la tasa de interés en pesos: si la deja alta, enfría la economía; si la baja, fogonea la dolarización y esto también retrae el nivel de actividad
Por Claudio Zlotnik
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En la city porteña ya no se ven largas filas frente a las casas de cambio. Tampoco en los bancos. Esas fotos de otras épocas, típicas de las crisis en la Argentina, quedaron para el álbum de los recuerdos.

Pero eso no significa que la fiebre dolarizadora haya menguado. Todo lo contrario, el 2016 terminó con la peor "fuga" de capitales en cinco años.

Esta masiva dolarización le asesta un golpe demoledor al consumo, justo en momentos en que el Gobierno necesita urgentemente que se reactive la economía.

Las estadísticas son tan elocuentes que eximen de cualquier comentario: los argentinos están destinando a la compra de billetes verdes seis veces más del dinero que dejan en los principales shoppings del país.

Este fenómeno no se dio sólo en un mes en particular. Es lo que viene ocurriendo desde hace ya un año, de acuerdo con los datos oficiales del propio Banco Central e INDEC.

El impacto negativo en el consumo es innegable: la adquisición de billetes verdes es liderada por muchos argentinos de a pie que cada mes eligen comprar divisas en lugar de ropa, calzados o un electrodoméstico en cuotas.

En cifras anuales:

- La dolarización trepó a la friolera de u$s1.600 millones mensuales promedio en los últimos doce meses (casi u$s20.000 millones)

- En tanto, las ventas en shopping promediaron los u$s280 millones por mes durante ese mismo lapso

Los números de diciembre también son elocuentes:

- Por ventanillas oficiales salieron casi u$s3.500 millones

- Casi 1 millón de clientes se volcó al atesoramiento de billetes verdes

- El total de adquirentes fue 40% superior al del mes anterior

- El monto del último mes del año duplicó al de diciembre 2015

Con estos números sobre la mesa, muchos estarían tentados a pensar que esa demanda se explica por las fuertes compras de las multinacionales. Pero no es así: el 45% de las operaciones se pactó por menos de u$s10.000 mensuales.

El siguiente cuadro ilustra cómo vienen siendo las transacciones según el monto:

Ejecutivos de bancos y referentes de la city señalan a iProfesional que el público que adquiere cifras relativamente pequeñas es el mismo que el que suele recorrer los shoppings y las principales avenidas.

En otras palabras, se trata del target al que le apuntan las marcas de indumentaria, calzado, casas de electro y artículos para el hogar.

No caben dudas de que buena parte de esas miles de personas que cada mes se lleva menos de u$s10.000 de los bancos es la que podría volcar esos pesos en los comercios.

La elección parece clara: resignan la compra de productos y servicios, de una "pilcha" o un artículo para el hogar en pos de atesorar divisas.

A diferencia de otras épocas recientes (cuando recurrían al mercado paralelo y llevaban lo obtenido al colchón o a una caja de seguridad), muchos particulares ahora arman plazos fijos en dólares.

Es así como los depósitos ya sobrepasaron los u$s22.400 millones, si bien para lograr este nivel récord también contribuyó el blanqueo.

Esta distinción de recurrir al circuito formal es relevante para la economía: no es lo mismo que el público compre y se los lleve a la casa o a una caja de seguridad a que deje esos fondos dentro del sistema bancario.

En este último caso, las entidades quedan en condiciones de prestarles a las empresas vinculadas con el comercio exterior, incluso a una tasa más baja.

Precisamente esto es lo que ha venido sucediendo: los créditos otorgados al sector privado se triplicaron en estos últimos doce meses hasta alcanzar un stock de u$s9.150 millones.

Esta fiebre dolarizadora- que no deja de inquietar al Gobierno- tiene al menos una arista beneficiosa para el Banco Central: le quita la presión de tener que ser el único soporte del tipo de cambio.

En un momento de fuerte ingreso de capitales por el blanqueo y emisiones de deuda -tanto del Estado Nacional como de las provincias- esa demanda de ahorristas contribuye a mantener la cotización.

Más aun, ayuda a que no se profundice el atraso cambiario, luego de que la inflación de los últimos doce meses (40%) duplicara al avance de la divisa estadounidense (20%).

Financiando la fuga
La historia económica reciente muestra que la demanda de dólares se agranda cuando el público "olfatea" que su precio está rezagado. Por el contrario, se reduce cuando no existe tal percepción:

- Entre 2003 y 2007, la opinión mayoritaria era que el país gozaba de una buena competitividad y que el tipo de cambio estaba alto.

Resultado: la salida de capitales fue de u$s3.400 millones promedio anual para esos cinco años.

- En 2008 irrumpió la "guerra" entre Cristina Kirchner y el campo. Sumado a la mayor incertidumbre política, crecieron las dudas sobre si el billete verde estaba quedando rezagado.

Resultado: la formación de activos en el exterior -lo que comúnmente se denomina "fuga de capitales"- trepó a u$s23.000 millones.

- En 2011 se acentuaron las expectativas sobre la llegada de una fuerte devaluación y se fue haciendo más evidente que el país atravesaba un período de "dólar barato".

Resultado: la salida de capitales totalizó u$s21.000 millones y derivó en la instauración del "cepo".

A diferencia de esos años "calientes", en la actualidad no hay temores a que ocurra un salto cambiario imprevisto.

Esto, por la sencilla razón de que el Gobierno ahora puede conseguir en los mercados financieros las divisas que necesita para cerrar el bache fiscal.

De hecho, el ministro de Finanzas, Luis "Toto" Caputo, acaba de anunciar que la Argentina requerirá unos u$s40.000 millones este año.

Está claro que si el mercado de crédito externo no estuviese abierto, la situación sería distinta. En otras palabras, el actual esquema económico no es sustentable sin esas colocaciones de deuda.

Sin embargo, hay muchos que temen que buena parte de esos dólares que consigue el Gobierno estén "financiando la fuga". Más aun, en un contexto en el que el olfato de los argentinos les vuelve a indicar que hay "olor" a atraso cambiario.

Así, suponen que es más "negocio" comprar billetes verdes a $16 que ropa o electro en los shoppings.

Algo de razón tienen: la consultora LCG, fundada por Martín Lousteau, calcula que la cotización debería ser de $19,90 para recuperar el terreno perdido frente a la inflación desde octubre de 2011 (cuando arrancó el cepo) a la fecha.

Los dos dilemas del equipo económico 
Por lo pronto, el Gobierno está metido en un par de "bretes":

- No puede subir el dólar por ser un año electoral y porque hay una gran entrada vía blanqueo, que tiende a debilitar el precio

- Pero mantenerlo "barato" atenta contra el consumo, enfría la economía y aleja los "brotes verdes", ya que el 70% del PBI depende de las compras en el mercado interno.

El otro "brete" viene por el lado del manejo de la tasa de interés en pesos que fija como referencia el Banco Central:

- Si Federico Sturzenegger la mantiene alta para hacer más atractivas las inversiones en moneda local, no contribuye a dinamizar el ritmo de actividad

- Si la baja para darle impulso a la economía, desalienta las colocaciones en pesos y fogonea la dolarización, lo que a su vez reduce el consumo y enfría la economía

Otro inconveniente viene por el lado de la mayor incertidumbre laboral, que lleva a que muchos argentinos prefieran ahorrar, por precaución, a quemar su dinero en los shoppings.

¿Cómo salir?
"La única manera de romper este esquema pernicioso es retomando la senda del crecimiento", analiza un funcionario cercano a Gustavo Lopetegui y a Mario Quintana.

En tanto, los flamantes ministros Dujovne y Caputo -cada uno en su área- están convencidos de que lograrán dar vuelta la historia.

El primero apunta a dar una mayor certidumbre desde el lado fiscal. El segundo, a brindar señales claras de que los dólares que el país necesita están disponibles.

La consigna es clara: lograr la reactivación de la economía lo antes posible y, de conseguirlo, que el crecimiento sea sustentable en el tiempo.

Para ello, primero habrá que convencer a los argentinos de que consuman en vez de que compren dólares.

El problema para el Gobierno es que muchos perciben que hay atraso cambiario. Para peor, siempre le hacen caso a su olfato.

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