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Obama se fue sin firmar el acuerdo comercial entre EE.UU. y Argentina

20-01-2017 Ahora todo dependerá de Donald Trump y de que tan seria sea su promesa de cerrar la economía de su país y de sólo negociar programas de apertura comercial para aquellos estados que le aseguren a los Estados Unidos un superávit o equilibrio entre importaciones y exportaciones
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Barak Obama en sus últimos días de presidente de los Estados Unidos no firmó el ingreso de la Argentina al Sistema General de Preferencias (SGP), como le había prometido a Mauricio Macri, y el país quedó afuera del beneficio más importante que el Gobierno norteamericano tiene para países en desarrollo para acceder con sus exportaciones a ese mercado.

Ahora todo dependerá de Donald Trump y de que tan seria sea su promesa de cerrar la economía de su país y de sólo negociar programas de apertura comercial para aquellos estados que le aseguren a los Estados Unidos un superávit o equilibrio entre importaciones y exportaciones

Argentina tenía tiempo hasta ayer a última hora, para que la administración de Barak Obama firmara el ingreso del país al régimen SGP; una decisión privativa para los jefes políticos norteamericanos que premian con este sistema a los terceros estados que de alguna manera son cercanos a los Estados Unidos.

Había sido una de las cuestiones que, sin profundizar, el hasta ayer presidente norteamericano le había prometido a Macri cuando visitó Buenos Aires en marzo del año pasado. La promesa fue luego ratificada y profundizada en octubre durante la visita que la secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker (la autoridad que firmaba hasta ayer las SGP), hizo a la Argentina.

En un encuentro con el ministro de la Producción, Francisco Cabrera, aseguró que se volvería a incluir al país en el beneficio. Se habló incluso de la potencialidad de abrir el mercado norteamericano para no menos de 500 posiciones arancelarias (exportaciones) desde la Argentina, en un listado que comenzó a aplicarse con los limones de Tucumán y al que se sumaron algunos cortes de carne congelados.

Todo hubiera sido posible si Hillary Clinton hubiera vencido en las elecciones de noviembre. La victoria de Trump hizo que se congelara todos los pedidos de apertura comercial (no sólo los prometidos con la Argentina); para que sea la administración del republicano la que los definiera según su propio criterio de política económica exterior.

Además del SGP, la visitante le había prometido al Gobierno argentino que antes de fin de 2016 la Argentina accedería a un régimen especial de financiamiento para las exportaciones de empresas de capital norteamericano presentes en el país y la firma de acuerdos de créditos para maquinaria de ese origen para ser importada a la Argentina. 

En realidad se trataba de un retorno a la política de beneficios de que dispuso el país durante 10 años, entre 2002 y 2010. Había sido Martín Redrado, cuando era secretario de Comercio Exterior del Gobierno de Eduardo Duhalde, el que había negociado con el entonces viceministro de Comercio Norteamericano, Peter Allgeier, la apertura comercial (en ese momento para unos 52 productos) luego que personalmente el expresidente George W. Bush haya dado la orden para que se incluyera al país en el sistema de preferencias.

El beneficio se mantuvo hasta marzo de 2012, cuando por decisión de la administración Obama se le comunicó al Gobierno de Cristina de Kirchner que se quitaba al país del sistema, debido a la falta de pago de la Argentina a las empresas Asurix y CMS, vencedoras contra el país en su juicio en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial por un monto cercano a los u$s300 millones.

La Argentina argumentaba que no correspondía el pago, ya que las acciones de las compañías habían sido vendidas por los tenedores originarios a "fondos buitre" que litigaban contra el país en el juzgado de Thomas Griesa. Además se reclamaba que antes de pagar en el CIADI correspondía un juicio previo dentro del país; demanda que las damnificadas nunca habían iniciado.

La situación quedó empantanada hasta que en octubre del año pasado visitó el país la secretaria de Comercio de EE.UU., Penny Pritzker, y le prometió al ministro de Producción, Francisco Cabrera, volver a incluir a la Argentina en el esquema de las SGP. En principio la administración Obama cumplió con la promesa y abrió para el país dos mercados clave: el de limones y el de algunos cortes de carne. Según cálculos oficiales, si se hubiera incluido a la Argentina en el beneficio del SGP, las exportaciones locales podrían haber crecido entre 500 y 1.000 millones de dólares más; en años donde las ventas hacia el exterior presentan un panorama difícil. 

Desde Buenos Aires igualmente se mantiene el optimismo. En el gobierno se habla de un muy buen dialogo personal que mantuvieron hace más de un mes Mauricio Macri con Trump vía telefónica, y de la necesidad para el presidente norteamericano de tener buenas relaciones con América del Sur a partir de lo que se supone será un muy mal clima comercial con México y América Central, señala Ámbito Financiero.

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