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La CGT endurece su postura: afirmó que la movilización del 7 de marzo es "inamovible" y calificó a Dujovne de “alcahuete”

06-02-2017 Los dirigentes de la central obrera ratificaron la medida y acentuaron los cruces contra el Gobierno, que los acusa de usar la protesta con fines políticos
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La relación entre la Confederación General del Trabajo (CGT) y el Gobierno mantiene su escalada de tensión. En las últimas horas, dos de los principales referentes de la central obrera salieron a criticar fuertemente al Gobierno.

Es que interpretan a los recientes acuerdos para la explotación de Vaca Muerta y a la llamada “Paritaria Vidal” como sendos avances en pos de la flexibilización laboral.

Todo esto, sumado a despidos en el sector industrial, encendió la luz de alerta en la CGT, que se salió de la mesa de diálogo y rompió la promesa de “no conflictividad” que acordó con el Gobierno a finales del año pasado.

En este sentido, desde la entidad acordaron la semana pasada una movilización para el 7 de marzo, la cual será “inamovible”, según indicó  Juan Carlos Schmidt, uno de los miembros del triunvirato que conduce la entidad.

“Calculo que a finales de enero se reuniría el consejo directivo, pero si se profundiza la situación habrá una reunión de emergencia”, agregó el dirigente sindical afín al moyanismo.

De hecho, la CGT advirtió que las cesantías y suspensiones en varios rubros industriales “atentan contra la paz social” y “violan los compromisos asumidos en la mesa de diálogo de 2016”.

Y la situación se agrava a medida que la central recibe nuevos datos de los gremios confederados, que indican cesantías en varios sectores, especialmente en los rubros textil, calzado, seguros y metalúrgico.

Pero el dirigente que salió de manera más frontal a atacar al Gobierno fue Carlos Acuña, triunviro de la CGT y secretario general del gremio de empleados de estaciones de servicio.

El cruce fue contra el ministro de Hacienda, Nicolás Dujvone, quien calificó a “algunos sectores” de organizar un paro “político” por tratarse de un año electoral.

Acuña, quien además es diputado provincial por el massismo, no sólo desmintió que la huelga anunciada para la segunda quincena de marzo se trate de una medida con fines políticos, sino que también acusó al ministro de “alcahuete”.

Por otra parte, el dirigente le recomendó a Dujovne “resolver los problemas de la economía”, a la vez que remarcó que la medida de fuerza se llega por "culpa de los empresarios que no cumplen". 

"No hay más negociación porque se terminó la confianza", concluyó Acuña.

 

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