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El Gobierno se endurece frente al reclamo salarial de los docentes

11-02-2017 El inicio de clases está en dudas. Casa Rosada mantienen la propuesta de 18% contra el reclamo del 35%. Además, no aceptan una paritaria nacional, sino que en el macrismo quieren que se defina por provincias. María Eugenia Vidal, en el centro del conflicto   
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El Gobierno no piensa aceptar los reclamos gremiales y se centralizarán en la oferta del 18% de María Eugenia Vidal. No a la nacionalización de la discusión, sí al tope salarial. Aseguran estar dispuestos a enfrentar el paro y lo consideran un test político imprescindible.

La decisión política se tomó en el máximo nivel de la Casa Rosada. En lo formal, se trata de un "apoyo a Vidal", que es quien tendrá que poner la cara en el conflicto.

Vidal ofreció esta semana a los docentes 18% de ajuste salarial durante 2017, en cuatro cuotas, con una cláusula gatillo por el cual en cada trimestre pagará la diferencia si la inflación supera el 4,5 por ciento.

A fines del año pasado, la gobernadora bonaerense había firmado un acuerdo igual a este con los estatales provinciales. Pero llegó a la mesa con los docentes, el lunes pasado, con un antecedente más: 19 de los 24 gobernadores acordaron poner un techo del 18% a la discusión paritaria docente en todo el país.

Poco después del ofrecimiento de la Provincia, los docentes bonaerense lo rechazaron. Argumentaron que la propuesta no contemplaba la recuperación de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios durante 2016. Y pusieron su propio número sobre la mesa: 35 por ciento.

El jueves, los docentes se reunieron con la CGT y llevaron otro planteo: quieren paritaria nacional. Hasta ahora, siempre fue la Nación la que dio el primer paso fijando las bases de la discusión y luego era quien debía garantizar a las provincias los recursos para pagar ese nivel de aumento. Este año el Gobierno dio vuelta el tema, argumentó que el salario básico se ajusta en forma automática y que no debía intervenir. Tuvo el apoyo de los gobernadores en ese planteo, aunque, claro, estos a la vez le pidieron financiación a la hora de pagar los aumentos.

Las diferencias entonces son mayores: el Gobierno plantea 18% y discusión provincia por provincia; el gremio reclama 35% y negociación de escala nacional.

"No vamos a acceder a una paritaria nacional", se endureció ayer uno de los hombres más cercanos al Presidente.

"Estamos dispuestos a ir a un conflicto, a enfrentar paros si es necesario", añaden.

Claro que con una aclaración: la Nación no tiene maestros, así que quien tendría que enfrentar un conflicto, un potencial paro, es la gobernadora Vidal, no Macri.

Igualmente en La Plata coinciden con un planteo que se escucha en la Rosada: Vidal este año descontará los días de paro a los docentes que no trabajen. "Es como siempre se hizo en la Ciudad", coinciden fuentes de ambos gobiernos.

Claro que no dejan de señalar en medio que "el sistema hoy es un desastre", que la gobernadora quiere sí o sí discutir sobre capacitación docente y, la carta mayor, hablar del ausentismo que, dicen, llega al 19%. 

En el Gobierno nacional, en tanto, ven el caso como un "leading case", como un ejemplo. ¿Por qué? Es que la discusión paritaria docente, sobre todo la bonaerense, será la que marque el ritmo de las discusiones con todos los estatales. Y, en segunda instancia, pondrá un marco a la discusión paritaria privada. Sobre todo si se acepta (o no) la idea de discutir sobre la inflación futura (18 o 20%) y no sobre la pasada (35 o 40%).

Hay otro factor en juego que los funcionarios no dejan de poner sobre la mesa, y es el del costado político de esta discusión. "Roberto Baradel, el gremialista docente, es kirchnerista, y no quiere que nos vaya bien, ya en diciembre empezó con que las clases no iban a empezar en fecha -argumentan-. Pero además está queriendo ganar un espacio en la CTAunificada, y se quiere validar con un conflicto, según Clarín.

"Es así". Pero ellos también juegan en el escenario de la política, y lo expresan con una pregunta: "Baradel contra María Eugenia, ¿quién crees que gana en la opinión pública?", señalan. Justo en un año electoral, el delicado equilibrio entre imagen de gobernabilidad, de eficiencia, de tolerancia y flexibilidad es un tema que los funcionarios no dejan de tener en cuenta.

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