Finanzas
Lejos del affaire Trump, San Miguel quiere ser una multinacional del limón
10-03-2017 En una entrevista exclusiva a iProfesional, el CEO de la empresa argentina que exporta cítricos a 80 países indica cómo lo afecta el atraso cambiario y la suspensión de exportaciones a Estados Unidos. Su centro de operaciones está en Tucumán, más filiales en Uruguay y Sudáfrica. Proyecta expandirse
Por Mariano Jaimovich
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San Miguel es una empresa nacional nacida hace 62 años que es líder en el hemisferio sur en producción y distribución de cítricos frescos y procesados (jugos, concentrados, aceites, cascaras), procedentes de Argentina, Uruguay y Sudáfrica, que abastece a más de 80 países.

Es referente en el mercado mundial de limones, donde aporta 9% de fruta fresca y 15% del procesamiento global.

Sus claves fueron el desarrollo de una plataforma integrada de producción y logística eficiente, sumado a una penetración comercial entre los principales supermercados y compañías de consumo masivo del mundo, y multinacionales del hemisferio norte que demandan fruta fresca o sus derivados industriales en contraestación.

Días atrás, y después de 20 años de ausencia, la compañía volvió a emitir acciones en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, por una cifra cercana a los 50 millones de dólares.

La búsqueda de estos fondos es para incrementar los volúmenes de producción de fruta, desarrollar de proyectos industriales, y adquirir compañías.
"Queremos construir una compañía argentina multinacional replicando lo que ha hecho Brasil con sus firmas", dice a iProfesional Romain Corneille, CEO de San Miguel, firma que genera ventas anuales por más de u$s300 millones ya que exporta 130.000 toneladas de fruta fresca, posee 1.000 empleados permanentes y 6.500 temporales, y cuenta con 3 plantas industriales y 4 de empaque.

En una entrevista exclusiva con este medio, Corneillle responde cómo proyecta alcanzar ese objetivo y de qué manera supera los obstáculos que presenta el país, como el atraso cambiario y la competencia desleal que implica el trabajo informal.

-¿Por qué se vuelcan nuevamente al mercado de capitales y después de 20 años?
Salvo por dos emisiones de Obligaciones Negociables que hicimos en los últimos tres años no habíamos tenido mucha vinculación con el mercado bursátil. Estamos desarrollando un proyecto bastante atractivo e interesante desde entonces y que hoy ya tiene la posibilidad realmente de crecer de manera más continua e importante. Y una de las herramientas que estamos viendo, aprovechando la oportunidad que nos brinda el mercado argentino de capitales de volver a estar presente, es incluirla como una modalidad más para financiar a la compañía.

-¿Cuál fue el motivo de optar por financiarse de este modo?
Tenemos hoy varias obras de crecimiento como la construcción de una planta y plantaciones en Uruguay, también en Sudáfrica, y mejoras en las plantaciones que poseemos en Tucumán. También existen oportunidades de inversión en otras compañías por las que estamos buscando el dinero para materializarlas.

-¿Por qué realizan la emisión de acciones en este momento cuando se especula que el precio de su acción se encuentra muy elevado y antes de que se levante la suspensión por 60 días de Estados Unidos?
¿Cuándo es el momento indicado para el mercado o para el nivel de noticias o para el proyecto que tenemos? La verdad que lo que tenemos que buscar es el proyecto en el que estamos en sí mismo. El timing indica que hoy está el mercado, si no lo estuviera se tendría que haber demorado el lanzamiento, independientemente de las buenas o malas noticias que haya. En resumen, estamos capitalizando que el mercado y la oportunidad están presentes para hacerlo.

-¿Cuánto tuvo que ver el cambio político en esta apertura de capital?
Obviamente que el cambio de humor impactó. Este es un mercado al que uno solamente puede venir cuando hay buen humor, y cuando el mercado existe. Hoy está, el cambio político definitivamente lo ayudó, hay mucha gente de afuera y fondos de inversión mirando a la Argentina. El potencial del país es muy grande, ojalá ocurra.

Nosotros estamos intentando construir una compañía argentina multinacional replicando lo que ha hecho Brasil en los últimos 20 años, ya que ha conquistado muchos lugares del mundo con firmas que nacieron allí y se expandieron.

Así que nos planteamos que Argentina ahora puede hacerlo. La idea es crecer en variedad de productos (sumar otras frutas y verduras) y a los que tenemos aplicarles desarrollo, como generar jugos deshidratados, alimentos funcionales y azúcar cítrica. Ya estamos en tres países y la idea es seguir aumentando la presencia en cantidad de naciones y productos.

-La Anses es un importante accionista de la empresa, con 27% del capital accionario, ¿cuánto está impulsando el Gobierno este crecimiento?
Es un accionista más y se lo debe tratar como uno más. El Gobierno trabajó fuertemente y nos ha dado respuesta a todas las problemáticas que se nos ha planteado, como la apertura de nuevos mercados. No sólo empuja a crecer en Estados Unidos, sino también en Brasil, México, e intentar llegar a India, negociar el protocolo con China y Japón. Se ve que hay una predisposición realmente a abrir puertas y a buscar relaciones bilaterales y multilaterales con los países que nos brinden oportunidades.

Lo anterior mencionado es realizado desde Argentina. Pero lo mismo ocurre con Uruguay, donde también operamos y su Gobierno también es muy activo, nos ha abierto puertas del mercado norteamericano. Lo mismo ocurre con las autoridades de Sudáfrica, donde este rubro, después de la minería, es sumamente importante y se le presta mucha atención.

-Con respecto a Estados Unidos, se ha abierto una polémica por la suspensión de envíos por 60 días, ¿cuánto influye esto en San Miguel y qué perspectivas tiene?
Desde el punto de visto técnico, el stay significa simplemente que es una norma que está aprobada pero que entra en revisión por 60 días. Si al cabo de ese tiempo no hay ninguna recomendación técnica en contrario, esa norma sigue en funcionamiento.

Hoy es un tema mucho más político que técnico, ya que se viene trabajando con SENASA en los últimos cuatro años, por lo que difícilmente en 60 días se encuentre alguna anormalidad que no se haya detectado en todo ese tiempo. Solamente se podría frenar por un tema político, y ahí ya no tengo respuestas.

Desde nuestra perspectiva como compañía, ya le vendemos a Estados Unidos desde Uruguay y Sudáfrica, por lo que este permiso nos permitiría incorporar un origen más para comercializar a EE.UU.

-¿Cuál sería entonces el verdadero impacto en su facturación si se frenara este envío desde Argentina?
No llegaría al 3% de la facturación, por lo que sería mínimo, y además el impacto sería sustitutivo ya que dejaríamos de atender ese mercado para volcarnos al nacional u a otro. Podríamos implementar cualquier otra acción para captar ese valor igual. Por su parte, todo lo que es aceite, jugo y cascara se comercializa sin ningún tipo de problema desde aquí a Estados Unidos. El único inconveniente para ingresar allí es el producto fresco en limón.

-¿Hoy Argentina es competitiva para exportar?
La verdad es que el atraso cambiario es real, pero es una variable más que debemos manejar, ya que también dependemos del factor climático, de lo fitosanitario, productividad, recursos humanos, entre otros aspectos. Más allá de la pérdida de competitividad del tipo de cambio de Argentina, no necesariamente este sector dejará de invertir por ello, sino que seguirá apostando por el país porque estos son ciclos.

Para dar una idea, la producción de estos frutos demanda 25 años, por lo que es a largo plazo y no podemos considerar que hayan tres o cinco años de atrasado cambiario, o por el contrario, un dólar hipercompetitivo, para tomar una decisión en esa dirección. Tenemos que aprender a convivir con las dos cosas.

-¿Y cómo se enfrenta entonces este momento?
La ventaja que tiene el atraso cambiario, muchas veces, es que pone a la gente mucho más creativa y a buscar soluciones que de otra manera no encontraría, o que no se pondría a intentar solucionar. Así, nos obliga a tomar medidas para ser cada vez más competitivos, como optimizar los rindes, ser más eficientes, mejorar la cadena de distribución y logística, ir hacia productos de mayor valor agregado. O sea, nos obliga a crecer como compañía.

-¿No es tan malo entonces?
Claro, hoy los resultados indican que eso nos afecta y nos gustaría un tipo de cambio más competitivo, pero lo más importante que podemos destacar hoy es que hay una unificación cambiaria, no hay múltiples cotizaciones. Eso es sumamente considerable.

El otro tema con el que el Gobierno está trabajando mucho es el de intentar terminar con la informalidad. Éste es un sector donde se emplea muchísima gente en época de cosecha y la informalidad genera asimetrías que son mucho más difíciles de subsanar que el tema del tipo de cambio. Por eso, me parece que oficialmente se está haciendo el trabajo correcto de atender estos dos temas.

-¿Cómo ve a la economía Argentina hoy?
Creo que le está costando, pero hay que seguir apostando porque estamos tratando de transformarnos en un país serio, donde haya instituciones, y eso es clave para que en el futuro podamos realmente despegar. Es positivo que se trabaje en esa dirección por más que hoy no se vea. En lo que nos respecta, este año nosotros vamos a crecer, y el sector también.-

 

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