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Dato que recalienta el debate automotor: casi 7 de cada 10 autos que se venden en el país son importados
15-03-2017 En el momento más tenso de la relación entre Gobierno y gremios, con plantas que recortan turnos y suspenden empleados, el ingreso de vehículos del exterior está en pleno auge. Mientras el macrismo apunta a fabricar 1 millón de 0Km hacia el 2023, hoy las que festejan son las terminales brasileñas
Por Juan Diego Wasilevsky
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La postal no podría ser más adversa: con plantas automotrices semivacías, que están operando apenas al 30% de su capacidad, con cientos de empleados suspendidos, turnos recortados y una alta tensión sindical, la Argentina está experimentando un renovado boom de importaciones. 

Más de u$s1,5 millón cada 60 minutos. Esa es la "factura" que, hora tras hora y desde que arrancó la gestión macrista, se está pagando para "bancar" las compras al exterior que realiza todo el complejo automotor.  

La mayor parte de esa cifra está siendo destinada para cubrir el ingreso de autos y camionetas, principalmente producidos en Brasil, para abastecer una demanda local que, a contramano de muchas otras ramas de actividad, viene encadenando varios meses consecutivos con tasas de crecimiento positivas. 

Las estadísticas son contundentes: en el primer bimestre del año, 7 de cada 10 autos que las terminales despacharon a toda la red de concesionarios del país fueron importados

Al analizar las ventas minoritas, también se observa un fuerte avance: entre enero y febrero, el 64% de las unidades patentadas provinieron del exterior.  

Esto significa que los modelos brasileños -y, en menor medida, mexicanos y asiáticos- están copando las calles de ciudades y provincias argentinas, como hacía más de una década no ocurría. 

Lo llamativo es que esta creciente fluidez que vienen registrando las operaciones de importación contrasta con la imagen de varias plantas automotrices semivacías, que están operando con un nivel de ociosidad del 70%. 

Se trata de un número preocupantemente bajo. De hecho, de los grandes rubros industriales, es el que actualmente exhibe la peor performance, una situación que contribuyó a agravar la tensión sindical

Estos datos cobran más relevancia en un contexto en el que el Gobierno está presentando el "Plan 1 millón", mediante el cual pretende alcanzar ese nivel de producción de autos hacia el 2023, momento en que podría llegar a culminar un hipotético segundo mandato al que aspira el presidente Macri. 

La meta se lograría mediante una baja de costos laborales y beneficios impositivos. Pero se trata de un objetivo muy ambicioso: representa el doble del volumen logrado el año pasado. 

Se produce menos, se importa más
El primer argumento que dan los directivos de las compañías es que Brasil, el tradicional sostén de la industria nacional y que en épocas de bonanza llegó a adquirir poco más de la mitad de la producción total, desde hace dos años que no tracciona. 

De modo que, con el principal comprador de autos nacionales con el “freno de mano” puesto, las empresas tuvieron que salir a captar mercados no tradicionales, como Guatemala, Panamá, Costa Rica, Honduras, Perú o Nueva Zelanda. 

Pero el esfuerzo no está alcanzando. Así es como hoy en la Argentina, donde hay capacidad para fabricar 1,2 millón de autos al año, muchas fábricas se han visto obligadas a desactivar turnos y decretar suspensiones a centenares de empleados.

El problema es que la demanda interna hoy está ayudando a vender más pero no a producir más. 

Básicamente porque el grueso de la oferta que alimenta los patentamientos está siendo abastecido con autos importados, en su mayoría de Brasil, economía que enfrenta la peor recesión de su historia y que ve en la Argentina un “reservorio” para colocar los vehículos que no encuentran compradores en su propio mercado. 

Las ventas mayoristas brindan información clave porque son datos anticipatorios de lo que luego se verá plasmado en el mercado minorista

-Entre enero y febrero, de las casi 120.000 unidades que las terminales despacharon a su red de agencias, más de 83.000 provinieron de Brasil, México, Asia y otros mercados.

-Esto representó un salto de casi 30% respecto de igual lapso de 2016. 

-Como contrapartida, apenas 35.000 autos vendidos a los concesionarios fueron de producción nacional, con una caída interanual del 5%. 

Con los vehículos “albicelestes” en baja, la participación de los importados se consolidó: pasaron de representar poco más del 63% en 2016 a casi 70,5% en la actualidad

El dato trascendente es que se trata del valor más elevado en más de una década

Lógicamente, los autos que llegan del exterior hoy arrasan en el mercado interno si la comparación se traza respecto de los períodos más duros por la escasez de dólares, como fue 2015, cuando el gobierno kirchnerista había implementado todo tipo de trabas para frenar la salida de divisas. 

Durante buena parte de ese año, el Banco Central -con Alejandro Vanoli al frente de la presidencia-, llegó a imponer un sistema de cupos para la entrega de billetes verdes, que apenas permitía a las terminales realizar giros al exterior. 

En ese entonces, el share en las ventas mayoristas de los vehículos fabricados provenientes de otros países era menor al 54%, frente a un 46% de los nacionales

Es decir que en un lapso de dos años la participación de los autos importados se incrementó unos 17 puntos. 

INFO 

“Lo que se está viendo es la consecuencia de que el mercado de Brasil está sufriendo por un sobrestock importante. Por una cuestión básica de cubrir costos fijos, las terminales vecinas prefieren destinar más unidades a la Argentina, aun cuando tengan que hacerlo con márgenes de rentabilidad menores”, afirma Franco Roland, analista de la consultora Abeceb. 

Entre enero y febrero, los patentamientos en el mercado brasileño sumaron casi 283.000 unidades, lo que implicó una caída del 6% respecto al mismo período de 2016, que ya de por sí había sido muy flojo. 

“Las fábricas brasileñas preveían un arranque mucho más positivo. Pero la realidad es que la demanda en el mercado vecino no sólo no creció sino que se está reduciendo. Esto les generó un nivel de sobrestock que las obliga a tener que elegir entre tener los autos parados en los playones o venderle al mercado argentino, asumiendo una menor rentabilidad", señala el analista. 

"Y están optando por esto último", agrega. 

Los 0Km patentados, cada vez más “verdeamarelos”
Dado que los concesionarios hace meses que están siendo abastecidos cada vez con un mayor volumen de autos del exterior y una menor cantidad de unidades nacionales, los patentamientos poco a poco van reflejando este cambio de mix

-En el arranque de 2015, cuando el “cepoaduanero todavía estaba a full, el share de los 0Km importados era del 55%.  

-A comienzos de 2016, momento en que comenzaron a impactar los drásticos cambios que impulsó el macrismo en materia de política económica, el 59% de las ventas de agencias estaba conformada por autos provenientes de Brasil, México y otros orígenes. 

-Para el mes de febrero, esa proporción ya saltó al 64%, una de las cifras más elevadas en once años para el período. 

“Lo que se está viendo es que entró más oferta y de diversos orígenes. Por eso, mientras que hace un par de años había listas de espera y demoras para acceder a un vehículo, incluso brasileño, hoy hay un stock muy amplio de modelos, versiones y hasta de colores, que le permiten a un comprador llevarse una unidad en el acto", señala Roland. 

De la mano de esta gran oferta, las marcas instrumentaron agresivas estrategias de comercialización, especialmente para los autos “Made in Brasil”, que se plasmaron en bonificaciones o políticas de precios que claramente no siguieron el ritmo de la inflación

Si se analiza el ranking de los autos más vendidos de la Argentina, se puede observar que los valores de venta al público de modelos provenientes del país vecino se movieron por debajo del índice

-El Chevrolet Onix, por ejemplo, hoy se comercializa a $242.000, un 0,4% menos que en febrero de 2016. 

-El Volkswagen Gol Trend actualmente parte de los $204.000, un 17% más que en igual mes del año pasado, pero unos 17 puntos por debajo de la evolución del IPC Congreso. 

-El Toyota Etios, en tanto, pasó a costar $231.700, con un avance interanual del 27%, 7 puntos menos que la inflación acumulada. 

El "nuevo rol" de Argentina
Pero la variable precios” sirve para explicar una parte de esta tendencia por la cual en las calles circulan cada vez más autos importados

Por detrás, hay una cuestión no tan coyuntural y sí más estructural, que responde al papel que las casas matrices poco a poco le han ido asignando a la Argentina en el concierto regional

Sucede que las terminales instaladas en el país están cada vez menos abocadas a la fabricación de autos económicos, que son los que, justamente, garantizarían un mayor volumen, un rol en el que se está afianzando mucho Brasil

“En los últimos años, las inversiones pautadas para la región fueron repartiéndose entre los dos mayores socios del Mercosur. La Argentina, por una cuestión de costos, pero también por la especialización de la mano de obra, pasó a captar los proyectos para fabricar modelos medianos y pick-ups”, sostiene el director de una automotriz asiática con presencia en el país. 

“En cambio, las filiales brasileñas pasaron a ser las elegidas para albergar las plataformas de modelos más chicos y más económicos, que para ser rentables necesitan mayor escala y menores costos”, amplía. 

Cabe destacar que la industria brasileña tiene capacidad para producir 5 millones de autos al año, cerca de cuatro veces la de Argentina

El economista Gonzalo Kriger, especializado en el sector automotor, coincide con esta visión: “Hay un recambio importante: los vehículos nacionales más masivos dejaron de fabricarse y ese lugar, en un gran porcentaje, lo está ocupando Brasil".

“Muchos autos nacionales baratos ya culminaron su ciclo. Y los sucesores de estos modelos son o serán brasileños, porque los proyectos de inversión de los últimos años se radicaron en ese país”, añade. 

Los últimos recambios trascendentes son los siguientes: 

-Renault Clio Mio (argentino) por Renault Kwid (brasileño): la fabricación del Clio Mio cesó en noviembre pasado. En 2016 se había coronado como el cuarto auto más vendido del país, con más de 25.000 unidades. 

-Chevrolet Classic (argentino) por Prisma Joy (brasileño): el Classic se despidió tras 19 años en el mercado. Cerró 2016 como el sexto auto más vendido de la Argentina, con más de 22.000 unidades. 

A fines de 2016 también salieron de producción el Chevrolet Agile y el Peugeot 207 Compact, dos vehículos que en años anteriores supieron ubicarse dentro del "top 10" de los más patentados.

Como contrapartida, Brasil está copando el segmento de los autos entrada de gama con otros modelos que ya figuran dentro de los 30 más patentados, como Nissan March, Fiat Mobi, Ford Ka, Toyota Etios y los Volkswagen Gol y Up

Este cambio en el “menú” está impactando negativamente en el balance cambiario, dado que se triplicó el déficit sectorial

En enero, la industria automotriz fue la rama de actividad que más incrementó el pago de importaciones: fueron cerca de u$s1.100 millones, cifra que casi triplicó los niveles del mismo mes de 2016 (u$s390). 

En febrero, este sector volvió a ser el que más dólares demandó: terminó girando al exterior u$s975 millones, con un salto interanual del 65%. 

Como consecuencia de este dinamismo, el rojo que generan las terminales también se disparó: en el primer bimestre ya alcanzó los u$s1.290 millones, un salto del 200% respecto de los u$s400 millones del mismo período del año anterior. 

El Gobierno ahora se apresta a firmar con empresarios y sindicatos un acuerdo que apunta a hacer despegar la producción automotriz y alcanzar el millón de unidades, una marca jamás alcanzada

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