Finanzas

¿Cuánto puede durar el idilio entre Wall Street y Donald Trump?

17-03-2017 Gabriel Holand analiza la relaciòn actual entre los mercados financieros de Nueva York y la administraciòn Trump y cuáles son los escenarios posibles
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Por el momento sigue el romance entre los mercados financieros y la política global. Porque las primeras señales presupuestarias de la administración Trump, la confianza expresada por la FED en la fortaleza de la economía norteamericana y el resultado de las elecciones holandesas alcanzan para que los operadores mantengan la euforia compradora, tanto que el índice S&P de acciones norteamericanas supera diariamente todos los records de las últimas décadas.

La pregunta que se formulan los inversores globales es ¿Cómo podría mantenerse este idilio en el tiempo?

En principio los grandes operadores financieros creen que la actual gestión republicana cumplirá sus declamadas metas de expansión económica, claro que les importa saber de qué manera se sustentará ese logro, dicho de otra manera, quien pagará los costos.

Y ese interrogante comienza a perfilar ciertas respuestas, al ver el ante proyecto de presupuesto que Trump envió al Congreso. En ese documento, reveló el New York Times, empiezan a confirmarse algunas prioridades sectoriales: aumento en gasto militar (+10%, y ya decuplica al de educación), se reducen los fondos para protección ambiental (-31%), educación (-14%), justicia (-20%) y salud otro tanto. De esta manera, por ejemplo, el plan que reemplaza al Obamacare dejaría a corto plazo 12 millones de ciudadanos sin cobertura, amén de menores estipendios en educación y otros gastos sociales.

Por tanto, tal es la fiereza de los recortes sociales que, desde la propia bancada republicana las cuestionaron, porque muchos representantes afrontarán elecciones en sus estados en el año 2018, y quieren tanto cumplir con sus mandantes como evitar que estalle su propia capacidad de gobernar.

En síntesis, podemos decir que la complacencia de las bolsas se mantendrá hasta entender como el gobierno financiará sus planes de expansión económica.

Si lo hiciera obteniendo capitales de inversión ello reforzaría el valor del dólar, lo cual sería una mala noticia para los mercados emergentes, tanto porque potenciaría la fuga de capitales y los costos de endeudarse, como así también deprimiría el valor de los commodities.

Pero si se optara por aumentar desproporcionadamente el déficit fiscal norteamericano para sufragar los gastos, entonces los mercados reaccionarán negativamente, temiendo mayor inflación y nuevas alzas de tasas de interés domésticas.

Así mismo para cumplir sus metas el poder ejecutivo requiere la aprobación de ciertas leyes. Y los votos de la tropa propia en el Congreso resulta insuficiente a tal fin, incluso entre los mismos republicanos existen diferencias, por ejemplo, algunos aceptan los recortes de impuestos y la desregulación, pero se oponen a los aumentos de los gastos que consideren desproporcionados

Aunque, también es cierto, por ahora el partido gobernante tiene las manos más o menos libres para seguir recortando derechos, desregular el mercado financiero, y aprobar leyes que anteriormente impedían ciertas prácticas monopólicas por parte de las grandes empresas.

Un ejemplo de ello es la derogación de la reforma Dodd-Frank, que obligaba, al menos en la letra, a los operadores de mercado a velar por el mejor interés de sus clientes, antes que por el beneficio propio ante un eventual choque de intereses.

Probablemente también los requerimientos de capital para las entidades financieras se harán más laxos, las practicas razonables del manejo crediticio se relajarán y, como resultado, los grandes bancos que son favoritos en las bolsas expandirán su base de negocios.

Y aún con estas liberalidades, parafraseando al economista Kenneth Rogofff, ninguna garantía existe que el gobierno logre un equilibrio entre sus promesas de campaña y la realidad de la economía, como sugiere el reciente caos en el proceso de derogación y remplazo del Obamacare.

En todo caso todavía se está en la línea de largada, aunque ya el pronóstico meteorológico prevé ciertas tormentas, que pueden impactar seriamente en las economías de nuestra región.

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