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La historia del "extraño de pelo largo" que pasó a convertirse en el enemigo preferido del macrismo

19-03-2017 Roberto Baradel está en el epicentro de la atención pública. La gobernadora Vidal lo elige a la hora de centralizar las críticas y hacer acusaciones sobre intentos desestabilizadores. Conforme su figura gana notoriedad, crece la especulación sobre sus ambiciones de liderar la central sindical CTA
Por Juan Manuel Barca
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Hay dos cosas que Roberto Baradel conserva desde los 16 años: el interés por la política y la barba.

Una lo llevó a dirigir el Suteba, el principal sindicato de docentes del país. Y su aversión a la afeitadora le dio cierto look de intransigencia y rebeldía, funcional a su idea de diferenciarse del "dialoguismo" de la CGT.

En la casa de su suegra, donde vive en La Plata, todavía sigue con custodia. La Justicia lo resolvió así luego de que el preceptor denunciara amenazas de muerte contra sus hijos. La aparición reciente de sus fotos familiares en la televisión enfureció aun más al sindicalista.

"Pegue, gordo, pegue", le gritaban el jueves los maestros durante la masiva movilización a la Casa de Gobierno de la Provincia.

Fue la segunda jornada de paro nacional y el noveno día de protestas. En las pancartas se podía leer el reclamo principal: "apertura de la paritaria nacional".

Roby, como le dicen sus conocidos, se convirtió en la cara visible del conflicto. Pero, por sus simpatías pasadas con el kirchnerismo, el "extraño de pelo largo" es la figura que eligió el Gobierno para confrontar con el sindicalismo, en medio de las tensiones con la CGT y en pleno año electoral.

Ante las cámaras de TV, María Eugenia Vidal le pidió el miércoles al sindicalista -sin nombrarlo- que revelara su filiación política. Es el mismo reclamo que le había hecho la gestión de Daniel Scioli en 2014, cuando lo acusó de hacer campaña a favor de su rival K, Martín Sabatella.

En aquel entonces, el paro dejó a los escolares sin clases a lo largo de 17 días. 

Todavía circulan en las redes las fotos de la época en que el preceptor de Lanús se abrazaba con Cristina Kirchner o con Amado Boudou. También hay imágenes junto a Daniel Filmus, Luis D'Elía, Juan Manuel Abal Medina, y Hugo Yasky, el actual titular de la CTA.

Sin embargo, Baradel cree que lo cuestionan en clave electoral para deslegitimarlo y analiza el conflicto como la punta del iceberg de un ajuste mayor.

"Me eligieron a mí y no solamente a mí. Eligieron a los docentes como sector social o de los trabajadores a disciplinar", dijo días atrás.

Las últimas postales muestran un conflicto que se profundiza y que podría derivar en escenas propias de los `90: el martes y miércoles, habrá un nuevo paro nacional que concluirá con una marcha federal y no se descarta el regreso de la célebre Carpa Blanca, que estuvo instalada durante años frente al Congreso.

En las últimas horas, el hombre de camisa negra golpeó al macrismo en ese flanco que desvela al "gurú" Jaime Duran Barba: la posibilidad de que se consolide la imagen de un Gobierno insensible a los sufrimientos de los trabajadores. O, peor aún, que se lo asocie con el menemismo.

"Nunca pisaron una escuela", disparó el líder del Suteba. Pese a la decisión de la Provincia de descontar los días de huelga, le dio una nueva "mala noticia" a Vidal: "No nos van a poder quebrar, no nos van a poder vencer y vamos a triunfar".

Así redobló la apuesta de la gobernadora, que el miércoles fijó un adelanto a cuenta de la paritaria (similar a la suba del 18% que busca cerrar el Gobierno) y un premio por única vez de $1.000 para quienes no pararon, dos decisiones que fueron leídas como un intento por "dividir" a los docentes.

Un preceptor con poder
Con 49 años, Baradel se convirtió en el educador con más poder del país. Dirige el gremio docente más grande, con 90.000 afiliados, una representación que le garantiza un peso clave dentro de la federación de sindicatos educativos CTERA y en la CTA de Hugo Yasky.

Pero quienes lo conocen recuerdan que "empezó de abajo". Sus primeros pasos en la militancia los dio en los años '80 en el centro de estudiantes del Colegio Nacional Luis Piedra Buena, hoy Escuela N°8 de Lanús. Lo condujo junto a Alfredo Genovesi, hijo de un militante socialista.

Tras la secundaria, pasó por una metalúrgica donde utilizó el torno y la agujereadora. También vendió lámparas en la calle y fue coordinador de egresados de viajes a Bariloche. En 1988 se casó y trabajó en la escuela Media N°22 de Villa Urbana, en Lomas de Zamora. Y poco después ingresó como preceptor en la Escuela Media N°1 de Valentín Alsina, en Lanús.

A los 21, se convirtió en delegado y se afilió al Suteba, en medio de una huelga que duró 42 días. Eran los tiempos de la hiperinflación y en los que Raúl Alfonsín comprendió el poder de fuego del sindicalismo. En 1991 fue secretario de prensa en la seccional de Lanús y ya en 1995 alcanzó la secretaría general, mientras cursó derecho en la Universidad de Lomas de Zamora.

Dos años después, compartiría mate cocido con Yasky en la Carpa Blanca frente al Congreso, uno de los conflictos docentes más fuertes de las últimas décadas, en donde se reclamaba la Ley de Financiamiento Educativo, para garantizar un salario mínimo en las provincias más pobres.

El encuentro no fue casual. Baradel ya era por entonces el prosecretario del Suteba provincial y Yasky su secretario general. "Ayunamos juntos en el primer turno de 1997, ahí ya Roby era una referencia importante en la zona sur y el sindicato", relató Yasky a iProfesional.

La carrera ascendente del hombre de barba se aceleró en 2004, cuando Yasky dejó vacante el Suteba y el preceptor del sur bonaerense pasó a liderarlo. Por entonces, empezó a acercarse a Néstor Kirchner, a quien dejó de ver como el "candidato del Duhalde del PJ".

Lo primero que le llamó la atención del santacruceño fue su discurso en el Congreso en 2003. En mayo de ese año, se sorprendió cuando Kirchner viajó hasta Entre Ríos y destinó fondos para pagarle a los maestros en conflicto. Y en 2006, aprobó la Ley de Financiamiento Educativo.

Pero fue con Cristina Kirchner que Baradel se sintió más en sintonía. Su gremio apoyó los "avances" de la Ley de Medios, la "125" que enfrentó al Gobierno con los sojeros, el acercamiento a Venezuela y el distanciamiento de Estados Unidos. Una relación que no estuvo exenta de roces y protestas.

Impulsada por las bases, CTERA lanzó un paro en 2010 para repudiar el asesinato del maestro Carlos Fuentealba en Neuquén, tras la represión desatada por el gobernador Jorge Sobisch, aliado del kirchnerismo.

Cortocircuitos
En 2012, la entonces Presidenta apuntó directo contra los maestros en la apertura de sesiones del Congreso.

"Trabajan cuatro horas y tienen tres meses de vacaciones", se despachó. Fue el principio del fin de una alianza que bien que mal había garantizado paz social.

Los cortocircuitos volvieron en 2014. En plena interna entre Cristina y el gobernador Scioli, Suteba realizó un paro de 17 días en la Provincia, que fue acompañado por una huelga nacional de CTERA.

"¿Vos te pensás que Cristina estaba contenta cuando a Scioli le hacíamos paro?", señala Yasky, a modo de defensa de la autonomía de la dirección gremial docente.

El endurecimiento de Baradel respondía a varios motivos. El retaceo de fondos al distrito bonaerense empezaba a reflejar la necesidad del kirchnerismo de ajustar las cuentas públicas para enfrentar la desaceleración económica.

En 2012 y 2013, el Gobierno cerró por decreto las paritarias y, en 2014, los docentes frenaron el intento en seco. En paralelo, los panelistas del programa "6-7-8" dejaron de invitar a Baradel a su programa. Pese a las medidas de fuerza, el sindicalista empezó a ser cuestionado por su cercanía al kirchnerismo y negociar aumentos salariales insuficientes.

Así, la creciente intervención de Cristina en las paritarias abrió paso en el Suteba a la oposición a Baradel, un frente de 16 agrupaciones con fuerte influencia del trotskismo.

"Nosotros siempre fuimos críticos de los decretazos, por eso en 2013 ganamos nueve seccionales", explica Romina del Pla, titular de la seccional de la Matanza.

La lista Celeste de Baradel sigue siendo hegemónica: hoy controla 101 seccionales. El problema es que esas 9 delegaciones en manos de la Multicolor representan un tercio de los 90.000 afiliados. Allí es donde ahora las asambleas presionan al líder para avanzar en un "paro continuo".

La interna tendrá un nuevo capítulo el próximo 17 de mayo, cuando el gremialista renueve su mandato en las elecciones de Suteba. El viernes pasado, en el cierre de listas, la oposición se presentó en 40 seccionales, adonde apuntan a hacer la diferencia.

Esa es una de las internas que, según el equipo de Vidal, explica la radicalización de su dirigente. La otra, aseguran, es la disputa dentro de la CTA.

"Baradel está intentando posicionarse frente a la nueva conducción para la CTA, cuando se retiren Hugo Yasky y Pablo Micheli", especulan.

A diferencia del 2016, Cambiemos suspendió este año la convocatoria a la paritaria nacional docente.

El giro coincide con la preocupación por el rojo fiscal, ensanchado por la emisión de deuda y la quita de impuestos a los sectores productivos, y le permitiría al Ejecutivo hacer otro uso de las partidas previstas para las provincias.

Con todo, en las últimas horas, el titular de Suteba empezó a contemplar la posibilidad de realizar medidas con los chicos en las aulas. En algunas seccionales, reconocen que los descuentos empezaron a mellar en un gremio en el que el salario inicial de bolsillo es de $9.800.

En la oposición, en cambio, señalan que la situación muestra una mayor disposición a salir a las calles.

Neuquén votó a favor del paro para la semana próxima. Santa Cruz, Córdoba, y Entre Ríos siguen el mismo camino.

Lo cierto es que esta semana será crucial para saber cómo termina la pulseada. La gobernadora Vidal, decidida a jugar fuerte, anunció que pedirá que los gremios docentes que no respetaron la conciliación obligatoria pierdan su personería jurídica.

Baradel, en tanto, intentará una demostración de fuerza al liderar una marcha nacional que confluya con un acto multitudinario en la Plaza de Mayo.

La situación se tensa. Y una vez más, todas las miradas apuntan a ese "extraño de pelo largo". 

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