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Los precios y las importaciones argentinas, al ritmo de la "inflación en dólares"
22-03-2017 Las ventas en las cadenas de electrodomésticos aumentó 23,7% en enero respecto al año anterior. La suba llegó tras la eliminación del arancel a productos tecnológicos que venían del exterior y a los rumores del fin de las cuotas sin interés. La divisa "planchada" intranquiliza a industriales
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La venta de electrodomésticos de las últimas semanas es un caso de análisis sobre la realidad del clima en torno de algunos precios de productos relevantes y el consumo en el país.

Según un informe que manejan las principales cadenas, la venta de electrodomésticos subió 23,7% en enero respecto al mismo mes del año anterior, y en febrero la mejora respecto de febrero de 2016 fue de 7,2%. ¿Y la baja de la actividad para el sector dónde está?

Entrando en el análisis queda en claro que el 23,7% de suba en enero fue "excepcional" y debido a que los consumidores habrían adelantado sus decisiones de compra ante las versiones del fin de los planes de cuotas con las tarjetas de crédito.

Pero también habría sido determinante, y tal vez más que el motivo anterior, la baja de precios que se verificó en el rubro computadoras, notebooks, impresoras, tabletas y monitores.

Las cadenas y los supermercados salieron a liquidar sus stocks de esos productos ante el anuncio oficial de que se eliminaba el arancel para la importación de esos productos.

En una economía que no arranca con intensidad y con perspectiva de inflación descendente, la baja de precios parece haber tenido, por lo menos en estos rubros, la respuesta de mayores ventas.

Las casas de electrodomésticos sostienen que el precio promedio de la totalidad de la canasta de productos (TV, aires acondicionados, heladeras, lavarropas y smartphones) es 9,5% menor en el acumulado de doce meses.

La sensibilidad del bolsillo manda y el Gobierno aspira a otra baja en el rubro de las computadoras a partir del mes que viene cuando entre en vigencia el nuevo régimen, que a la baja del arancel sumará las licencias automáticas para importar y el replanteo del convenio de conectividad eléctrica , por lo que se podrá traer productos de más países.

Con ese conjunto de medidas, la apuesta oficial es a que las computadoras y las tabletas lleguen al mercado a un precio que sea sólo 20% más caro que en Chile, asegura el diario Clarín. Hoy cuestan el doble y es uno de los argumentos de las largas colas de turistas-compradores para viajar al país vecino.

Una mirada rápida podría concluir en que el Gobierno está pensando en aumentar la importación para que eso se traduzca en baja de precios y así poder cumplir con la autoimpuesta meta de 17% de inflación para el año, que se está transformando en un dolor de cabeza para algunos funcionarios.

La decisión oficial de anunciar cómo objetivos simultáneos la recomposición de las tarifas de luz, gas y transporte y bajar la inflación de más de 40% a 17% empezó a tener problemas ya en el banco de pruebas.

La Casa Rosada dispuso postergar la suba del transporte y dosificar las del gas para relativizar el impacto de la inflación sobre la mesa de negociación salariales en el inicio de las paritarias. Si bien los funcionarios se empeñan en explicaciones en torno a que es necesario diferenciar entre la inflación "core" y la generada por la suba de tarifas, para los bolsillos no es suficiente y sólo la baja de algunos precios resultarían efectivas a la hora de mejorar las ventas.

Además, varias de las consultoras que siguen de cerca la marcha de los precios prevén que la inflación de los primeros cinco meses del año podría llegar a 10% y absorber así buena parte de la meta oficial. La película de la marcha de los precios va consolidando un nuevo-viejo conocido esquema de "inflación en dólares" que se hace notar con intensidad en la construcción privada. Las inmobiliarias que tienen oferta de departamentos, especialmente los nuevos, notan un repunte de la demanda ( blanqueo de capitales de por medio) y la presión alcista de precios se mantiene.

Pero comenzar una construcción se encuentra ante el dilema de que el dólar cuesta lo mismo que hace un año y los costos van por la inflación doméstica, que todavía da síntomas de rebeldía. Costos en pesos y precios de venta fijados en función de un dólar quieto forman parte de un panorama que lleva a los emprendedores a ser muy precavidos.

Tanto en la construcción cómo en la industria en general, el hecho de que el dólar cueste en el mercado doméstico menos que hace un año es un motivo de atención.

Están convencidos de que por el fuerte ingreso de divisas, el dólar estará tranquilo hasta las elecciones de octubre, un comportamiento que contribuiría a serenar la inflación pero que, a la vez, subiría el riesgo de volver a entrar en un esquema de atraso cambiario.

Si los salarios suben este año por encima de la inflación y del dólar, habría que prepararse para un repunte de ventas que, por ahora, sólo se nota en algunos rubros específicos y por circunstancias especiales, mientras que la inflación en dólares comienza a hacerse fuerte en otros rubros.

 

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