Negocios
Mucho ruido y poco low cost: por qué dicen que hay mucho "bleff" y abundan los artilugios publicitarios
28-03-2017 La vigencia de la normativa que impide, por ejemplo, los vuelos a menos de $900 en algunos tramos, traba el potencial abaratamiento. Analistas aseguran que la decisión de mantener ese "cepo" responde a presiones de la UTA. En rutas ya consolidadas los tickets no bajarán más de un 10 por ciento
Por Patricio Eleisegui
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El plan de vuelos domésticos "ultra baratos" que el oficialismo viene promocionando desde el año pasado había generado una enorme expectativa.

Incluso, el propio Presidente se encargó de afirmar que este trascendental cambio en la política aerocomercial iba a provocar una verdadera "revolución".

Además, la oferta que lanzó la aerolínea Level -del consorcio IAG, conformado por Iberia y British- que agotó en tres horas tickets con destino a Barcelona por menos de $6.300, parecía ser la inauguración perfecta de este sistema.

Sin embargo, las primeras precisiones que están llegando desde el propio Gobierno anticipan que la iniciativa finalmente tendrá poco o nada de "low cost".

Lo confirmó el mismísimo ministro de Transporte Guillermo Dietrich, quien afirmó que el plan oficial de apertura de los cielos no tendrá nada que ver con el régimen vigente en otros países.

El problema clave es que el macrismo no avanzará con un paso fundamental para que en la Argentina se puedan ofrecer vuelos realmente baratos y para todos los destinos: quitar el piso mínimo de tarifas.

Sin esta medida, será imposible que las compañías comercialicen tickets a valores verdaderamente económicos, como ocurre en buena parte de la región. La banda de precios vigente para el mercado argentino impide que una ruta clave como es la de Buenos Aires-Rosario cotice por debajo de los 800 pesos.

Dada la restricción, en el sector aeronáutico no dudan en tildar al plan de "cielos abiertos" como un mero artilugio publicitario que no tendrá impacto positivo a gran escala en los bolsillos de los particulares, más allá de algunas rebajas puntuales.

En la Argentina no habrá "low cost", según Dietrich
En este contexto, causaron sorpresa las declaraciones del propio ministro Dietrich, quien se encargó de recalcar que las nuevas líneas aéreas operarán en la Argentina "no son low cost".

El funcionario detalló que estas compañías "que se están instalando en el país, son empresas que sólo se registran, compran aviones, ponen oficinas en Argentina y contratan personal local, esa es la realidad".

Dietrich buscó así desterrar el uso de este término -muy popular en el exterior- a la hora de referirse al nuevo sistema que comenzará a regir tras la entrega de rutas licitadas por parte del Gobierno.

Desde el macrismo se están empeñando en transmitir el mensaje de que ninguna de las empresas existentes ni la gran mayoría de las que están comenzando a operar reúnen todas las condiciones necesarias como para entrar bajo la categoría de "bajo costo".

En el sector aseguran que la decisión oficial de no liberar el piso de tarifas y este repentino cambio de discurso obedece a las fuertes presiones ejercidas por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que busca evitar a toda costa un golpe de gracia a las empresas de micros.

¿Qué es una "low cost"?
Una aerolínea únicamente es considerada como tal si cumple con algunas de las siguientes características esenciales:

- Todas las tarifas que propone están por debajo de las de las compañías tradicionales

- El pasajero debe abonar por los diferentes servicios que se ofrecen durante el vuelo, así como por el equipaje que supere determinadas dimensiones o peso

- Estas firmas cuentan con aviones propios, en general nuevos, que les permiten lograr mayor eficiencia y productividad

- No suelen tener oficinas de atención al público y tratan de efectuar toda la venta de tickets de manera directa, vía Internet, evitando la mediación de las agencias de viajes

- Cuentan con convenios con aeropuertos llamados de "segundo nivel", que suelen estar lejos de los centros urbanos pero que disponen de una buena conectividad por tierra, ya sea por tren o mediante buses, un sistema multimodal que no está perfectamente aceitado en la Argentina

- Logran reducir gastos a través de la baja de costos operativos y laborales, un plan de difícil aplicación en la Argentina por los conflictos sindicales que esto traería aparejado 

De todas las firmas que se presentaron a la licitación, sólo Flybondi reuniría las condiciones para ser considerada una auténtica "low cost". Promete operar por fuera de Aeroparque y anticipa que ofrecerá vuelos a Córdoba, por ejemplo, por una tarifa que superará los $600 por tramo.

Sin embargo, todavía es más una expresión de deseo que una realidad: los 78 destinos entregados a esa firma todavía están pendientes hasta que la misma pueda demostrar que cuenta con aviones.

Otra que ya opera vuelos de cabotaje, como Andes, se define a sí misma como "una compañía con precios baratos y no como una `low cost`".

En paralelo, la chilena SKY Airline y la brasileña GOL, sí estarían consideradas dentro de esta última categoría en el exterior pero no para la Argentina, donde no poseen rutas de cabotaje.

Incluso, operadores aéreos no dudan en afirmar que el caso de Level -la firma que salió a vender tickets baratos a Barcelona- no permite por sí sólo hablar de una verdadera estrategia "low cost" en la Argentina.

"Una oferta o una promoción especial por parte de una empresa nada tienen que ver este concepto", señaló una fuente del sector.

Además, fue más allá al afirmar que será muy difícil que en algún momento cercano puedan operar este tipo de compañías en la Argentina "debido a que la infraestructura y los costos operativos y aeroportuarios no dan margen para que eso ocurra".

Los primeros son fijos, y exceden a estas líneas, como es el caso del combustible o el canon que cobran los aeropuertos por el uso de las instalaciones, que en el país suelen ser más elevados que en otros mercados.

Los costos laborales, en tanto, podrán bajar sólo en función de las negociaciones que las empresas encaren con los sindicatos, desde donde ya vienen anunciando de manera anticipada que resistirán cualquier tipo de flexibilización.

El problema que enfrentan las empresas es que el "modelo low cost" funciona cuando logran que el personal pase menos tiempo en tierra y más arriba de los aviones. Sin embargo, en la Argentina hay pautas laborales vigentes que son defendidas fuertemente por los gremios.

Franco Rinaldi, reconocido especialista del sector, destacó en diálogo con iProfesional que "a lo sumo se está avanzando hacia una etapa de tickets más baratos, pero creer que eso es ‘low cost' es un gran error".

"Sólo existe esa alternativa en aquellos mercados en los que el Estado no impone precios mínimos, justamente lo que no está ocurriendo en la Argentina", señala.

"La baja de tarifas se dará en algunos casos particulares. Pero la realidad es que, a nivel doméstico, el esquema de vuelos baratos que está vigente en otros países no es algo que esté por suceder", agregó.

Un cambio que no llega
Apenas el macrismo comenzó a difundir su interés por impulsar el esquema "low cost", en el ámbito aeronáutico se dio por descontado que el Gobierno pondría fin al piso de precios. Sin embargo, los meses transcurrieron, asomaron las primeras compañías interesadas, se asignaron rutas, y aun así esta limitante continuó vigente.

Ante la consulta de este medio, fuentes vinculadas a Cambiemos reconocieron que la decisión de Transporte responde a presiones ejercidas por la UTA.

Desde la Asociación del Personal Aeronáutico (APA) fueron más allá y detallaron a iProfesional que "el Gobierno fue bastante ingenuo al suponer que las empresas del transporte terrestre le permitirían abrir los cielos sin poner algún tipo de traba".

"En alianza con los gremios de Aerolíneas, UTA es uno de los actores que más se esfuerza por instalar que las ‘low cost' son inseguras, que ofrecen promociones engañosas, o que están pensadas para destruir a la aerolínea de bandera", agregó.

El temor a la posibilidad de un conflicto sindical a gran escala, parálisis del transporte incluida, es el factor que terminó generando la decisión del macrismo de no avanzar con el fin del piso tarifario.

Rinaldi coincidió con este argumento: "Nunca se ganó la negociación con los gremios del sector y la realidad es que UTA incidió al momento de trabar la posibilidad de que se liberen los precios".

"En las audiencias de diciembre quedó en evidencia. Los sindicalistas del transporte terrestre no tolerarán que un pasaje de avión cueste mucho menos que el de un micro", remarcó.

Un plan en versión "light"
Fuentes del sector afirmaron que hay que olvidarse de volar a "precios regalados" y que esta mayor competencia, a lo sumo permitirá observar "bajas puntuales para destinos puntuales".

Se prevé que en rutas ya consolidadas como Salta, Bariloche o Mendoza, el abaratamiento de los tickets no será superior al 10 por ciento. Son puntos a los que ya se está volando muy cerca del piso, así que la oferta ampliada no acarreará un cambio drástico en los valores.

Para destinos como Chaco, San Juan o La Rioja, las rebajas podrían llegar al 15%, según Rinaldi. Sin embargo, las ciudades menos consolidadas difícilmente se abaraten. Actualmente, un ticket de Buenos Aires a Catamarca rara vez baja de los $4.500, mientras que a Salta vale casi la mitad.

Rinaldi calificó las tarifas actuales de "abusivas", ya que "los precios mínimos que vienen cobrando Aerolíneas o Austral para esos destinos duplican el piso fijado para la banda tarifaria".

El problema es que estas rutas no tan masivas no figuran entre las más solicitadas por Andes, Alas del Sur o American Jet. "Hay mucho de marketing sobre las low cost", enfatizó a iProfesional Diego Dominelli, director de Aviación en Argentina.

"Los precios van a bajar hacia algunos destinos pero únicamente porque estaban muy elevados respecto del piso. Además podrá haber otras rebajas pero por promociones puntuales que lancen algunas compañías. Pero no será completamente generalizado", añadió.

Un caso que sirve para ilustrar el impacto real que tendrá en los bolsillos la política de "cielos abiertos" se observa en el caso de Andes Líneas Aéreas.  En lo que fue divulgado como el inicio de las "low cost" en la Argentina, hace unos días la firma promocionó el trayecto Buenos Aires-Mendoza a un valor que rozó los $2.100.

"Se abrió el mercado y el consumidor tendrá mejores precios, más horarios para elegir y el beneficio es para todos", declaró Gabriela Testa, titular del Ente Mendocino de Turismo (Emetur). 

En tanto que Bernardo Racedo Aragón, gerente de la compañía acotó: "Nos propusimos tratar de ser la primera empresa que tenga tarifas inteligentes en la Argentina. Por eso venimos con un precio de 2.096 pesos ida y vuelta, que le va a permitir a todas las franjas de mercado poder aspirar a volar".

Sin embargo, Dominelli argumentó que "Andes lleva más de 10 años en el mercado aeronáutico y su estilo de servicio no tiene nada que ver con las características de las ‘low cost' en el mundo".

"Lo que hizo el Gobierno fue otorgarle una ruta y la compañía puso una oferta lógica pero sólo para una parte de sus asientos. Otra vez primó el aspecto publicitario antes que otra cosa, porque tampoco es que el precio que publicitó esté muy por debajo de lo que ofrecen Aerolíneas o LATAM para el mismo destino", dijo.

En efecto. Un comparativo de los valores vigentes para un viaje directo con destino a Mendoza a concretar el próximo 21 de abril, arrojó las siguientes tarifas:

Andes: $2.187

LATAM: $2.234

Aerolíneas: $2.390

Para Rinaldi, será difícil observar quitas mayores a las anunciadas para esta ruta: "El inconveniente es que las rutas a Mendoza ya operan muy cerca del piso tarifario, así que tampoco es que podrá hacer gran diferencia en ese sentido".

Así las cosas, el sueño de los vuelos a precios "regalados" dentro del país amenaza con quedar sólo en los papeles, en tanto y en cuanto el Gobierno no pise el acelerador y libere completamente las tarifas.

Algo que, según confirmó el propio Dietrich, no sucederá de un momento a otro.

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