Economía

El índice Apple muestra al país como el más caro del mundo y confirma la pesada carga impositiva que soportan argentinos

03-04-2017 El regreso del iPhone había generado una gran expectativa, tras seis años de ausencia en el mercado local. Sin embargo, el debut provocó una oleada de quejas y críticas, dado que su precio casi triplica al de los Estados Unidos. La “mochila tributaria”, en la mira de empresarios y expertos 
Por Juan Diego Wasilevsky
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

“Me parece muy bueno que se comience a vender el iPhone en la Argentina, porque ahora la gente está viendo que tiene un precio muy elevado pero nadie puede echarle la culpa de esto a Tierra del Fuego”, así se expresa –como si se tratase de una suerte de "revancha"-, un alto directivo de una empresa que opera en el polo industrial fueguino cuando se le pregunta por el desembarco, tras seis años de ausencia, del producto más emblemático de la compañía Apple

“En los últimos tiempos habíamos sido señalados como los culpables por el hecho de que el país estuviese entre los mercados más caros a nivel internacional para la tecnología. De alguna manera, esto nos saca una pesada carga de encima”, recalca, sin ocultar cierta dosis de satisfacción. 

Sucede que la llegada de las últimas versiones del iPhone a la Argentina (más precisamente el 7 y el 7 Plus) estuvo enmarcada por una gran expectativa, que luego se tradujo en una marcada desilusión

Básicamente porque se confirmó que el país no sólo vuelve a posicionarse como el más costoso en el mundo, sino porque la diferencia respecto a otras plazas, como Estados Unidos, se amplió en relación con años anteriores

La bronca de usuarios radica en que inicialmente se esperaba que los cambios en la política de comercio exterior iban a traducirse en valores que estuviesen un poco más en línea con el plano internacional.

Dichas expectativas estaban apoyadas en el plan del macrismo tendiente a facilitar la importación de artículos tecnológicos, como ya está sucediendo con las notebooks, que desde el 1° de abril pueden ingresar al país sin tributar el arancel del 35%. 

Además, el arribo del producto más icónico de la compañía fundada por Steve Jobs fue leído también como consecuencia del cambio de signo político. 

Sucede que en 2012, Cristina Kirchner se apresuró por anunciar con bombos y platillos que Apple iba a instalarse en la Argentina, más precisamente en Tierra del Fuego. 

Sin embargo, la rápida negativa de la empresa fue interpretada como una afrenta por el kirchnerismo que, a partir de ese momento, no habilitó ningún permiso de importación

Por eso, apenas Cambiemos se impuso en las elecciones presidenciales, una de las primeras preguntas que comenzaron a circular entre los entusiastas de la tecnología fue: "¿cuándo llega el iPhone?".

Y ese día finalmente llegó. Pero, a diferencia de otros países donde el lanzamiento de cada nuevo modelo genera colas y hasta “acampes” durante las noches previas frente a las tiendas, el debut del iPhone en la Argentina tuvo como respuesta una ola de quejas por parte de los consumidores. 

Sucede que el valor al que comenzaron a ofrecerse los primeros teléfonos superaron ampliamente todas las proyecciones que se habían esgrimido durante la previa

La cadena Frávega lanzó este viernes la preventa de equipos liberados en su versión más básica (el iPhone 7 de 32GB) a $28.000, lo que equivale a casi u$s1.800. 

Claro que esto es por pago en “cash”. Si, en cambio, un comprador opta por financiar la operación en seis meses, por ejemplo, terminará abonando cerca de $31.000, con un costo financiero total cercano al 41%. 

Al trazar un comparativo, se observa que este mismo modelo, en cambio, se puede conseguir en Estados Unidos a un valor de u$s650. Es decir que el precio en la Argentina es de prácticamente el triple.

Para entender el malhumor que generó su debut -traducido en cientos de comentarios de cibernautas quejándose a través de las redes sociales-, basta saber que hasta hace unos días el rumor que circulaba era que el teléfono iba a costar “apenas” el doble que en un país que es tomado como referencia, como es el caso de EE.UU. 

Pero ahora se conoció que cuesta casi el triple, una brecha superior a la de años anteriores. 

El consultor Enrique Carrier, experto en el mercado tecnológico, es concluyente al afirmar que este valor tan inflado y totalmente desfasado del resto del mundo es “una muestra de la enorme carga tributaria que sufre cualquier producto que se pone a la venta en el país, ya sea fabricado localmente o importado". 

La Argentina, líder del "índice iPhone"
Para poner en perspectiva, al analizar el “índice iPhone”, un ranking conformado por 30 naciones, se puede observar claramente que la Argentina es el mercado más caro a la hora de comercializar este modelo.

Y, además de resultar casi tres veces más costoso que en los EE.UU., las diferencias con otras plazas también son muy significativas

-El iPhone 7 32GB es casi 150% más costoso que el valor promedio vigente en varias plazas del sudeste asiático. 

-Es un 115% más elevado que el precio (también promedio) al que se lo consigue en Europa

-Está un 60% y un 82% por encima de Brasil y Chile, respectivamente. 

“Claramente, la llegada del iPhone va a servir para reeditar el debate sobre la fuerte carga tributaria que padecen las empresas que operan en el mercado interno”, resume Carrier, quien incluye tanto a las industrias como a las firmas comercializadoras. 

Lo que más llama la atención, sin dudas, es que la gran brecha entre el valor vigente en la Argentina y en los EE.UU. no sólo no se achicó sino que creció. Esto se observa incluso si el comparativo se realiza respecto de años muy difíciles para la importación, como el último ciclo del kirchnerismo. En efecto: 

-En 2014, el valor de un iPhone de última generación en el país era un 152% más elevado que el de un local de Miami. 

-En 2015, la brecha se estiró hasta el 167%. 

-En la actualidad, la diferencia es de un 175%, es decir, casi 25 puntos más que hace tres años. 

A primera vista, no pareciera tratarse de una evoluciónlógica”, teniendo en cuenta que en 2014 o 2015 no hubo importaciones oficiales de estos equipos y las unidades que se ofrecía en los portales de comercio electrónico provenían del contrabando que, encima, operaba en ese entonces con un dólar “blue”. 

Si bien es cierto que el comercio ilegal no tributa aranceles ni impuestos, también es una realidad que, por la propia naturaleza del negocio, un producto que llega al mercado negro termina siendo más caro que si el mismo artículo se ofreciera por la vía legal. 

Por eso, cuando finalmente se conoció la primer cifra de referencia “oficial” de la mano de la cadena Frávega, muchos consumidores se sorprendieron por su valor y por la gran brecha respecto a otros mercados. 

De hecho, durante los últimos días, las redes se poblaron de comentarios que hacían referencia a que hoy resulta incluso más barato sacar un pasaje a Miami en 12 cuotas y comprar en efectivo un iPhone en un comercio de ese país (eso sí: trayéndolo “camuflado” de regreso) que adquirirlo en un local porteño. 

Una pesada “mochila” 
Un dato clave es que, al analizar los registros aduaneros, se observa que el valor al que llega este modelo “entry level” del iPhone 7 –antes de impuestos y de aranceles-, no supera los u$s560. 

Al tipo de cambio oficial, esto implica que los teléfonos –que arriban al país vía aérea-, entran a la Aduana de Ezeiza a un precio equivalente de casi $8.800. 

Esto significa que, a lo largo de toda la cadena, desde que se nacionaliza un equipo hasta el momento en que se pone a la venta en un estante, la cuenta se engrosa unos $19.100. 

Es decir, toda la carga que se le aplica a este equipo más que duplica el valor al que este mismo dispositivo llega al país. 

¿A qué responde tamaña diferencia? Según Carrier, “la mayor parte del precio final está explicada por la importante mochila impositiva, que representa cerca del 70% del valor de venta".

Carrier detalla que el “castigo” que sufre el iPhone es un resumen de la pesada carga que también impacta sobre otros bienes de consumo, sean producidos o no localmente. 

En el caso del teléfono de Apple, todo arranca con un arancel externo del 16%. Luego se suma un 21% de impuestos internos y un 21% de IVA.

“Como son tributos que se aplican, en algunos casos, unos sobre otros y de forma sucesiva a lo largo de la cadena, terminan teniendo un peso importante”, señala. 

Recientemente, el propio jefe de Gabinete, Marcos Peña, salió a reconocer que "la presión fiscal todavía es muy alta en la Argentina” y que “requiere un debate muy profundo con la reforma impositiva que a lo largo del año se irá planteando”. 

En el país, de hecho, la presión tributaria es 14 puntos superior que en el caso de Chile, con el agregado de que la mayoría de los bienes de consumo –desde electrónica hasta indumentaria- ingresan a la nación vecina con un arancel del 0%, mientras que aquí –salvo el caso de las portátiles- continúan estando protegidas.

A esto, según Carrier, “hay que sumar un larga lista de costos, como es el caso de los logísticos y los de comercialización, más el margen y los gastos asociados con el servicio técnico", que incluye capacitación y la compra de piezas extra para tener repuestos. 

El directivo de la compañía que produce en Tierra del Fuego suma el impacto de otras cargas, como es el caso del alquiler y el costo laboral, “que no sólo incluye el salario y los aportes. También hay que considerar el alto nivel de ausentismo que hay en la Argentina, así como la industria del juicio, que también termina impactando”. 

A este combo de variables, el directivo le agrega otra que es fundamental: la inflación, que todavía se mueve en niveles elevados, a diferencia de lo que ocurre en otros mercados. 

“El Gobierno apuesta a que el índice se ubique por debajo del 20% anual, pero todavía hay dudas de que esto pueda lograrse. Por eso, las cadenas de retail muchas veces se cubren y fijan un valor que funciona como cobertura, para no tener que retocar los precios cada dos o tres meses”, agrega. 

Respecto del impacto que el iPhone pueda tener sobre las empresas que producen a nivel local, Federico Hellemeyer, presidente de AFARTE, entidad que nuclea a compañías que operan en el polo fueguino, afirma que “evidentemente, el regreso de estos teléfonos inquietará a las marcas que compiten en ese segmento"

“Tal vez canibalice algunos productos que pelean en la alta gama. Sin embargo, lo que esperamos es que en realidad canibalice más al mercado ilegal, que es una competencia desleal para nosotros”, señala Hellemeyer. 

Más allá de este debate, hay consenso de que, a estos valores, este equipo claramente quedará "encapsulado" en un nicho

En los próximos días, operadoras de telefonía celular comenzarán a ofrecer el iPhone a sus abonados. La expectativa está puesta en cuáles serán los precios y si serán muy diferentes a los que se conocieron para unidades liberadas. 

Precios que, apenas se conocieron, causaron bronca entre los particulares pero que generaron algo de "alivio" entre algunos empresarios locales, que aseguran que ahora hay menos argumentos para echarles la culpa de que la Argentina sea uno de los países más caros del mundo para adquirir productos electrónicos. 

SECCIÓN Economía
NOTAS RELACIONADAS
TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR