Finanzas
De potencia petrolera a crisis terminal: la debacle de Venezuela se refleja en tres datos clave
20-04-2017 El nivel de los precios, el tipo de cambio en el mercado marginal y el stock de reservas del Banco Central explican la gravedad y velocidad a la que se deterioró la economía venezolana. El país importa apenas u$s20.000 millones, debido a la merma en los ingresos petroleros
Por Rubén Ramallo
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La enorme crisis que golpea a Venezuela tiene múltiples motivos.

Para tratar de entender qué es lo que sucede, basta recordar que en la primera década de este siglo, esa nación alcanzó los mayores niveles de crecimiento de América Latina. No obstante, pero desde el 2014 el PBI viene en franco retroceso, con una caída acumulada superior al 16%.

A la vez, los precios se dispararon, llegando el año pasado a una inflación superior al 600% anual, y el déficit fiscal, que ya era de los más altos de la región, llegó a ser del 16% del producto.

La principal causa del desbarajuste fue la reducción de los ingresos petroleros, ya que las exportaciones  pasaron de cerca de u$s100.000 millones en 2012 a menos de la tercera parte el año pasado.

Las importaciones también se desplomaron a sólo u$s20.000 millones frente a un máximo de u$s66.000 millones cuatro años antes.

A pesar del ajuste comercial, el déficit de la balanza de pagos se ha incrementado por la ausencia de inversión extranjera y la fuga de capitales.

En un país con altísima dependencia de bienes importados, tal caída significó un gran desabastecimiento de bienes de consumo, incluyendo los de primera necesidad, lo que, junto con el acaparamiento y el auge del mercado negro, explica tanto la hiperinflación como la pérdida de apoyo popular del gobierno.

Desde el punto de vista estrictamente económico, la gravedad se refleja en tres indicadores que, lejos de "acomodarse", siguen avanzando y cada vez a mayor velocidad. Se trata del:

- Avance del nivel de los precios

- Alza del tipo de cambio en el mercado marginal (prácticamente el único al que se puede acceder)

- La caída del stock de reservas en poder del Banco Central.

Los precios aceleran a fondo
La clara tendencia hiperinflacionaria que comenzara a insinuarse el año pasado se está profundizando nítidamente en 2017.  Tal es así que las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) para este año ubican el avance de los precios en orden del 720%.

En línea con estas estimaciones, la consultora Ecoanalítica prevé en sus perspectivas para 2017 que el dólar negro cerrará el año en 8.100 bolívares.

Si la proyección de la inflación ya luce "disparatada", para 2018 todo es mucho más grave:  se estima que rozará el 2.100%. Y, si todo sigue así, para 2020 el número rondaría el 4.700%.

Así, según estas previsiones que elabora el organismo que dirige Christine Lagarde, los precios se multiplicarán por 8 en 2017. Y volverán a hacerlo por más de 21 en 2018.

Esto significa que se multiplicarían por casi 178 en dos años. Es decir: el equivalente a una subida de precios del 17.700% en solo dos ejercicios.

El organismo señala que el país "sigue inmerso en una profunda crisis" y recuerda que, tras una contracción prevista del 7,4% en 2017, su PBI seguirá derrumbándose el próximo año un 4,1%.

El desempleo también irá en alza: pasará del 21,2% del 2016 a casi 30% en 2018.

Estos datos cobran especial relevancia en un país donde el salario mínimo apenas supera los 40.000 bolívares (alrededor de 10 dólares) y el cortocircuito del sistema de precios echó por tierra el poder de compra de la divisa nacional.

As+i, la moneda estadounidense se ha convertido en la referencia de una economía que está prácticamente sumergida. En definitiva, aumentan los precios, no así los salarios y el poder de compra se desploma.

A esta circunstancia hay que sumar los problemas de desabastecimiento y decisiones políticas que alientan la incertidumbre del consumidor.

En diciembre pasado, el Gobierno de Nicolás Maduro ordenó retirar de la circulación cerca de la mitad del dinero en efectivo de su país, representado por los billetes de 100 bolívares, lo que generó toda clase de inconvenientes a la población.

Se agranda la brecha entre el blue y el dólar oficial
En la actualidad conviven en el mercado legal dos tasas de cambio distintas: la Dipro (a 10 bolívares por dólar) y la Dicom (por encima de los 700 bolívares).

Más allá de ambas, funciona -y de manera mucho más aceitada- la paralela que opera con enorme volatilidad y que por estos días ronda los 4.500 bolívares.Obviamente el arbitraje y la corrupción que generan estos diferenciales son enormes.

Al primero de ellos (Dipro) se lo denomina "protegido" ya que es dirigido a "bienes y servicios y remesas identificadas como prioritarias".

En cuanto al Dicom (Cambio de Divisas Complementarias), se aplica para el resto de los productos de consumo y servicios.  Comenzó a operar en marzo del año pasado en 200 bolívares y que hoy vale 3,5 veces más.

Para el economista José Gregorio Piña, el comportamiento del Dicom está ajustándose a un parámetro ortodoxo "porque coincide con la relación entre base monetaria y las reservas internacionales".

En un intento de "perfeccionar" el acceso a la moneda extranjera por parte de los sectores productivos y de la población en general, recientemente el presidente Nicolás Maduro anunció la activación de un nuevo modelo de Dicom.

"He decidido activar un nuevo modelo de Dicom que permita perfeccionar y construir a mediano plazo, con éxito temprano de corto plazo, un sistema de acceso a las divisas de todos los sectores productivos y de todos los venezolanos y vencer al dólar negro", dijo en cadena obligatoria de radio y televisión.

"Pido el apoyo en todas las formas posibles del empresariado (...) Vamos a derrotar al dólar criminal de Miami (paralelo), tenemos que vencerlo", instó el gobernante.

En igual sentido, el ministro de Economía y Finanzas, Ramón Lobo, indicó que este nuevo modelo derrotará "definitivamente" al billete verde no oficial.

Pero para el analista Orlando Ochoa, el sistema seguirá siendo discrecional. Agrega que no hay divisas suficientes para que logre suplir las necesidades del mercado.

"Ya hemos tenido sistemas de subastas que en ningún momento han sido públicas o abiertas. Tampoco ha existido fluctuación cambiaria, ni un incremento en la oferta cuando hay una severa restricción", dijo.

En cuanto a la "lechuga verde" (así se lo llama al dólar "blue" venezolano), en los últimos meses mostró un comportamiento bastante errático. Luego de comenzar el año con un valor del orden de los 3.600 bolívares por dólar, trepó hasta los 4.400 a mediados de febrero, para luego derrumbarse hasta un nivel por debajo de los 2.900.

Pero con el recrudecimiento de la crisis política, en particular con el fallido intento del Poder Ejecutivo de disolver el Parlamento, el tipo de cambio marginal tomó nuevo impulso para ubicarse por encima de los 4.500 bolívares.

Esta verdadera montaña rusa se debió, según los analistas, a la falta de liquidez de efectivo en el país, a partir del canje de billetes de 100 bolívares, el pago del impuesto a la renta por parte de las empresas, la baja estacional de la demanda e incluso, el nerviosismo previo a los anuncios en materia cambiaria que finalmente concretó Maduro.

"En este período, buena parte de las empresas dejan de demandar dólares para acumular bolívares y así pagar el impuesto", explicó Henkel García, director de la firma Econométrica. Con los últimos precios, es 450 veces superior a la cotización del Dipro y 6,3 veces mayor con respecto al Dicom.

La deuda se paga, pero las reservas tocan un piso
El último dato publicado por el Banco Central indica que las reservas netas sólo llegan a u$s10.600 millones. En dos años, el país ha perdido una cifra equivalente y que la mayor parte del monto actual está en lingotes de oro.

Frente a esta cifra, la deuda de bonos externos del Gobierno y PDVSA asciende a unos u$s60.000 millones. Buena parte de esa cifra proviene de cuando el presidente Hugo Chávez tomó el poder hace casi dos décadas.

De ese total, unos u$s8.500 millones deben cancelarse este año y por lo menos otros u$s8.000 millones en 2018, cifras que según los economistas erosionarán mucho más las tenencias que, por cierto, constituyen la última defensa contra un default.

Para evitar esa situación, le resultará necesario a la nación bolivariana que la cotización del petróleo sea mucho más alta que la actual. Y eso parece poco probable durante el próximo año o en 2019.

Los expertos afirman que el precio del crudo tendría que elevarse al menos u$s15 por barril -hasta ubicarse en unos u$s70- para mejorar sustancialmente la situación financiera del Gobierno y de Petróleos de Venezuela (PDVSA), su petrolera estatal.

"Ellos todavía tienen conejos en el sombrero", dijo Walter Molano, economista jefe de BCP Securities, quien agregó que "harán todo lo posible para honrar los pagos de la deuda con la esperanza de que la producción de petróleo cambie y suban los precios del crudo".

De no concretarse esta suba, naturalmente surgirán problemas crecientes para hacer frente a los compromisos con acreedores del exterior.

"La probabilidad de un incumplimiento está aumentando", dijo Stuart Culverhouse, jefe de investigación de ExotixPartners, un banco de inversión con sede en Londres que negocia bonos venezolanos para sus clientes.

"Hasta ahora su disposición a pagar ha sido bastante firme, lo que es sorprendente debido a la situación política. Pero vale preguntarse por cuánto tiempo será así, ya que se está gastando más en los pagos de la deuda que en las importaciones", concluyó.

 

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