Economía

¿Una crisis sobrevaluada?: para el equipo económico, la caída real en el consumo es de apenas un 3%

05-05-2017 Los funcionarios no cuestionan la veracidad de las cifras del INDEC, pero creen que no son representativas del mercado. Observan que el relevamiento sólo considera lo que ocurre en determinados puntos de venta, pero no contempla un factor clave que ha ganado protagonismo en la clase media
Por Claudio Zlotnik
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El funcionario del Palacio de Hacienda sonríe, toma su lapicera con firmeza y subraya un dato sobre la planilla del INDEC

Pregunta en voz alta: "Sinceramente, ¿alguien puede creer que la caída del consumo es tan grande como la que marca acá?".

El cuestionamiento a la entidad -a diez años de la intervención liderada por Guillermo Moreno- conmueve al grupo de empresarios que lo escuchan.

El funcionario lo percibe, y por eso rápidamente aclara: "No me refiero a la veracidad de los números", remarcando que nadie en el Gobierno desconfía del organismo oficial.

Pero sí muestra una aversión a creer que las cifras que informa deban ser interpretadas de forma lineal cuando se habla de ventas en comercios.

Al igual que él, son varios quienes en el Palacio de Hacienda que sostienen que la caída del consumo que publica el INDEC está sobredimensionada.

Este tema es uno de los grandes "debes" del macrismo y, por cierto, uno de los argumentos críticos preferidos por la oposición.

No es para menos, ya que los indicadores en góndolas y shopping centers continúan mostrando retrocesos, a contramano del retorno a la sendero del crecimiento que pregona el Gobierno.

Ya sea que se trate de los censos del INDEC, de datos sectoriales o de los sondeos de la Confederación Argentina de Comercio (CAME), cada nueva noticia sobre una caída del consumo equivale a una cachetada para el plan económico.

En los primeros dos meses de 2017, las cadenas relevadas por el organismo oficial facturaron $50.815 millones. Es decir, 19% más que en igual período del año anterior, contra una inflación minorista anual del 36%, de acuerdo con el IPC Congreso.

No obstante, cuando hablan en privado, los funcionarios dejan entrever su desconfianza en los números y sostienen que el descenso real ha sido mucho menor del que mensualmente se informa.

"¿Quién puede pensar que el consumo masivo está 14 o 15 puntos por debajo respecto del año pasado?", se despacha el funcionario. "Eso no es así: la caída no es de más de tres puntos", agrega.

Queda claro que la diferencia entre 14% y 3% no es una brecha menor, y que tampoco entra en la categoría de "error estadístico". ¿Cómo es posible semejante divergencia? Para integrantes del equipo económico, responde a una cuestión de criterio en la medición.

Concretamente, a un factor clave del que diera cuenta iProfesional en diciembre: en medio de la crisis, los argentinos ampliaron su "mix comercial".

Ya no realizan sus compras preferentemente en grandes supermercados (que son los que considera el INDEC), sino que reparten sus consumos entre centros mayoristas, autoservicios y los formatos de cercanía.

Esta diversificación, consideran en Hacienda, contempla a cadenas mayoristas -como Vital, Makro, Maxiconsumo o Diarco, entre otras- que vienen ganando una notable participación.

Tal es así que estos establecimientos han tenido que aggiornarse para poder capitalizar la mayor presencia de la clase media, que recurre a ellos para lograr ahorros de entre un 30% y un 50% en varios productos de la canasta.

Inconsistencias bajo la lupa
En el Palacio de Hacienda creen que las mediciones del INDEC sufren de "inconsistencias técnicas". Y que estas deben ser tenidas en cuenta al sacar conclusiones sobre el comportamiento del consumo.

"No tienen el deflactor correcto", es la jerga técnica que utiliza un funcionario del equipo económico al dialogar con iProfesional.

Además, revela que en el Ministerio de Hacienda, "para evaluar la situación del consumo privado se mira con mayor detenimiento la evolución de otro rubro: las Cuentas Nacionales".

Es que en ellas no sólo aparece la facturación de grandes supermercados, sino lo que ocurre en toda la cadena comercial.

De las mismas -añade el funcionario- surgen los principales datos sobre oferta y demanda global en la economía: "Es un indicador muy abarcativo sobre precios implícitos e ingresos de los asalariados".

Consigna que se elabora sobre bases que pueden compararse entre sí, lo que le da verosimilitud a las conclusiones.

En otro orden, recuerda que un documento de la OCDE (titulado "Defendiendo las Cuentas Nacionales") argumenta en favor de utilizar este registro, "ya que permite medir los volúmenes de toda la economía".

Para el Ministerio, el hecho de que el INDEC no contemple la apreciable diversificación del consumo le quita veracidad. Es decir, lo que sucede en canales mayoristas, almacenes, autoservicios chinos o locales de cercanía, como Día, Carrefour Express o Chango Más.

No es que el organismo oficial efectúe mal el relevamiento en las grandes cadenas, sino que no está considerando los profundos cambios en los hábitos de compra de la población.

Además, sus integrantes enfatizan que la incorporación de estos canales cobra mayor relevancia en momentos recesivos, porque la diferencia de precios se torna más gravitante.

Una investigación de la consultora Nielsen revela que para todos aquellos clientes que pasaron del supermercado tradicional al formato discount o al mayorista, la capacidad de compra se les incrementó hasta un 20%.

¿Qué opinan los economistas? Por lo pronto, algunos han tomado cartas en el asunto. Fausto Spotorno, director de la consultora de Orlando Ferreres, señala que el indicador de Cuentas Nacionales "es lo mejor que hay" a la hora de sacar conclusiones.

Sin embargo, muestra algunos reparos sobre su real dimensión ya que, por ejemplo, no considera el nivel de stock de los bienes de consumo. Esto significa que, por ejemplo, si alguien importa bienes y no los puede comercializar, en Cuentas Nacionales aparece como que los mismos fueron vendidos.

A diferencia de la Argentina, en los Estados Unidos sí existe un indicador que contiene información anual con el desglose pormenorizado sobre las compras efectuadas por los particulares.

Aquí, por ahora, sólo hay una manera indirecta de sacar una estimación sobre la evolución, pero sin ningún tipo de detalles. Es la única forma para complementar los datos del INDEC con datos suministrados por las diferentes consultoras privadas especializadas en consumo.

Según el estudio nacional Pulso Social que realiza la firma CCR:

- En 2012, sólo el 16% manifestó haber recurrido alguna vez a un supermercado mayorista

- En 2013, esa cifra ya había aumentado a un 37% del total

- Desde entonces, el crecimiento de este canal siguió acentuándose

De acuerdo con investigaciones de la consultora Kantar, en 2013, este canal concentraba el 4,4% de las ventas vinculadas con el consumo masivo. Tres años después, pasó a tener un share del 8%.

Es decir, duplicó su inserción en la comercialización de lácteos, productos de almacén, bebidas, artículos para el cuidado personal y del hogar. Justamente, se trata de rubros en los que se hacen fuertes las cadenas de supermercados.

El boom de los mayoristas contrasta con la contracción de las grandes cadenas (hipermercados y supermercados), que perdieron cerca de cuatro puntos de participación.

En sus mediciones, el organismo sólo considera a establecimientos como Carrefour, Coto, Jumbo o Disco, entre otros, pero deja de lado a los mayoristas.

Cambios de hábito
Cualquier consumidor que en los últimos meses haya recorrido las góndolas de Vital, Diarco, Maxiconsumo o Makro habrá notado cómo han ido cambiando su estrategia comercial para atender a la clase media.

Ahora permiten compras por unidad o en pequeñas cantidades -a precios más bajos- y además, en forma paulatina, fueron incrementando su oferta de productos. Incluso han lanzado promociones.

En varios de ellos hasta comercializan cortes de carne y, de cara a los próximos meses, prevén agrandarse con la instalación de panaderías.

De acuerdo con Kantar WorldPanel, la facturación de los establecimientos mayoristas a los consumidores finales se duplicó en apenas dos años.

Según esta consultora, ya les arrebataron más de 300.000 clientes a las grandes cadenas, gracias a la agresiva política de precios que impulsaron.

Otro canal que gana terreno son las ferias de barrio, que tampoco entran en el radar del INDEC. Cada semana llegan a 65 puntos de la Capital y a cientos del Conurbano.

Según el Gobierno porteño, en la Ciudad las visitas crecieron entre un 50% y un 100% dependiendo de la zona.

Los funcionarios estiman que los productos (cuyos precios se acuerdan periódicamente tomando como referencia los del Mercado Central) llegan a más de 100.000 vecinos cada mes.

De acuerdo con relevamientos del Gobierno porteño, los valores de varios productos básicos de la canasta básica alimentaria son entre 20% y 50% más bajos que los de comercios tradicionales.

El INDEC tampoco contempla a los autoservicios chinos, que si bien perdieron mercado todavía reúne un 28% del total de las ventas de productos de la canasta básica.

Más allá de las discusiones por las estadísticas -y habiendo transcurrido el primer cuatrimestre-, el Gobierno no puede contar con datos positivos suficiente como para festejar la marcha de la economía.

Contemplando el inevitable acercamiento del calendario electoral, la urgencia por mostrar un jardín de brotes verdes se acrecienta.

 

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