Economía

Sancor, cerca de convertirse en Sociedad Anónima, negocia ayuda del Gobierno y busca inversores

16-05-2017 La empresa convocó a una asamblea para el 30 de mayo para modificar su estatuto. El Ejecutivo ya le entregó $200 millones pero condiciona el resto del crédito a que la empresa se reestructure. Tensión con Santa Fe                 
Por Juan Manuel Barca
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

En medio de tironeos políticos por el modelo a seguir y un clima de tensión por la demora en la llegada de fondos, Sancor dio un nuevo paso en su reestructuración con la convocatoria a una asamblea extraordinaria el 30 de mayo. Allí la mayor cooperativa del país avanzará con su conversión en Sociedad Anónima, como parte de un programa que incluye la reducción de 1.000 empleos en los próximos meses, a cambio de la conformación de un fideicomiso diseñado por el Gobierno.

En la sede central de Sunchales, en Santa Fe, 1.500 tamberos votarán ese día a partir de las 8.30 la "delegación en el Consejo de Administración y/o apoderados de Sancor Cooperativas Unidas Limitada para que negocien las condiciones, contrataciones, cláusulas contractuales, términos y condiciones y demás documentación para implementar el Plan SanCor, el Fideicomiso Financiero de Administración y suscribir los documentos necesarios", según reza la convocatoria firmada por el presidente Gustavo Ferrero.

Los cambios, ansiados por las autoridades, tendrán lugar luego del envío de un nuevo auxilio a la empresa láctea. El viernes pasado a última hora, el Ejecutivo le giró $200 millones de un total de $450 millones comprometidos, decisión que despertó el enojo de las autoridades de Santa Fe.

"Tardaron 40 días en asistir a la empresa, le hicieron perder millones y ahora la siguen condicionando", denunciaron desde la provincia el fin de semana. 

El 5 de mayo pasado el gremio lechero Atilra aceptó reducir los aportes patronales a toda la cadena láctea y rediscutir el convenio colectivo. A cambio, los funcionarios nacionales acordaron el envío de $450 millones del Fondo para el Desarrollo Económico Argentino (Fondear), que depende del Ministerio de Producción, a cargo de Fransciso Cabrera. Pero ahora las autoridades condicionan la entrega del resto del préstamo a los resultados de la asamblea.

La expectativa oficial es que la cooperativa modifique su estructura para cancelar su deuda de u$s280 millones -entre cuyos acreedores figura la AFIP- y avanzar en la venta de sus activos más rentables, como son los quesos. No sería la primera vez que Sancor se desprende de una de sus líneas. En junio de 2016 Vicentín se quedó con el negocio de los yogures, postres y flanes de la fabricante de lácteos a cambio de u$s100 millones. Pero la operación no alcanzó para salir de la crisis.

"El complejo industrial pasará posiblemente a ser una SA para que otra industria participe de las acciones", anticipó el subsecretario de Lechería, Alejandro Sammartino, en declaraciones radiales recientes.

El funcionario explicó que no buscan "salvataje ni asistencialismo" sino "trabajar en el plan de reestructuración". Asimismo, respaldó a los directivos de la empresa y responsabilizó de los problemas al gobierno kirchnerista, el gremio y a Venezuela, quien debe a la empresa más de $1.000 millones.

iProfesional consultó fuentes de la empresa pero prefirieron guardar silencio. El Consejo de Administración decidió abandonar el esquema cooperativo en su reunión del 28 de marzo pasado, luego de que los funcionarios le rechazaron la presentación de diversas propuestas. Ahora ese espíritu empezó a madurar entre los propios socios que el 30 de mayo deberán definir si modifican los estatutos de la emblemática compañía para frenar la sangría de productores y reducir las pérdidas operativas, que alcanzan los $200 millones por mes.

"Con los tamberos que hablo te dicen que 'ya está', la mayoría va a optar por que se haga una Sociedad Anónima", dijo a iProfesional el titular de la Asociación de Productores Lecheros (APLA), Juan Manuel Otero, cuyo padre proveyó de leche a Sancor. 

En el último tiempo, la empresa dejó de recibir la materia prima de buena parte de los más de 22 tambos asociados, que pasaron a venderle a la competencia y, en algunos casos, a enviar las "vacas gordas" al matadero, incluso las preñadas. El mayor miedo, no obstante, es lo que puede venir después.

"El Plan Sancor va a generar un desastre social muy grande y la producción no se va a recuperar tan rápido", advirtió Otero. 

Tironeos
La reestructuración también genera tensiones entre la Nación y Santa Fe. Mientras el Gobierno apuesta a seguir un camino similar al de Milkaut, la provincia prefiere que los cambios se implementen sin abandonar la cooperativa.

Luego de convertirse en Sociedad Anónima, Milkaut fue vendida en 2011 a la francesa Bongrain en una operación que incluyó denuncias de vaciamiento. Con todo, "la idea es vender a Sancor en partes antes que en su totalidad", señalan fuentes cercanas a la negociación. Ese es también el interés de los inversores. 

Las medidas previstas contemplan la posible salida de parte del management y la reducción de al menos 1.000 empleos en los próximos seis meses. La compañía propuso a los funcionarios en marzo pasado el cierre definitivo de cuatro establecimientos y despidos con indemnización en sus 16 plantas, administración, comercial y logística. De avanzar por esa senda se verían afectadas 29 localidades de todo el país, muchas de ellas dependientes de la actividad lechera.

En tanto, la gestión socialista de Miguel Lifschitz cuestiona a Gustavo Lopetegui por participar de las negociaciones con Sancor. El vicejefe de Gabinete formó parte de Milkaut y en 2009 fundó Pampa Cheese, dedicada a la exportación de quesos. El funcionario integró el directorio de esa empresa hasta 2015 junto a su par en el Gabinete, Mario Quintana, y el secretario de Comercio, Miguel Braun. Con la asunción de Mauricio Macri, los tres renunciaron a sus cargos dejando la firma de quesos a cargo de los hijos de Braun.

"Aquí hay intereses en juego. Hay sectores que tiene una mirada privatista. Hay dirigentes del gobierno nacional que están apostando a que vengan empresas extranjeras a comprar SanCor. Estamos hablando de (Gustavo) Lopetegui y (Mario) Quintana", disparó el fin de semana el ministro de Producción santafesino, Luis Contigiani. 

La postura de Santa Fe contrasta con el silencio adoptado por Córdoba, en donde también hay plantas de Sancor que sufren el parate. Las diferencias tienen fundamento político: en vistas de las elecciones de octubre, Lifschitz necesita polarizar con el macrismo, mientras que su par cordobés, el peronista Juan Schiaretti, prefiere mantener las buenas relaciones con Macri.

Mientras tanto, Sancor empezó a pagar parte de los $2.000 millones en pasivos que acumula entre salarios, materia prima, fletes e insumos. Los trabajadores recibieron en los últimos días $13.000, mientras que los tamberos aguardan el pago de la producción correspondiente al 24 y 28 de abril. La compañía fijó un precio mínimo de $5,15 el litro y decidió abonarlo en tres tramos del 33% a partir del 23 de mayo, el 30 de ese mes y el 7 de junio.

La entrega de fondos llegó justo en medio de un fuerte clima de malestar. El intendente de Tigre, Julio Zamora, mostró su preocupación el fin de semana por 650 trabajadores de la planta de Sancor en Don Torcuato, que no cobran hace dos meses. En tanto, Santa Fe volvió a registrar protestas en Centeno, donde los empleados hicieron un corte de rutas, y en Sunchales, donde se hizo una marcha del silencio.

En lo que va de mayo la recepción de leche descendió a 600.000 litros por día, un nuevo piso desde los 3 millones de litros que registraba Sancor antes de suspender sus actividades. Pero por la crisis no procesa el fluido sino que lo reenvía a otras cooperativas y productoras de lácteos. De la empresa dependen 4.400 trabajadores, 1.500 productores y más de 22.000 empleos indirectos.

SECCIÓN Economía