Ahora Brasil
Dueño de JBS admitió pagar coimas y prometió exponer la corrupción del Estado brasileño
19-05-2017 "Nos equivocamos y pedimos disculpas", dijo en un comunicado Joesley Batista, el empresario que presentó los audios a la Justicia que complican a Temer. Y justificó los sobornos: "El sistema brasileño que muchas veces crea dificultades para vender facilidades". La carta completa
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Joesley Batista, uno de los dueños del gigante cárnico JBS, pidió este jueves disculpas a los brasileños y reconoció que se realizaron "pagos indebidos a funcionarios" en medio del escándalo que ha puesto contra las cuerdas al presidente Michel Temer.

"Nos equivocamos y pedimos disculpas", manifestó Batista en un comunicado divulgado la noche de este jueves.

Batista señaló, sin embargo, que el "espíritu emprendedor" de la compañía, uno de los mayores exportadores mundiales de carne, se veía interrumpido por un "sistema brasileño que muchas veces crea dificultades para vender facilidades".

Ese factor, dice el empresario, les llevó a "optar por pagos indebidos a funcionarios públicos".

"No honramos nuestros valores cuando tuvimos que hacerlo en diversos momentos con el Poder Público brasileño. Y no estamos orgullosos de eso", añadió.

Joesley ha firmado, junto a su hermano Wesley, también dueño de JBS, un acuerdo de colaboración con la Justicia en el que destapan toda una serie de corruptelas que salpican a políticos del país y al propio Temer, con la intención de "exponer con claridad, la corrupción de las estructuras del Estado brasileño".

Fue Joesley quien grabó en marzo pasado a Temer en un encuentro en el que el mandatario dio supuestamente el aval para comprar el silencio del expresidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, preso por corrupción.

A raíz de esa grabación, la Corte Suprema de Brasil ha abierto una investigación contra el presidente, quien hoy ha manifestado con rotundidad su intención de mantenerse en el cargo.

En la carta, Joesley Batista comentó que pese a dar explicaciones por lo que hicieron, "no hay justificación".

"Brasil cambió y nosotros cambiamos con él. Por eso estamos pidiendo disculpas. Asumimos un compromiso público de ser intolerantes e intransigentes con la corrupción", añadió la misiva.

"Pedimos disculpas a todos los brasileños e a todos aquellos a los que decepcionamos, que creyeron en nosotros. Enfrentaremos este difícil momento con humildad y lo superaremos madrugando y trabajando mucho", apostilló Batista.

No obstante, el empresario dijo que "en otros países fuera de Brasil fueron capaces de llevar a cabo los negocios sin violar la ley".

A continuación el texto completo:

"Hacemos errores y disculpas.

No honramos nuestros valores cuando tuvimos que interactuar en varias ocasiones con el Gobierno de Brasil. Y no orgulloso de ello.

Nuestro espíritu empresarial y fuerte deseo de lograr, cuando se enfrentan a un sistema brasileña que a menudo crea problemas para vender las instalaciones, nos han llevado a optar por pagos indebidos a funcionarios públicos.

Aunque podemos tener explicaciones para lo que hicimos, no tenemos excusas.

En otros países fuera de Brasil, hemos sido capaces de expandir nuestro negocio sin transgredir los valores éticos.

Así se construyó un grupo empresarial generador de más de 270 000 puestos de trabajo directos, con los equipos extraordinarias y competentes, que operan 300 fábricas en cinco continentes y ofrecer productos de calidad mundial.

Brasil ha cambiado, y que cambiar con él. Así que vamos más allá de la disculpa. Aquí se supone un compromiso público a ser intolerante e intransigente con la corrupción.

Hemos firmado acuerdos con la fiscalía. Estuvimos de acuerdo en participar en alguno de los mecanismos de investigación más incisivos existentes y poner a disposición de la Justicia para exponer, con claridad, la corrupción de las estructuras estatales de Brasil.

Pedimos disculpas a todos los brasileños ya todos los que decepcionados, que creen y animan para nosotros.

Vamos a enfrentar este difícil momento con humildad, y superar desde temprano y trabajar duro".

Joesley Batista

J & M Holdings

¿Quién es Joesley Batista?
"Todo el mundo acabará preso". La advertencia la lanzó hace unas semanas Batista, el dueño de la mayor empresa cárnica del mundo (JBS) que, acorralado por varios escándalos de corrupción, trata de salvar la piel poniendo contra las cuerdas al presidente brasileño Michel Temer. 

El también propietario de las famosas Havaianas, de 44 años, con una influencia política conocida en Brasilia, grabó en secreto a Temer, según el diario O'Globo, en una reunión en la que trató de sobornos para callar a Eduardo Cunha, el detenido arquitecto del impeachment a la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, según informó AFP.

El presidente del conglomerado J&F, un negocio familiar que logró internacionalizar junto a su hermano Wesley, entregó supuestamente esa prueba explosiva a la justicia a cambio de beneficios.

El despacho de la Presidencia negó tajantemente la acusaciones, pero el terremoto político volvió a estallar en Brasil un año después de la destitución de Rousseff.

Y aunque, hasta ahora, el personaje más temido por los políticos era Marcelo Odebrecht, el expresidente de la constructora Odebrecht en el centro del megafraude a Petrobras, fue el poderoso y desconocido magnate del agronegocio que hace tambalear al gobierno Temer. 

Lo hizo, además, de forma express y supuestamente con pruebas flagrantes hasta ahora inéditas en la operación Lava Jato, que investiga la corrupción en Petrobras.

Las investigaciones sobre sus empresas empezaron en julio de 2016, cuando los fiscales trataron de averiguar si Batista pagó sobornos para la liberación de recursos mediante fraudes a fondos de inversión, en un caso que lo relacionaba con el exdiputado Cunha. 

La fiscalía general llegó a pedir en febrero su renuncia al frente de J&F y el bloqueo de bienes al 66 hombre más rico de Brasil, con una fortuna estimada de unos 890 millones de dólares, según la revista Forbes.

Pero firme, y asegurando que J&F "no hizo nada mal", Batista fue sobreviviendo a las tempestades. Una de las peores cuando, en marzo, JBS se vio envuelto en la llamada operación "carne débil".

Su firma fue acusada junto a otros frigoríficos de pagar sobornos a funcionarios para autorizar la venta de carne adulterada y el uso de ácidos y sustancias supuestamente cancerígenas para maquillar cortes vencidos o en mal estado, generando una crisis monumental en el sector. 

Tras ese caso que dañó severamente la imagen del gigante agropecuario mundial, JBS se vio citada la semana pasada en otra investigación sobre presuntos fraudes en préstamos otorgados por el banco de fomento BNDES a la empresa, que habrían ocasionado pérdidas de u$s380 millones al erario público.

La firma, otra vez, negó todo. La bomba que tiene en vilo a Brasil estalló con Joesley de viaje. Según la prensa, sólo volverá para declarar ante la Policía federal el lunes, cuando probablemente ya se sepa si "todo el mundo" cayó o no, como él advirtió. 

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