Management

Si no vas a ser el mejor de tu profesión o tu negocio, ¿cambiarías tu vida laboral?

30-05-2017 Nunca es tarde para reinventar la carrera profesional. De qué manera "vender" mejor los éxitos ya conseguidos e invertir en la formación adecuada
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Reinventarse profesionalmente implica un esfuerzo casi insuperable, pero más de uno se lo plantea una vez que llega a la conclusión de que no será un número uno en su actual profesión.

Alguien que se animó a ir por el título de líder absoluto es el corredor Fernando Alonso, quien está a punto de iniciar un gran cambio en su carrera profesional como piloto: afrontar el reto de las 500 Millas de Indianápolis.

Se trata del evento deportivo con más público del planeta, no sólo por la repercusión mediática global sino porque en el circuito ovalado de cuatro kilómetros caben más de 350.000 personas.

Los monoplazas alcanzan velocidades promedio de hasta 370 kilómetros por hora, y el reto para Alonso es ganar la Triple Corona -el GP de Mónaco, Las 24 Horas de Le Mans y las 500 Millas de Indianápolis-, algo que sólo consiguió hasta la fecha el británico Graham Hill.

El reto de Alonso se puede aplicar como metáfora a la reinvención de cualquier profesional que siga el consejo, cada vez más habitual, de cambiar radicalmente de carrera, de profesión, actividad, sector o trabajo para solucionar el déficit de capacidades adecuadas al mercado laboral, para encontrar un nuevo empleo o conseguir oportunidades laborales nunca vistas.

La cuestión es si en esta transformación profesional completa resulta indispensable ser el número uno, para que merezca la pena el cambio.

La respuesta es que reinventarse es ser capaz de maximizar en otro sector o profesión aquello que mejor sabes hacer. Ése será el triunfo profesional que se obtiene de esa transformación.

Una de las primeras estrategias para conseguirlo es crear la propia empleabilidad. Para ello habrá que tener en cuenta la necesidad de venderse como una empresa o un producto, y diseñar la nueva carrera profesional pensando en quién puede invertir en tu talento.

En todo caso, analizar si quizá no se encaja en los puestos obtenidos hasta el momento y revisar la forma en la que se plantea el CV para adecuarse al nuevo mercado laboral o a las circunstancias.

Cambiar aquello que no funcionó en la búsqueda de otras posiciones; diseñar un plan de carrera y observar qué reclama el mercado.

También es necesario analizar qué sector te conviene y dónde puedes desarrollar mejor tu nueva carrera. Debes ser diferente en un mercado de trabajo hipercompetitivo. Pero tienes que concretar esa diferencia. Necesitas nuevas habilidades y capacidades profesionales que demanden los empleadores.

Pero cuidado: esas habilidades cambian constantemente y exigen la reinvención permanente. Por eso centrarse en un enfoque demasiado genérico es un error.

El camino será más sencillo si se destacan las funciones y se determina en qué sectores puedes sobresalir, argumentando en qué eres único.

¿Qué experiencia se debe demostrar en la nueva etapa? No está de más tener un número determinado de casos de éxito que te avalen, una especie de "bagaje" que te reafirma profesionalmente. Y, una vez más, resulta indispensable saber vender esa experiencia.

Lo que sabes hoy no es relevante. Importa lo que puedes llegar a saber, teniendo en cuenta los cambios disruptivos y la velocidad a la que éstos se producen.

Por eso es importante realizar inversiones a corto plazo ya que se trata de adquirir conocimientos o desarrollar habilidades rápidas y aplicables de forma inmediata (un lenguaje de programación, un idioma exótico, una tecnología innovadora) aunque tengan una fecha de caducidad.

Tampoco hay que descartar que se abran segundas oportunidades incluso si no te formaste en determinadas carreras, según indica Expansión. Puedes prepararte para ciertos puestos y perfiles, porque es posible dirigir la formación hacia ámbitos complementarios que ofrecen oportunidades.

 

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