Economía
Acuerdo automotor: hay "pases de factura" por importaciones y fuerte puja por convenios
06-06-2017 Las fabricantes argentinas están incumpliendo la relación prometida entre importaciones y exportaciones. El Gobierno amenaza con la aplicación de multas, mientras el sector autopartista enciende la alarma por la caída de la actividad. En tanto, la flexibilización laboral se instala en la agenda
Por Juan Manuel Barca
Recibí nuestro newsletter diario SUSCRIBIRME
A-
A+

Con la crisis política en Brasil como telón de fondo, el Gobierno pondrá en marcha este jueves el acuerdo automotor a través de medidas que apuntan a relanzar la actividad y un llamado de atención a los empresarios para evitar un mayor deterioro del intercambio comercial con el país vecino.

Ese será el objetivo de la primera reunión de trabajo tras la firma del plan en marzo para producir un millón de autos, abrir nuevos mercados y atraer inversiones por u$s5.000 millones de acá al 2023.

Desde las 10 horas del jueves, el Ministerio de Producción recibirá a las asociaciones que nuclean a las terminales (Adefa) y a las autopartistas (Afac), así como el gremio metalmecánico (Smata) y metalúrgico (Uom).

El primer paso será discutir la agenda y formar las comisiones de trabajo dedicadas al análisis de los costos logísticos, impositivos y laborales, entre otros puntos.

"La idea de estos encuentros, que van a ser periódicos, es discutir a mediano plazo y hacia dónde va el sector", señalaron a este medio fuentes de la cartera que encabeza Francisco Cabrera.

Lo más novedoso es el pedido que harán las autoridades a las terminales para reducir el desbalance comercial ocasionado por las crecientes importaciones.

"Las empresas deberán presentar acciones correctivas para cumplir el Flex con Brasil", confirmaron a iProfesional desde Producción.

El Flex es una tasa que define el grado máximo de desnivel en el comercio bilateral de autos terminados y autopartes, pero que la mayoría de las fabricantes no cumple.

En noviembre pasado, el Gobierno ya había intimado a las empresas con un decreto en el Boletín Oficial, en el que anunció que multará a las que estén en falta. Se calcula que las deudas acumuladas superan los u$s600 millones.

Así, las automotrices excedidas deberán compensar con más exportaciones antes del 2019 o pagar una sanción, mecanismo que aún no fue reglamentado. Por ese motivo, el vicepresidente de Hyundai Argentina, Ernesto Cavicchioli, anunció en marzo su decisión de no importar desde Brasil.

Por otra parte, las empresas deberán presentar el jueves proyectos de localización de nuevos proveedores autopartistas e identificar necesidades prioritarias en infraestructura.

Se evaluará también la creación de un centro tecnológico sectorial con aportes mixtos, mientras que a los sindicatos se les pedirá metas de ausentismo -el plan es bajarlo del 10 al 3%- y pautas de productividad, que los empresarios quieren trasladar a los convenios.

Uno de los puntos clave del denominado Plan 1 Millón es la apertura de mercados para reemplazar a Brasil, que absorbe el 70% de los vehículos argentinos.

En la reunión se hará un seguimiento del acuerdo alcanzado en abril para exportar con arancel cero a Colombia, adonde se podrán colocar 42.000 unidades por u$s700 millones en el cuarto año.

También analizarán los recientes beneficios habilitados por el Gobierno para importar autos eléctricos. La empresa china BYD prevé producir buses eléctricos en el país, con una inversión de u$s100 millones y 300 nuevos empleos.

Por último, la mesa sectorial hará un repaso de los avances de la Ley de Autopartes que brinda beneficios fiscales a las terminales, con el objetivo de elevar la integración nacional hasta un 35%.

La única que cumple por ahora esos parámetros es Toyota, una de las pocas que no se vio afectada por la recesión en Brasil. Cabrera visitó semanas atrás las plantas de esa firma y Nissan en Japón para conocer las últimas tendencias del mercado automotriz.

Nao tem fim
En los últimos días, el Gobierno se entusiasmó con la leve recuperación de Brasil, del 1%, en el primer trimestre.

Según un informe reciente de Abeceb, la mejoría del principal socio del Mercosur se reflejó en un fuerte crecimiento de las exportaciones argentinas, que en mayo aumentaron 26% y registraron envíos por más de u$s900 millones.

En el caso de las ventas industriales, estuvieron lideradas por vehículos de carga, omnibus y autopartes.

Pero otros datos hacen que sigan encendidas las luces de alerta en los despachos oficiales. Es que el flujo de importaciones desde ese destino "nao tem fin".

Su dinamismo se mantuvo por séptimo mes consecutivo y alcanzó los u$s1.536 millones en mayo, un alza de 27,5% interanual.

Es el máximo valor registrado para un quinto mes desde 2013. Así, el rojo comercial ya alcanza los u$s3.000 millones. 

Justamente, el rubro automotor es el que engrosa más de la mitad del desequilibrio comercial. Por la guerra de precios en Brasil y la apreciación del peso, siete de cada 10 vehículos vendidos provienen del país vecino.

Así, las terminales siguen importando vehículos por encima del Flex.

La fórmula establece que por cada dólar exportado a Brasil en autopartes y vehículos, las empresas locales pueden traer de ese mercado por hasta 1,5 dólares sin arancel. Hoy varias terminales y autopartistas grandes llegan hasta 1,9 dólares.

Ya el año pasado, las fabricantes exigían un tope superior al vigente para evitar el cierre de fábricas.

"A mí el flex, como mecanismo, me parece una enorme tontería. Si lo volvieran a llevar a 1,9 dólares no es grave. Pero seguir en 1,5 como está ahora, en el caso nuestro, puede significar no fabricar más autos en Ferreyra para el mercado local", advirtió el titular de Fiat Chrisler Automobiles, Cristiano Rattazzi.

La contrapartida del mayor nivel de compras externas fue una menor actividad en las plantas locales, donde continúan cerca de 3.000 suspensiones.

Según datos de Adefa, pese al repunte de mayo, la producción acumula una caída de casi 5% entre enero y mayo. 

Como contrapartida, que las ventas a concesionarios subieron un 18% en igual lapso.

El bache de unidades hechas en casa fue cubierto en buena parte con autos brasileños, un boom que junto al de las propiedades refleja la tendencia a la dolarización.

Autopartistas, en problemas
Afectadas por la competencia, los fabricantes de piezas ahora ven con preocupación el incumplimiento del Flex ya que, en su opinión, favorece la salida de inversiones y reduce el mercado de los componentes nacionales.

Para este año se estima una producción de 460.000 unidades y ventas por arriba de las 780.000.

"Es un problema que no se produzca en Argentina. Si no hay certezas de multas, van a seguir trayendo autos de Brasil", advirtió a iProfesional el titular de Afac, Raúl Amicone.

El "efecto Temer" podría agravar aún más la delicada situación de la industria. Cabrera se mostró esperanzado la semana pasada en que "se separe la crisis política de una eventual crisis económica".

Pero si la situación no se soluciona rápidamente, algunas consultoras como Ecolatina advierten que "la incipiente recuperación del país vecino puede marchitarse, acotando las perspectivas de recuperación de la actividad local".

Por el momento, las terminales siguen de cerca dos variables del gigante sudamericano: la confianza del consumidor y el tipo de cambio. Una se relaciona con la demanda futura de autos argentinos y la otra, con los costos para competir.

"Hasta ahora no ha habido cambios en los pedidos", señalaron fuentes de Adefa. No obstante, reconocen que las exportaciones se planifican con 60 a 90 días de anticipación. Por eso, hay que esperar.

Por lo pronto, mayo arrojó un crecimiento interanual de casi 10% de los envíos al exterior. Si bien el mayor dinamismo proviene de terceros países, enciende una luz de esperanza. 

Pelea por los convenios
Mauricio Macri está obsesionado con la búsqueda de nuevos mercados. En sus giras una y otra vez destaca lo importante que es para colocar productos argentinos y atraer inversiones.

Pero además, es una estrategia que le permite agitar la bandera de la competitividad. Así, en el rubro automotriz, la apuesta exportadora exige una reducción de los costos internos.

En su agenda, el Gobierno contempla mejoras logísticas, como la implementación del Bitrén (un camión con dos remolques), la baja de la carga tributaria (impuestos aduaneros, por ejemplo) y la disminución del costo laboral, un capítulo que genera tironeos.

Sucede que, mientras las empresas pretenden revisar los convenios laborales, los sindicatos se muestran reticentes a esa posibilidad.

"Hay que mejorar la productividad en otros aspectos y adecuar convenios laborales a la realidad de la industria", dijeron a este medio desde una terminal.

El reclamo, que es compartido por las autopartistas, apunta a instalar el banco de horas (hoy solo lo aplican las japonesas), fraccionar las vacaciones, extender la polivalencia o las tareas múltiples y reducir el número de delegados por planta, que hoy es de cinco cada 100 personas. También piden menores cargas sociales.

Estos son algunos de los cambios que implementó España con su Plan 3 Millones, modelo en el que se inspiró el Gobierno argentino para diseñar el acuerdo automotor.

Los empresarios pudieron conocer en detalle el programa español durante la gira de Macri en febrero pasado por ese país, en donde visitaron algunas plantas junto a sindicalistas de la Uom y Smata.

Los gremios, no obstante, niegan que haya habido conversaciones sobre los convenios o salarios en el marco de la mesa sectorial.

"No aceptamos flexibilización laboral", aseguró el secretario de organización de los metalúrgicos, Antonio Cataneo.

Desde Smata, en tanto, afirman que "el modelo a seguir es Toyota por ser la única que muestra resultados". La firma nipona es también la estrella de Macri: es de las más rápidas y ya incorporó cláusulas de productividad.

SECCIÓN Economía