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Este martes se reinicia el juicio que le puede costar el cargo a Temer

06-06-2017 Los siete jueces de la corte electoral juzgarán a partir de este lunes si en la campaña que llevó a la fórmula Rousseff-Temer al poder hubo "abuso de poder" y "financiación ilegal" procedente del megafraude a Petrobras. En tres días podría anular al Gobierno que se erigió en aquellos comicios
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Acorralado por graves acusaciones de corrupción, el presidente brasileño Michel Temer se enfrenta a partir de este martes al reinicio de un juicio ante el Tribunal Superior Electoral (TSE), que podría anular su mandato.

"La crisis Temer"; "Siete jueces, una sentencia"; "Bajo clima de incertidumbre, el TSE juzga el futuro de Temer", eran algunos de los titulares de los principales diarios brasileños del día del comienzo del juicio.

Brasilia, sede del gobierno y del Tribunal Electoral, amaneció en un clima de normalidad, a la espera de movilizaciones anunciadas por grupos de izquierda en las inmediaciones de la Corte cuando inicie el juicio, al caer la noche de este martes

El proceso, que hasta hace poco parecía condenado al fracaso, cobró relevancia desde que el pasado 17 de mayo salió a la luz una grabación en la que Temer parece dar aval al pago de un soborno, y que disparó los pedidos de renuncia y juicio político en su contra, que corren por una vía judicial paralela.

Ese audio, incluido en las declaraciones premiadas de ejecutivos del imperio cárnico JBS, desató una tormenta política en el gigante latinoamericano a sólo un año de la destitución de Dilma Rousseff, de quien Temer era vicepresidente.

Justamente, la elección de 2014 en la que ganó la fórmula Rousseff (PT, izquierda)-Temer (PMDB, centroderecha) está en el centro de las discusiones del TSE, que acumula ahora todas las miradas en Brasil, incluidas las de la tambaleante base aliada gubernamental.

Los siete jueces de la corte juzgarán a partir de las 19 si en esa campaña hubo abusos de poder y financiación ilegal procedente del megafraude a Petrobras, atendiendo una denuncia de 2014 del socialdemócrata PSDB que, paradójicamente, se convirtió ahora en socio clave de Temer.

Aunque está previsto que el juicio en el TSE termine el próximo jueves –día en que podría determinarse el final del mandato de Temer si es que el TSE lo encuentra culpable-, los especialistas coinciden en afirmar que hay muchas probabilidades de que se alargue por semanas si uno de los magistrados pide "vista" para suspender el debate y revisar el caso.

El entorno presidencial está convencido de que Temer será absuelto pero, en caso de condena, existen también varios mecanismos de apelación que prolongarían la definición del proceso.

Temer versus Janot
Negándose a renunciar, Temer trataba de mostrar normalidad el lunes al encabezar varios actos de gobierno, en los que defendió su gestión y sus impopulares reformas para sacar a Brasil de la peor recesión de su historia.

El mandatario, de 76 años, se apoya en el tímido crecimiento económico del primer trimestre de este año (+1%) y la leve disminución del desempleo récord, que afecta aún a 14 millones de brasileños.

Mientras su gobierno hace esfuerzos para que la reforma laboral -pendiente de aprobación junto a la de jubilaciones- avance en el Congreso, varios dolores de cabeza van complicando el camino del jefe de estado.

El lunes, los abogados del presidente recibieron un cuestionario con 84 preguntas dentro de la investigación del Superior Tribunal Federal –que analiza la denuncia sobre el supuesto pago de sobornos que habría impulsado el mandatario para comprar el silencio de un exlegislador-, que Temer debía responder por escrito en 24 horas, es decir, antes de que inicie el juicio en el Tribunal Electoral –que persigue el financiamiento de la campaña de 2014-.

Aunque tiene derecho a guardar silencio, la defensa del mandatario ya había manifestado sus temores de que se recibiera ese cuestionario de la fiscalía.

El domingo, el abogado del presidente, Gustavo Guedes, denunció que habría "movimientos e iniciativas" supuestamente orquestadas por el fiscal general, Rodrigo Janot, "en un intento para presionar al tribunal a condenar al presidente". 

En el marco de la causa por las escuchas, Janot acusa a Temer de corrupción, organización criminal y obstrucción a la justicia en base a las declaraciones y pruebas explosivas que los ejecutivos de JBS dieron a cambio de beneficios judiciales.

Los frentes abiertos
Pero hay otros fantasmas que merodean en los bastidores del palacio de Planalto, como la posible salida de la coalición gubernamental del PSDB, que supondría una sentencia de muerte para Temer y su gobierno.

Otro factor que podría poner en aprietos al presidente sería una declaración premiada de uno de sus hombres de confianza, el exdiputado Rodrigo Rocha Loures, detenido el sábado en Brasilia.

El exasesor presidencial, señalado por JBS como la persona directamente designada por Temer para recibir sobornos, fue filmado cuando recibía una maleta con 500.000 reales (unos u$s150.000) de un emisario de la empresa.

Y, en ese clima incierto, hay otro frente que preocupa a su defensa: la posibilidad de que Janot presente formalmente cargos contra el presidente.

La denuncia del fiscal debería ser aprobada por dos tercios de la Cámara de Diputados para luego ser aceptada por el STF. En ese momento, Temer se convertiría en un imputado y estaría obligado a separarse del cargo.

Si Temer cayera, la Constitución dice que el Congreso debe elegir al nuevo presidente en un plazo de 30 días, para completar el mandato hasta fines de 2018.

Con decenas de legisladores investigados por corrupción, miles de brasileños piden que el desenlace a esta nueva crisis se resuelva en las urnas con elecciones directas.


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