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Suspenso en Brasil por el juicio electoral que podría acabar con el mandato presidencial de Michel Temer

08-06-2017 El TSE decidirá si la elección de 2014 en la que ganó la fórmula presidencial Rousseff-Temer debe ser invalidada por "abusos de poder" y "financiación ilegal" durante la campaña. El proceso se reinició el martes y finalizaría el fin de semana. Cuáles son los escenarios que se abren
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El juicio que podría anular el mandato del presidente brasileño Michel Temer entró este jueves en su tercer día con prolongadas discusiones entre los jueces, que parecen apuntar a una absolución del mandatario, investigado en paralelo por corrupción.

Inicialmente, estaba previsto que los siete magistrados del Tribunal Superior Electoral (TSE) determinaran este jueves si la elección de 2014 en la que fue reelecta la fórmula presidencial Dilma Rousseff (PT, izquierda)-Michel Temer (PMDB, centroderecha) debía ser invalidada por "abusos de poder" y "financiación ilegal" durante la campaña.

Pero este proceso histórico -cuyas primeras denuncias se remontan a 2014, mucho antes de que Temer reemplazara a la destituida Rousseff en 2016- no es amante de las prisas: la expectativa, ahora, es que el juicio pueda alargarse hasta el fin de semana. Y no se excluye que alguno de sus jueces pida una "vista" (suspensión) para analizar mejor el expediente.

Para muchos brasileños este pleito es la vía de salida más inmediata para el Presidente, quien además de este juicio es investigado por corrupción, organización criminal y obstrucción a la justicia en la Corte Suprema. Pero esta posibilidad parece irse alejando.

¿Mayoría para Temer?
En las primeras sesiones, los jueces del TSE han discutido extensamente el pedido de la defensa de excluir como pruebas las delaciones premiadas de exejecutivos de la constructora Odebrecht

Esas declaraciones contienen las acusaciones más graves contra la fórmula presidencial, pero no figuraban en las acciones judiciales iniciales.

"El juez no puede valerse de elementos extraños a la demanda", dijo Tarcísio Vieira, uno de los dos magistrados recientemente nombrados por Temer.

El fundamento del proceso es "mantener la estabilidad del sistema", manifestó el presidente del TSE, Gilmar Mendes, que ha pedido "moderación" a sus colegas por la relevancia que podría tener para el gigante sudamericano perder a un presidente por segunda vez en poco más de un año.

Juristas consultados aseguran que, por lo escuchado hasta ahora, parece que 4 de los 7 jueces del TSE serían favorables a retirar las pruebas, lo cual aumentaría la posibilidad de absolver a Temer por falta de elementos.

Esa versión llegó a los diarios locales. “La mayoría del TSE indica voto contra la inclusión de las delaciones de Odebrecht en el juicio”, tituló O Globo. El Jornal do Brasil se manifestó en el mismo sentido: “TSE: la mayoría de los jueces indica que pueden votar en contra de la inclusión de las delaciones”. Por su parte, Folha de S.Paulo informó que “las manifestaciones preliminares en el TSE indican la victoria de Temer por 4 a 3”.

Así las cosas, a pesar de que se espera que el relator del caso, Herman Benjamin, vote para anular la elección de 2014 al retomar la sesión esta tarde, cada vez más analistas consideran que Temer podría llegar a salvarse en el TSE.

Los fantasmas del Presidente 
"Si el TSE decidiera absolver a Temer esta semana, las posibilidades de que él no acabe su mandato caerían considerablemente de 60% a 30%", dijo el miércoles Eurasia Group.

Sin embargo, la consultora subrayó que hay otro factor explosivo para al presidente: la investigación de la fiscalía y en manos del Supremo Tribunal Federal (STF) en base a las declaraciones premiadas de ejecutivos del gigante cárnico JBS.

Se trata de la pesquisa paralela por corrupción que estalló cuando se filtró a la prensa una grabación hecha por el dueño de JBS, Joesley Batista, en la que Temer parece dar aval al pago de un soborno.

Desde que ese audio salió a la luz hace tres semanas, la suerte del mandatario pende de un hilo

El viernes en la tarde, en esa causa, vence el plazo para que Temer entregue por escrito al STF las respuestas a un largo y comprometedor interrogatorio sobre el caso, que le llegaron en la víspera del juicio electoral que hoy comienza su tercera sesión.

Además, esta semana se supo que Temer usó un jet privado de Batista para trasladar gratuitamente su familia en 2011, cuando era vicepresidente.

El fiscal general, Rodrigo Janot, podría presentar formalmente cargos contra el mandatario en cualquier momento, aunque esa demanda debería ser aprobada por la Cámara de Diputados.

Pero hay más frentes abiertos que preocupan a Temer.

De un lado, hay un gran temor de que su cercano exasesor Rodrigo Rocha Loures, detenido por corrupción, haga una delación premiada con la Justicia.

Y, por otra parte, su principal socio de Gobierno, el PSDB, debe decidir el lunes si lo abandona, con la vista puesta en las elecciones de 2018. 

Con cuatro ministros, entre ellos el canciller y el secretario de Gobierno, el PSDB es clave en el Congreso para el avance de la mayor bandera de Temer: sus reformas para sacar a Brasil de la peor recesión de su historia. 

El partido "no necesita tener cargos y ministerios para continuar apoyando las reformas", ha matizado el presidente del partido Tasso Jereissati.

Pero el líder del PSDB en el Senado, Ricardo Tripoli, dijo que en la cámara hay unanimidad de que "Temer no consigue terminar el Gobierno".

Desafiante, Temer se mostró convencido de todo lo contrario el miércoles.

"Conduciremos el gobierno hasta el 31 de diciembre de 2018", prometió ante medio millar de empresarios, apoyándose en el crecimiento económico en el primer trimestre del año.

Si las proyecciones de Temer fallan y cae, el Congreso debería elegir al nuevo presidente en un plazo de 30 días, para completar el mandato hasta fines de 2018.

¿Quién podría sucederlo?
En el caso hipotético de que Temer no sea más presidente, la Constitución de ese país determina que el camino sucesorio será por la vía indirecta

“Son los diputados y senadores, que están muy comprometidos con el caso Lava Jato y JBS, los que deberían resolver quién es el próximo jefe de Estado de Brasil hasta las elecciones de 2018”, apuntó Gustavo Segré, CEO de Center Group. 

En esta carrera, el experto anotó varios candidatos a reemplazarlo: 

-Nelson Jobim, ex ministro de la Corte y gran amigo de Lula da Silva

-Fernando Henrique Cardoso, expresidente que, con más de 80 años, dijo que no tiene ganas de volver al primer plano de la política nacional

-Henrique Meirelles, actual ministro de Economía que, según Segré, “le podría dar una tranquilidad al mercado para avalar la actual política económica”. Sin embargo, “tiene en su contra que desde 2012 hasta 2016 se desempeñó como presidente del grupo JBS”, afirmó el analista. 

En paralelo, y dentro del propio Congreso, dos nombres ganan fuerza:

-El del titular de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia

El problema es que “está siendo investigado por el caso Lava Jato y tiene en contra que es una persona muy joven y no tiene experiencia para manejar a tantos caciques”, apuntó Segré. 

-Por otro lado, suena el nombre del actual senador del PSDB, Tasso Ribeiro Jereissati. “Si bien manifestó su interés de ayudar a la república, tiene dificultades de salud”, indicó el experto.


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