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Índice iPhone: alto costo argentino y atraso cambiario explican por qué se venden tan pocos en el país

09-06-2017 Se lanzó hace más de dos meses y generó un enorme revuelo. Sin embargo, datos oficiales a los que accedió iProfesional confirman que el número de unidades que se importaron es marginal. Su precio es una limitante, dado que el país está al tope de los mercados más caros a nivel global
Por Juan Diego Wasilevsky
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El aeropuerto de Ezeiza, poco a poco, se ha transformado en una suerte de nuevo "Apple Store". 

Sólo en los últimos días, dos pasajeros que provenían de Miami fueron "enganchados" en la Aduana de esa terminal ocultando un total de 100 teléfonos marca iPhone. 

Claramente, no se trató de un rebusque de dos turistas que vieron la posibilidad de hacer una diferencia. Más bien, de una lisa y llana operación de contrabando, dado que los equipos secuestrados tenían un valor de 1,4 millón de pesos una vez puestos en la calle. 

Pero Ezeiza no es la única puerta de entrada. En la frontera con Chile y con Paraguay, gendamería y personal de AFIP también han venido detectando varios intentos para ingresar de manera ilegal varios cientos de equipos con el logo de la manzana. 

El problema del contrabando no sólo no se detuvo sino que va en aumento. Federico Hellemeyer, presidente de AFARTE, la entidad que nuclea a fabricantes de Tierra del Fuego, asegura a iProfesional que sólo este año se espera que ingresen al mercado negro unas 3 millones de unidades, frente a las 2,5 millones registrados en 2016. 

Esto no sólo afecta a las plantas que producen teléfonos en el sur del país. También perjudica a las cadenas comerciales, dado que esos 3 millones de celulares equivaldrían nada menos que a un tercio del mercado legal de la Argentina. Y buena parte de ese volumen justamente corresponde a equipos iPhone, que por primera vez este año comenzaron a ser comercializados de manera oficial

Por eso, a primera vista, llama la atención que, desde que el icónico smartphone de Apple salió a la venta en la Argentina, el contrabando no sólo no disminuyó sino que fue en aumento. 

Se suponía que el hecho de poder acceder a estos equipos de última generación –con el plus de pagarlos en cuotas y con el importante diferencial de gozar de la garantía Apple-, iba a funcionar como un aliciente para desalentar el negocio ilegal.  

Pero nada de esto ha sucedido en los más de dos meses que estos modelos están disponibles oficialmente en el mercado interno. 

La razón es que la Argentina, en la actualidad, es el país más caro del mundo, medido en dólares, para adquirir cualquiera de las versiones de la última generación de este teléfono. 

El precio de lista del iPhone 7 de 32 GB ronda los $28.000 en Frávega que, al tipo de cambio oficial, equivale a unos u$s1.730. 

Como contrapartida, en un mercado vecino como Chile –y que se ha convertido en la "nueva Miami" para los turistas argentinos-, el mismo modelo cotiza a menos de u$s950. 

Es decir que este equipo adquirido en un local porteño cuesta cerca de un 84% más que en una tienda de Santiago, como Falabella. 

En paralelo, la brecha con respecto a Brasil, alcanza el 60%, una cifra llamativa si se tiene en cuenta que, en términos históricos, esta plaza siempre compitió palmo a palmo con la Argentina por el primer puesto en el ranking de los países más caros a nivel mundial para la compra de cualquier producto marca Apple

Al analizar el extremo inferior del listado, el iPhone 7 en su versión de entrada de gama se puede obtener en los Estados Unidos por un valor de u$s650. En este caso, la diferencia del precio local respecto del que rige en el país del norte es del 170%. 

Así las cosas, un turista que viaja a Miami y regresa con este equipo y lo declara en Aduana, pagando los impuestos correspondientes, terminaría desembolsando unos u$s825. 

Esto representa unos u$s900 menos que si lo comprara en Frávega. En moneda local, esto representa un ahorro de $14.400, un valor al que actualmente es posible adquirir un pasaje ida y vuelta hacia esa ciudad estadounidense. 

A continuación, un relevamiento que permite observar cómo la Argentina se ubica al tope del ranking mundial en el llamado "índice iPhone". 

Incluso, si se considera la rebaja temporal de $3.000 que ofrece otro retailer local, el valor en la plaza local continúa estando muy desfasado respecto del resto del mundo. 

¿Cuántos iPhone se importaron? 
Cuando el teléfono ícono de la empresa fundada por Steve Jobs comenzó a venderse en la Argentina, sin dudas fue todo un símbolo de los cambios políticos

Es un aecreto a voces la versión –nunca reconocida por los funcionarios del anterior gobierno- de que fue la propia Cristina Kirchner la que no permitió que Apple ingresara al mercado con su smartphone

La decisión se originó tras el importante desaire que sufrió frente a la prensa internacional luego de que, en el marco de un encuentro del Council de las Américas de 2012, deslizara que la compañía se iba a instalar en el país. Pero la empresa nunca avaló esas palabras. Y esto, selló su suerte por varios años. 

Por eso, el desembarco del iPhone en la Argentina no es leído sólo como un mero evento comercial. También, sirve para sintetizar lo que el macrismo denomina como el plan para "volver a insertar al país en el mapa internacional". 

Sin embargo, más allá del simbolismo que pueda tener la llegada del producto más icónico de Apple, surge una pregunta clave: ¿cuántos de estos teléfonos se importaron para la venta en lo que va del 2017?

Aquí surge un dato fundamental, que está íntimamente ligado con el alto precio que el producto tiene en la Argentina

Sucede que, según datos oficiales a los que accedió en exclusiva iProfesional, entre enero y abril ingresaron de manera oficial apenas 8.500 teléfonos marca iPhone.

Si se suman a las 1.000 unidades que las empresas entraron en el transcurso de 2016, esto arroja que el stock de equipos para la venta no supera las 10.000 unidades. 

¿Esto es mucho o es poco? Al comparar estas cifras con el mercado total, la cifra es definitivamente marginal: sólo durante los primeros cuatro meses, el mercado de celulares fue de 2,8 millones de teléfonos, incluyendo los de Tierra del Fuego. 

Incluso más: sólo Samsung fue responsable de mover 1,8 millones de unidades, lo que representó un share de más del 60%. 

Así las cosas, el negocio formal de Apple en la Argentina representa apenas el 0,3% del total (ver cuadro).

El impacto del "costo argentino"
"La realidad es que hoy el iPhone es un producto más de nicho, básicamente por el precio elevado que tiene en la Argentina", reconoce el gerente comercial de uno de los principales premium resellers de la marca estadounidense.

El directivo afirma que este dispositivo es casi una "commodity" a nivel global y que los canales minoristas no son formadores de precios, sino que la mayor proporción del valor de venta al público está conformado por impuestos y costos internos.

Para arrancar, la principal diferencia entre un teléfono marca iPhone y otro ensamblado en Tierra del Fuego es que el primero tributa un arancel externo y el otro no.

En diálogo con iProfesional, el consultor Enrique Carrier destaca que “la mayor parte del precio está explicada por la importante mochila impositiva, que puede llegar a representar cerca del 70% del valor de venta".

Carrier detalla que el “castigo” que sufre el iPhone es un resumen de la pesada carga que también impacta sobre otros bienes de consumo, sean producidos o no localmente. 

En el caso del equipo de Apple, todo arranca con un arancel externo del 16%. Luego se suma un 21% de impuestos internos y un 21% de IVA.

“Como son tributos que se aplican, en algunos casos, unos sobre otros y de forma sucesiva a lo largo de la cadena, terminan teniendo un peso importante”, señala.

Un ejercicio interesante es analizar los registros aduaneros, a los que accedió iProfesional

-Según dichos registros, se observa que el modelo más económico de iPhone que se importa en la Argentina es el SE de 16 GB.

-Antes de impuestos y de aranceles, los importadores lo pagan a u$s310. 

-Al tipo de cambio oficial, esto implica que estos teléfonos arriban al país a un precio equivalente a los $4.980. 

-Posteriormente, ese mismo equipo ya puesto en las góndolas, cuesta $15.500. 

-Esto significa que, a lo largo de toda la cadena, desde que se nacionaliza el producto hasta el momento en que se exhibe en una vitrina, la cuenta se engrosa unos $10.500. 

Gran parte son aranceles e impuestos. Y así como se habla del "costo argentino" como una mochila que pesa sobre la industria nacional, los productos importados también se ven afectados. 

En ese listado se incluye el transporte y los gastos asociados a la seguridad, para proteger una operación logística de la piratería del asfalto. A esto hay que sumarles gastos de locacióncomercialización y laborales, que figuran entre los más elevados de la región. 

Además, influye el "riesgo cambiario", un problema crónico de la Argentina. Es decir, cuando un importador cobra el producto en pesos pero lo debe pagar en dólares, una ecuación que se ve alterada ante la mínima devaluación en el plano local. 

Atraso cambiario "mata" venta local
Uno de los debates más álgidos, hoy por hoy, es si hay atraso cambiario y, en ese caso, en qué nivel se encuentra. 

O, dicho de otra manera, en qué medida la inflación ya se comió parte del "colchón" que se logró tras la devaluación propiciada a fines de 2015. 

Según un relevamiento del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE). El tipo de cambio real –es decir, descontando la evolución de los precios-, ya volvió a los niveles previos al levantamiento del cepo cambiario. 

"Esto significa que la inflación acumulada se devoró la devaluación de casi el 40%", apuntan. 

Frente a este cuadro, el economista Roberto Cachanosky señala que "tenemos un problema de tipo de cambio artificialmente bajo", el cual genera que "los costos de producción suban en esa moneda y se complique la competencia con productos importados".

Y esto no sólo afecta al "Made in Argentina". También impacta sobre toda la cadena comercial, que debe operar con altos costos locales, en medio de un auge de las compras al exterior. 

Así, el abaratamiento del dólar en términos de salarios que se profundizó el último año, hizo cada vez más conveniente viajar y consumir en moneda dura

Esto explica la avalancha de argentinos el último verano haciendo shopping en Chile o los saldos con tarjeta de crédito por compras fuera del país, que este año están tocando niveles récord. 

Y esta variable, en conjunción con los altos impuestos y los costos locales –incluso para comercios- también sirve para entender por qué por el valor que se debe abonar por un iPhone se puede pagar un pasaje aéreo a los Estados Unidos y comprar el mismo dispositivo

Esto, claramente, está desalentando a que el teléfono de Apple experimente un boom de ventas en la Argentina y explica por qué sus cifras son muy marginales.

No hay que perder de vista que si bien es un producto bastante exclusivo, a nivel mundial el iPhone no es un artículo de nicho: desde que se lanzara la primera versión, allá por 2007, la compañía ya lleva comercializados más de 1.000 millones de unidades en todo el mundo. 

Para los expertos, mientras los precios no sean más competitivos, en el mercado interno el único negocio que podrá seguir creciendo a tasas chinas es el de los iPhone ilegales o el de los equipos comprados en el exterior. 

De hecho, se estima que por cada smartphone que vendió un retailer en la Argentina, hay más de 100 que fueron traídos de afuera por particulares o vía contrabando.  

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