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Vuelve la pulseada por los impuestos a los autos de alta gama

15-06-2017 El Gobierno no decidió si subirá la escala de precios, en plena discusión por el alza de las importaciones de 0 km                                                                                                                          
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La pulseada por los impuestos internos es uno de los temas que sobrevuelan en las conversaciones en el Salón del Automóvil.

Dentro de dos semanas vencerá la actual escala de impuestos que se cobra a los autos de gama media y alta y en no pocas automotrices temen que el Gobierno deje las escalas intactas.

Desde el 2 de enero pasado, no pagan impuestos internos los vehículos con un precio mayorista de hasta $380.000 ($520.000 de precio de venta al público) y pagan una tasa de 10% (11,5% en el precio final) los que cuestan entre $380.000 y $800.0000 ($ 1,2 millón, precio minorista). Por encima de $1,2 millón el impuesto interno es de 20%, con una incidencia real sobre el precio de 23 por ciento.

La vigencia de esa escala es hasta el próximo 30 de junio y, en principio, desde el Ministerio de Producción habría predisposición en subirla un 8,5%, tal como se hizo a comienzos de año.

Cuando comenzó 2017, las estimaciones de las empresas eran que este año iban a venderse entre 770.000 y 780.000 vehículos, de los cuales dos tercios iban a ser importados de Brasil.

Sin embargo, a lo largo de este semestre hubo un repunte fuera de programa. Sólo entre enero y mayo fueron patentados 375.000 cero kilómetro y, ahora, las estimaciones más conservadoras apuntan a una venta de entre 820.000 y 840.000 unidades para todo el año. Los más optimistas hablan del segundo mejor año de la historia, detrás del récord de 975.000 unidades de 2013.

En cambio, las exportaciones siguen por el suelo. Pese a que hubo una tibia suba del 10% durante mayo, el mercado de Brasil, principal destino de los envíos de las automotrices argentinas, sigue planchado. De modo que la suba de la demanda interna incrementa el déficit comercial del sector.

Las propias automotrices agrupadas en la Asociación de Fabricantes de Automotores (ADEFA) estiman que la brecha entre los vehículos importados desde Brasil y lo que se le exporta hoy es 2 a 1 en favor de Brasil. Pero eso es un promedio: en algunas automotrices, la brecha entre lo importado y lo exportado ya es de 3 a 1, contra un “flex” (relación) que impone un máximo de 1,5 vehículos importados contra los que se exportan.

Si bien el cumplimiento del “flex” tiene fecha de vencimiento para junio de 2020, desde el Gobierno están planteando que las automotrices deberían contratar un seguro específico para garantizar el pago de la multa en caso de que no cumplan con la balanza de comercio exterior.

En medio de ese tironeo se acerca la fecha de vencimiento de los impuestos internos: si el ministro de Producción, Francisco Cabrera, decide no subir las escalas para presionar por el tema del “flex”, en muchas automotrices deberán pisar los precios a la fuerza para que sus modelos no queden fuera de competencia, incluidas no pocas versiones nacionales, señala Clarín.

Entre los que ya superan la banda entre $500.000 y $520.000 están el Renault Fluence GT2 y otra versión del Focus Titanium. Y en la franja entre $480.000 y $500.000, hay otra versión de la Honda HRV (EX), un modelo de Citroën C4 Lounge, uno de Peugeot 308 y otro del 408 (Feline), otra versión del Fluence (Privilege) y dos Chevrolet Cruze LTZ.

En todos los casos, se trata de precios de lista que las propias automotrices envían a la Asociación de Concesionarios (ACARA) y que la entidad publica en su página web.

El precio en las concesionarias puede variar, sobre todo con la agresiva política de descuentos en las que las propias automotrices están embarcadas. Pero aun con una inflación moderada a un ritmo de 1% mensual, en las terminales hacen cuentas: si el Gobierno no les actualiza la escala, casi todos esos modelos caerán dentro del impuesto antes de fin de año.

Paradójicamente, muchos de los modelos con mayor demanda que provienen desde Brasil y les compiten de igual a igual a los nacionales no tienen ese inconveniente: las versiones más caras de los Renault Duster y Capture, la Ford Ecosport y el Chevrolet Tracker cotizan entre $420.000 y $478.000. Un modelo brasileño cerca del límite es el Toyota Corolla full (SEG) y hay dos versiones del Honda Civic (EXL y EXT), que ya pagan impuestos internos del 10%, así como otra del Jeep Renegade (SP).

Los precios de los cero kilómetro están aumentando por debajo de la inflación. Pero con un índice de precios que subió por arriba del 10% en sólo cinco meses, en las automotrices aseguran que el 8,5% de suba de enero ya les quedará corto para junio.

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