Management

Por presión de grandes inversores, el fundador de Uber dejó definitivamente la empresa

21-06-2017 La salida de Travis Kalanick se produce en medio de una fuerte reorganización de la cultura corporativa en la firma que tiene además pérdidas millonarias
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La semana pasada Travis Kalanick, el emblemático y controvertido fundador y presidente ejecutivo de Uber, anunció que se tomaría una licencia de sus funciones en el grupo estadounidense de alquiler de vehículos con conductor, tras el trágico fallecimiento de su madre en un accidente. 

La decisión llegó tras una reunión de accionistas en donde se presentaron los resultados de una investigación interna que analizó las denuncias de maltrato y acoso sexual de parte de empleados de la firma, y en donde se plantearon ejes para modificar la cultura corporativa de la empresa en una seria crisis de imagen. 

La decisión de alejarse, hasta ese momento era temporal. Sin embargo, tanto el New York Times como la agencia AFP pudieron constatar que finalmente Kalanick decidió ceder a la presión de grandes inversores e irse definitivamente de la compañía que fundó. 

Un vocero de Uber confirmó a la AFP la dimisión de Kalanick, y dijo que el directivo cedió a la presión de cinco grandes inversores del grupo.

"Quiero a Uber más que a nada en el mundo y, en este periodo difícil de mi vida personal, acepté la petición de los inversores de retirarme para que Uber reanude su desarrollo en lugar de verse parasitada" por las dificultades, declaró Kalanick en un comunicado.

Kalanick, de 40 años, que fundó en 2009 este servicio que revolucionó el negocio de transporte de pasajeros en todo el mundo.

"Travis siempre antepuso a Uber a todo lo demás", reaccionó el consejo de administración del grupo en un comunicado a parte.

"Es una decisión valiente, que muestra su entrega y su amor por Uber", agregó. El comunicado precisó que Kalanick seguirá formando parte del consejo de administración.

Desde hace meses, el grupo estadounidense ha vivido despidos y dimisiones en serie, principalmente por acusaciones de acoso o discriminación, pero también entre sospechas de robos de tecnología en marco de denuncias de una filial de Google, Waymo, especializada en los vehículos autónomos.

Kalanick, como su mano derecha Emil Michael, que ya había dimitido, fue acusado de haber alentado personalmente estas prácticas en la empresa.

Tras la dimisión de Michael la semana pasada, Kalanick parecía haber logrado salvar los muebles, manteniéndose oficialmente a la cabeza del grupo pese a una posición muy debilitada.

En realidad, el presidente ejecutivo ya había sido aparatado, algo que él había vinculado a motivos personales, entre ellos la muerte accidental de su madre. Pero la decisión parecía responder sobre todo a las recomendaciones de un gabinete de abogados a quien Uber encargó investigar su sulfurosa reputación.

El gabinete, contratado a raíz de la denuncia de una ingeniera que afirmó haber sido víctima de acoso sexual, incitó a Uber a "revisar" las responsabilidades de su fundador.

Según el New York Times, cinco grandes inversores de Uber se asociaron el martes para reclamar la dimisión definitiva de Kalanick.

Según el diario estadounidense, entre estos inversores, que habrían reclamado un cambio profundo de dirección en un mensaje titulado "hacer avanzar Uber", se encuentra Benchmark, un influyente fondo especializado en tecnología, que tiene un asiento en el consejo de administración de la empresa.

Uber además está tardando en ser rentable. Las cuentas del grupo, algunos de cuyos elementos fueron comunicados por la prensa a finales de mayo, muestran pérdidas por u$s708 millones en los primeros tres meses del año, después del "agujero" de u$s2.800 millones del año pasado.

El valor del grupo está estimado en más de u$s70.000 millones en base a su capacidad para captar fondos de inversores, pero estas cifras hacen temer que Uber resulte ser una burbuja. 

El grupo, que durante años encarnó la revolución de los servicios con conductor frente a los taxis, se enfrenta ahora a una competencia creciente, en particular del grupo Lyft, que aprovecha los problemas de Uber para darser una imagen de empresa modélica.

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