Management

El "trabajo 4.0" ya llegó y los expertos piden iniciar un diálogo social sobre los empleos del futuro

28-06-2017 Desde el ámbito empresario proponen repensar la seguridad social en un mundo donde los contratos tradicionales generan cada vez menos puestos y en una Argentina que necesitaría crecer al 3% anual para comenzar a dar desde la economía una respuesta en materia de desocupación
Por Paula Krizanovic
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Minutos antes de dirigirse al Consejo que debatió el martes el incremento en el Salario Mínimo Vital y Móvil, el vicepresidente de la UIA y presidente de la Organización Internacional de Empleadores, Daniel Funes de Rioja, pasó por un encuentro organizado por la multinacional Adecco acerca de los cambios que se esperan en el mundo del trabajo.

"Ese futuro ya es hoy. Se acabó el elucubrar hacia dónde vamos, porque estamos yendo y el tema es si vamos con o sin nosotros", dijo tajante Funes de Rioja al iniciar su exposición.

La posición del letrado la había adelantado en sus palabras de bienvenida el CEO de Adecco Argentina, Francisco Martínez Domene, quien marcó el tono de la jornada al plantear que "el trabajo 4.0 sobra para algunos y falta para otros".

Con este concepto se refirió a la transición obligada debido a la cuarta revolución industrial, que según expusieron los expetos, automatiza gran parte de los trabajos repetitivos heredados del fordismo e impacta sobre todo en las industrias de servicios.

En la medida en que el reemplazo de seres humanos en las organizaciones a manos de la robotización y la inteligencia artificial dejó de ser un delirio de la cienca ficción para convertirse en una realidad en todos los mercados, estos exponentes ven como una obligación repensar algunos aspectos relacionados a las formas tradicionales de empleo, como la diversidad en tipos de contratos o la sustentabilidad del sistema de previsión social.

"Salir de los mitos no significa desproteger. ¿Pero qué protecciòn provee un sistema de trabajo como el argentino con el 35% de la gente en la informalidad?", se preguntó el vicepresidente de la UIA (en foto), y agregó que en las microempresas el empleo en negro llega a ser del 80%, de acuerdo a datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Sumó además que en los países más desarrollados del G20 el cuentapropismo es ya del 20 al 30 por ciento del empleo. "Esto no puede ser sin contención de la seguridad social", exclamó.

Se basó además en datos de la OIT que también se compartieron en el evento que Adecco organizó en el Hotel Panamericano, y que indican que actualmente solo el 27% de los puestos en el mundo son con contratos a tiempo indeterminado.

En ese marco propuso que, si el modelo tradicional de relación laboral pierde vigencia, se debería proteger no el empleo sino la empleabilidad del trabajador y su familia esté donde esté.

Para estos cambios, aseguró que la Argentina está "mal parada". En este sentido el representante de la OIE criticó el "fordismo" de algunos representantes sindicales que "es natural que piensen que lo que tienen que reformar es un convenio".

También encaró contra el "sistema de relaciones laborales anticuado, precario, distorsionado por la litigiosidad, fuertemente concentrado y basado en pivotear entre la inflación y la indexacion salarial, y no en las relaciones colectivas".

Para Funes de Rioja, ese sistema debe capturar las nuevas formas y discutir cómo la digitalización de la economía va cambiar la vida de la gente común.

"El cambio ya está, operamos sobre él. Pero hace falta diálogo porque no es bueno que se haga de hecho", cerró.

Que la transición a la economía 4.0 se realice de manera consensuada y debatida entre referentes del Estado, las empresas y los gremios fue el reclamo reiterado de todos los disertantes del evento.

"Un cambio en el empleo, si no se impulsan acuerdos entre los actores sociales en Argentina, va a ser prácticamente imposible. Los sindicalistas deberían ir a negociar abiertos a este cambio y a la incorporacion de tecnología en las compañías, pero los empresarios también debe concretar esa incorporación con responsabilidad, de manera que los trabajadores desplazados puedan reinsertarse en el mercado", dijo por su parte Juan Confalonieri, profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad de Buenos Aires y ex docente de Universidad Austral.

"Las empresas deben ser responsables en esas medidas, es lo que han determinado en distintos casos tribunales europeos. Y en Argentina esto falta", agregó.

Viejos debates y diagnosticos
Así como ocurrió con anteriores revoluciones industriales, los cambios generan posiciones extremistas, algunas apocalípticas.

Funes de Rioja sentenció que en materia de empleo no se trata de una evolución de lo anterior sino de una disrupción, "que está siendo mucho más dura que el cambio súbito porque requiere salir de la zona de confort y una nueva cultura".

Por caso, espera que el 40% de los trabajos repetitivos desaparezcan en los próximos años a manos de robots e inteligencia artificial.

"Lo que viene es nuevo pero además es inmediato. Para subirnos hacen falta condiciones para que se dé un diálogo social. Si nos subimos rápido, el cambio puede ser mucho más profundo", añadió el abogado laboralista.

En tanto, el CEO de Adecco Argentina presentó una posición algo más optimista: "La inteligencia artificial se va a complementar con la humana. La empatía y la emoción serán clave para resolver problemas críticos en el futuro".

"La mirada histórica nos muestra que con cada revolución de la industria el resultado fue que hay más gente que trabaja. Por eso hay que poner el foco en la adaptabilidad, no quedarse en la perspectiva apocalíptica", lo acompañó Patricio Dewey, director comercial de la filial argentina de la multinacional de talento.

En este sentido, todos los disertantes diferenciaron dos ejes de trabajo para encarar una solución: uno desde el punto de vista de la educación y la formación profesional, ajustándola a requerimientos de las empresas; el otro generando empleo.

"Necesitaríamos que la economía crezca por lo menos al 3% anual del PBI para empezar a dar una respuesta al tema del empleo, sobre todo de los jóvenes, porque tenemos un millón de 'Ni-Ni' en la Argentina", dijo el vicepresidente de la UIA acerca de chicos que no estudian ni trabajan.

Por otra parte, Martínez Domene (en foto) habló de un desajuste entre la educación que esos jóvenes reciben y las habilidades que necesitan desarrollar en las empresas. "Hay que enseñarle a los jóvenes habilidades blandas pero también a buscar trabajo", aclaró.

"Se da una paradoja en la cual tenemos cada vez más nativos digitales pero menos técnicos para implementar cualquier cosa que necesitemos", completó Juan Ignacio Uribe, quien desde enero esta al frente del área de Recursos Humanos en Aerolíneas Argentinas.

"Falta apoyo de las empreas a la escuela técnica y es un mea culpa que tenemos que hacer", dijo el ejecutivo, y aclaró que también el sector privado abusó de herramientas como fueron los contratos no estándar (temporales) y las pasantías. "Borramos con el codo cosas que después pedimos", aclaró respecto de esas modalidades que permitían la inserción de jóvenes al mercado laboral.

"Es cierto que hubo una responsabilidad empresarial en el mal uso de las normas que estaban destinadas a otra cosa", lo apoyó Confalonieri. "Es difícil que se pueda reculperar el tema de la temporalidad contractual en una mesa de diálogo porque siempre va a nacer de la sospecha", lamentó.

Aportes
Quedó en manos de Dewey listar los aportes que Adecco Argentina elaboró como ejes a trabajar para enfrentar el futuro del trabajo en el país, que son los siguientes:

* Establecer marcos normativos modernos e inclusivos en materia de empleo.

* Pensar que la posibilidad de financiar un ingreso básico universal no tiene sentido si sirve solo como medida para fomentar la exclusión y no para promover la inserción al mundo del trabajo.

* Sistemas de aprendizaje para toda la vida, porque el sistema educativo actual no alcanza.

* Generar políticas activas de empleo que incluyan la cooperación entre los servicios públicos y las empresas privadas del sector.

* Todo esto debe ser anclado en un "andamiaje" del trabajo del siglo XXI, con redes de seguridad que protejan al individuo antes a que a una idea de trabajo que no existe más.


En resumen, propuso Dewey, "queremos instalar la idea de que el futuro no es posible sin diversidad de trabajo. Hay que regular esa realidad y no negarla, generar marcos normativos para que los nuevos empleos tengan también una protección".

 

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