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Más extranjeros apuntan a comprar empresas argentinas

03-07-2017 Son los responsables del 54% de las transacciones sobre u$s2100 millones en operaciones. En 2016 habían alcanzado el 38%. Los más interesados son los que ya tienen un pie en el país. Los sectores donde recaen sus miradas son: energía, minería, agrobusiness, alimentos, construcción y farmacéutico
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La Argentina se volvió un centro de atracción para los extranjeros pero no por ser un terreno fértil para innovar en proyectos vírgenes sino por el precio de sus compañías: cada vez más, se están mirando con atención las empresas nacionales, abaratadas en comparación con sus pares en la región

Los primeros que se animan son los empresarios que ya tienen alguna vinculación con el país o pueden hacer algún tipo de sinergia con empresas locales. Son inversiones pequeñas

El resto espera el resultado de las elecciones

Según datos de Pwc Argentina, el 54% de las transacciones de fusiones y adquisiciones hasta mayo ha quedado en manos de extranjeros sobre u$s2100 millones en operaciones. 

En 2016 había alcanzado el 38%, de u$s3500 millones. En 2015, la intención de inversión extranjera era de apenas 35%, por u$s940 millones. 

"El cambio de escenario político, con una mayor previsibilidad y confianza y reglas de juego hace que los inversores extranjeros tengan un rol más preponderante", dijo Ignacio Aquino, socio de Pwc. "Hoy lo que alerta a los vendedores es el impuesto a la venta de acciones para personas físicas, que está gravado en un 15%. En algunos casos puede llegar a ser un factor de falta de acuerdo entre comprador y vendedor", agregó. 

A paso lento pero firme, la mayoría de los inversores internacionales que se animan a invertir en Argentina avanzan desde una operación o filial en la plaza local

Los sectores que más se desarrollan son energía, minería, agrobusiness, alimentos, construcción y farmacéutico. 

El energético es el rubro que más responde a la inversión.

La licitación de energías renovables y la existencia de recursos, la necesidad de inversiones y la voluntad política son algunos de los condimentos que invitan al interés extranjero.

El sector de infraestructura está esperando los programas oficiales para activar las participaciones público-privadas (PPP). 

"Hay una primera ola de inversores con una tolerancia al riesgo más alto, que creen que las condiciones están dadas: ven que las cosas están por hacerse y una tendencia positiva. Los más propensos a tomar riesgo están relacionados con argentinos o están operando en Argentina o son de países con vaivenes económicos", dijo Mariano Sánchez, socio de KPMG, al Cronista.

El especialista observa una intensificación de los servicios que acompañan los procesos de inversión y el “due diligence” en los últimos cuatro meses. 

"El resultado de las elecciones puede ser un disparador importante para el tipo de inversor que opera en mercados desarrollados o nunca estuvo en Argentina", agregó Sánchez. 

Para Sergio Doller, socio de BDO, "los movimientos de inversiones no van sólo a las grandes empresas que ya ganaron las licitaciones, sino también hacia los proveedores de suministro que siguen a esas empresas por el mundo. Por ejemplo, los proveedores de maquinaria, explotación, trabajos geológicos. No son grandes inversiones pero son continuas y hay un número creciente de proveedores medianos a nivel global que de a poco están viniendo y, en otros casos, volviendo a Argentina". 

Estos proveedores se paran sobre estructuras de baja contingencia que ya existen en el país. "Les interesa sinergizar con una empresa argentina con la cual se pueden integrar con lo que hacen a nivel mundial", dijo Doller. En tanto, el grueso de la inversión es en promedio menor a los u$s10 millones

La compra estratégica entre empresas se realiza para captar una porción mayor de mercado y expandirse, en tanto, los fondos de inversión internacionales, que de a poco están regresando a la Argentina para sondear operaciones, se quedan posicionados por tres a siete años hasta salir. 

Hoy los activos argentinos están baratos por el historial de falta de regulación y precios distorsionados. 

No obstante, el alerta de los empresarios no se apaga: ven como grandes barreras el costo laboral, que consideran alto, lo mismo que la conflictividad en ART y los juicios laborales.

Tampoco quitan el ojo al atraso cambiario y a la caída del consumo. Pero creen que el proceso es transitorio.


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