Economía

Desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada el peso ya se devaluó casi un 80%

07-07-2017 El dólar mantuvo esta semana su tendencia al alza y se volvió a depreciar el peso. ¿Qué sectores ganan y cuáles pierden?          
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Desde la llegada de Mauricio Macri a la Casa Rosada la devaluación del peso pegó dos grandes saltos, el primero a los pocos días de su asunción y el segundo se viene consolidando desde la semana pasada.

Desde aquel 10 de diciembre de 2015 a este jueves el peso ya se depreció un 78,07% frente al dólar.

En los últimos dos meses el dólar pasó de $15,64 a la cotización de este jueves, $17,38. Es decir que se de devaluó un 11,12% en apenas unas semanas.

Esta depreciación por goteo avalada por el titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, que eligió no intervenir para contener la escalada amplía la ya profunda brecha entre ganadores y perdedores del modelo económico del gobierno de Cambiemos.

Los sectores exportadores, en especial el campo, se benefician de esta medida.

El agro comenzó hace ya varios meses a acopiar grano a la espera de una mayor devaluación y evita liquidar sus stocks. Esta nueva escalada del dólar, de confirmarse en las próximas semanas, podría incentivarlos a liquidarlos.

Entre los ganadores también se encuentran los bancos que están posicionados en dólares y pueden así asumir sus compromisos en pesos con una menor cantidad de recursos.

El turismo receptivo también gana ya que se vuelve más competitivo y por el contrario perderá Chile que, con cada centavo que se devalúe el peso se volverá un centavo menos atractivo para los consumidores argentinos.

Entre los perdedores, en cambio, se encuentran los trabajadores asalariados y las pymes.

Es que la devaluación siempre tiene su correlato, en mayor o menor medida, en los precios.

Por eso de trasladarse la depreciación del peso a precios impactará una vez más en el más que golpeado poder adquisitivo del salario. El consumo, que no deja de caer desde fines de 2015 se volverá a resentir y el 80% de las pymes, que viven casi exclusivamente del mercado interno, deberán enfrentar un nuevo sacudón.

El año comenzó con un dólar planchado que osciló por encima de $15 y pocas veces superando los 16 pesos.

Así se comportó hasta que el impacto del escándalo de corrupción que envuelve al presidente de Brasil Michel Temer instaló la divisa definitivamente por arriba de los 16 pesos.

La espiralización comenzó con ese golpe de Brasil a los mercados a mediados de mayo y a partir de allí no paró. Luego hubo otros sucesos que sumaron al incremento: la negativa del MSCI a considerar a Argentina un "mercado emergente" y la incertidumbre política derivada del período preelecciones.

 

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